Jaime Mayor Oreja y el obispo Fernando Valera esta mañana en la Iglesia de San Cipriano en Zamora.
Jaime Mayor Oreja y el obispo Valera charlan sobre el románico de Zamora: "Memoria para recordar una cultura viva"
La iglesia de San Cipriano cambia las aulas por las piedras y el silencio en un encuentro del CEU y la Diócesis que reúne a medio centenar de alumnos.
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Zamora se ha convertido estos días en el epicentro de la reflexión sobre las raíces del continente con la celebración del curso "El románico: memoria viva de Europa". Esta propuesta de la CEU Summer University 2026, organizada por el Real Instituto Universitario de Estudios Europeos de la Universidad CEU San Pablo en colaboración con la Diócesis de Zamora, reúne a medio centenar de participantes.
El encuentro se desarrolla en un escenario único: la iglesia románica de San Cipriano, un templo que sustituye a las aulas convencionales para analizar este arte como el primer gran lenguaje común europeo.
Durante el acto institucional, Jaime Mayor Oreja, exministro del Interior en la época de José María Aznar y actual presidente del Real Instituto, y el obispo de Zamora, Fernando Valera, han coincidido en la necesidad de mirar el legado cristiano no como una postal del pasado, sino como una realidad viva que ilumina el futuro.
Mayor Oreja ha calificado de "clave y determinante" el impulso del obispo para traer esta cita a la ciudad, explicando que el curso busca vincular este arte con las tres potencias del alma. La memoria, para recordar que expresa una cultura viva; la inteligencia, para entender su peso en el rearme moral, social y económico de Zamora; y la voluntad, para perseverar. "
Esto es simplemente un arranque", ha asegurado Mayor Oreja, defendiendo que estos encuentros "deben perseverar y mantenerse" para exprimir todo el potencial cultural de la capital zamorana.
Por su parte, Fernando Valeraha agradecido al CEU que haya querido mirar hacia esta tierra y "reconocer en nuestro románico no solo un admirable conjunto de monumentos, sino una verdadera palabra pronunciada en piedra".
El prelado ha destacado el valor de celebrar las sesiones en San Cipriano: "Aquí no hablamos del románico desde fuera, lo escuchamos desde dentro, porque la piedra, la luz y el silencio también enseñan".
En su intervención, ha recordado que antes de que Europa fuera un proyecto político, ya compartía caminos, monasterios y símbolos. "El románico unió territorios sin uniformarlos, dio unidad sin destruir la diversidad", ha apuntado, señalando que es una gran lección para la Europa actual.
El obispo ha hecho hincapié en que este patrimonio, visible en Zamora, Toro, Benavente o San Pedro de la Nave, no es "un adorno urbano", sino una responsabilidad espiritual, cultural y social.
"Conservar estos templos no significa únicamente preservar piedras del pasado, sino custodiar lugares donde el ser humano ha aprendido a mirar a lo alto", ha afirmado.
Además, ha apostado por avanzar hacia modelos de gestión más profesionales y sostenibles, ensalzando la labor de la Fundación ZamorArte con proyectos como la Milla Románica.
Los alumnos visitarán la Catedral de forma excepcional y la iglesia de la Magdalena, donde la fundación diocesana invierte cerca de 500.000 euros.
"No se trata solo de restaurar un edificio, sino de devolverle toda su dignidad y hacerlo comprensible y fecundo para la ciudad", ha explicado Valera, quien ha pedido una tarea común entre instituciones, empresas y ciudadanos porque "Zamora tiene mucho que ofrecer, pero también necesita que otros la miren con confianza y voluntad de futuro".
El curso concluye mañana con varias ponencias, entre las que destaca la conferencia de clausura "Zamora románica. La perspectiva de un paisaje cultural", a cargo de Marco Antonio Martín, presidente del Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo.
El broche de oro lo pondrá una misa cantada en la iglesia de San Vicente Mártir con el coro Capella Ocellum Duri.
"El románico nos recuerda que Europa no nació solo de tratados o mercados, sino también de una manera de mirar a Dios, al hombre, a la comunidad y a la belleza. Que Zamora sea reconocida como lo que es: una tierra pequeña en población, pero inmensa en memoria, belleza y vocación europea", ha concluido el obispo.