El Arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, en una imagen de archivo. Europa Press
Argüello pasa lista en las parroquias de Valladolid: el cuestionario para saber quién va a misa y qué pide a la Iglesia
El cuestionario, que se repartirá el 19 de abril, servirá para conocer cuántas personas van a misa, cuál es su grado de compromiso y qué mejoras proponen para sus comunidades.
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La Iglesia de Valladolid está a punto de abrir un nuevo capítulo en su historia, y quiere hacerlo escuchando de verdad a su gente.
El arzobispo de Valladolid, don Luis Argüello, tiene claro que para renovar la Diócesis no sirven los despachos, sino que hay que empezar desde abajo, por quienes dan vida a los templos cada domingo.
Por eso, este 19 de abril, las parroquias no solo contarán con la oración de los fieles y la eucaristía, sino también de una invitación un tanto peculiar: un cuestionario, aparentemente pensado para que cada fiel pueda compartir su realidad y sus sueños para el futuro.
Sin embargo, el cuestionario parece más un gesto para concretar el número de fieles que acuden a la Iglesia cada domingo en la diócesis pucelana.
El arzobispo busca saber quiénes son los que se sientan en los bancos, cuántos son, qué edades tienen y qué es lo que les mueve.
Es una forma de reconocer a ese vecino que reza a nuestro lado y de entender con quiénes caminamos realmente este camino de fe.
Además, se quiere saber si esa conexión con la Iglesia se queda solo en la misa del domingo o si también late en otras actividades de barrio o grupos de apoyo durante la semana.
Pero el verdadero corazón de esta iniciativa es el espacio reservado para las sugerencias y los anhelos.
La Diócesis de Valladolid ha decidido abrir las ventanas de par en par para que entre aire fresco: quiere saber qué echan de menos los fieles, qué les gustaría cambiar y qué proyectos les ilusionarían para mejorar la vida en sus parroquias y pueblos.
Para que nadie se sienta presionado, los papeles se repartirán el 18 y 19 de abril para que cada cual se los lleve a casa, los piense con calma y los devuelva en los dos domingos siguientes.
Argüello espera que la Asamblea sea, más que un proceso administrativo, una celebración compartida que transforme el corazón de toda la Diócesis.