Valladolid

El artista vallisoletano Pablo Giménez presenta su obra en el Herreriano

28 septiembre, 2017 16:20

La sala 0 del Museo Patio Herreriano expone ‘Luz al aire’, con la obra del artista vallisoletano Pablo Giménez, en la que es la sexta exposición de artistas locales que este año se presentan en el Museo de las ocho muestras de creadores vallisoletanos que podrán contemplarse. La muestra se podrá visitar hasta el domingo el 29 de octubre de 2017, siendo la entrada gratuita.

La exposición es el resultado de la investigación realizada por Giménez en estos últimos dos años, en los que ha dedicado su tiempo a pintar del natural, en lo natural. Notó el lastre del dibujo, que nos persigue prácticamente a todos desde el parvulario, y sin esa protección decidió salir al campo a explorar los efectos de la luz y el color en la naturaleza.

Para ello y de forma casual (aunque a la larga se ve que en casi todo normalmente hay más fatalidad que casualidad) empezó a pintar de una manera que físicamente le impidiera apoyarse en el dibujo, teniendo que construir la atmósfera del motivo con otras estrategias. Salpicando el soporte con pequeñas gotas de óleo muy diluido se fue zafando de contornos y límites para, una vez ya libre, poder intentar atrapar lo que ese lugar tuviera de magnético para él.

Según comenta Pablo Giménez, “no tengo la intención con mis pinturas de contar una historia, ni de describir un lugar. Simplemente son registros, huellas de un tiempo intenso en la naturaleza, unas horas en las que lo verdaderamente importante es el simple hecho de pintar, como modo forzado de observar, como artimaña para intentar desvelar cuál fue el resorte que me atrajo a estar en ese lugar concreto. Si ese resorte lo pudiera definir con palabras, pintarlo dejaría de tener sentido. Por eso, creo que más que cuadros, lo que ahora muestro son mis horas pintando".

Trayectoria

Pablo Giménez, nació hace 45 años en Valladolid. Pinta y dibuja desde que tiene memoria, estando el campo y la naturaleza siempre presente de una manera u otra en su obra. Su vida profesional está marcada por la dualidad entre su formación como Ingeniero y su esencia de pintor, compensando cada uno al otro.

Tras varias años en los que su trabajo ha estado muy influido por los pintores del grupo de Simancas, el contacto con Antonio López fue determinante en su carrera, pues le ayudó poco a poco a desprenderse de sus trabas y a buscar su propio lenguaje y a encontrar motivos más personales, que poco a poco se han ido acercando al ojo del pintor, donde se aparecen tal como son.

De esta manera, la pintura del natural le ha permitido traspasar la barrera de lo correcto para ir en la búsqueda de la belleza, en un bosque, unas hierbas secas o en el cuerpo de una mujer, intentando potenciar la luz y el color sobre el dibujo. En este ir y venir y para poder comprobar lo que va cambiando en su forma de percibir y de pintar, necesita del bodegón como parada, como referencia.