Zamora

El grito desesperado de una ganadera sanabresa acosada por el lobo

20 septiembre, 2017 15:06

Los ataques de los lobos proliferan cada vez más en determinadas zonas de la provincia de Zamora, ante la impotencia de los ganaderos, que ven mermada su cabaña ante el acecho de este animal tan bello como temido.

Aunque el lobo es especie cinegética al Norte del Duero y Castilla y León es la región con menos restricciones y se puede cazar donde produce daños y en zonas donde no los ocasiona, hay un límite de capturas.

El caso de Charo, que guarda sus ovejas con mastines, ilustra el día a día de quienes han de enfrentar a diario la lucha por la subsistir en un difícil equilibrio entre la ganadería y el lobo en libertad. Reproducido el grito de auxilio de esta mujer, cuya voz ha amplificado Ganaderas en Red:

“Soy Charo de GeR y hago este escrito con la intención de hacer lo posible para que la sociedad se ponga en la piel de una ganadera de extensivo desesperada como muchas otros pastores/as...

Tengo ovejas de pastoreo y salgo al campo con ellas todos los días, las encierro en nave todas las noches, 8 mastines las protegen de los depredadores y esta es la historia de mis recientes angustias...

El conflicto lobo ganadero viene de antiguo en una lucha por la supervivencia de ambos , yo en mis 14 años como ganadera esto lo he padecido en mayor o menor medida, pero esta angustia que siento en estos días no es comparable a nada anterior.

Comenzó el viernes 8 de septiembre cuando empecé a ver restos de cadáveres de mis ovejas desperdigados por el monte, tres fueron muertas, dos desaparecidas y dos heridas que llegaron con el cuello agujereado una y el costado rasgado otra.

Fue un gran disgusto pero superable, no era la primera vez que me pasaba algo así y a todo se acostumbra una. Di parte a la Junta y crucé los dedos para que no hubiera más ataques.

Con la tremenda sequía que nos acosa sólo hay comida en las zonas más boscosas donde mi rebaño al menos puede comer hojas, pero donde el lobo se esconde con facilidad en cada arbusto, en cada matojo de escobas, tras cada tronco de roble.

Al día siguiente volví para una zona cercana más despejada pero sin apenas pasto. No me atacó pero los perros estaban muy excitados ladrando y mi angustia aumentaba.

Dos días estuve por el descampado haciendo pasar hambre a mis ovejas que no paraban de intentar escaparse desesperadas por comer algo verde y al día siguiente fui para otra zona boscosa alejada del primer ataque.

Estando allí los perros haciendo su labor ladraban junto al rebaño y yo alerta, tras un rato salieron parte de los perros a ladrar muy nerviosos tras algo (supongo que otro lobo ya que ese es su modo de meterse fácilmente en los rebaños, uno huye y se lleva a los mastines tras él y otro ataca al rebaño desprotegido) y al momento las ovejas se espantan y yo me dije "ya está aquí". Y efectivamente allí estaba con una oveja cogida por la garganta, salí corriendo hacia él con mis careas y salió huyendo seguido por un mastín. El miedo y la angustia ya continuos en mi, me dejó un día sin ataques.

Al siguiente me encontré una muerta al salir, muy cerca de la nave, por la tarde otras dos y por la noche lo volví a ver con otra en la boca que aun está viva pero con asfixia porque le ha agujereado la tráquea.

Hoy vuelvo a salir porque las ovejas tienen que comer, pero sé que está acechando y me siento como una víctima de acoso que no ve salida ni ayuda posible, la desesperanza reinando en su corazón y el miedo en la mente".