Valladolid

Talavante salva la tarde con puerta grande

8 septiembre, 2017 15:16

El pulso entre los dos extremeños lo ganó el capitalino de Badajoz con una faena completísima ante el mejor toro del encierro; un animal codicioso, de nombre “Decorador”, que no cesó de embestir en la muleta de Alejandro Talavante, reeditando otra de sus buenas tardes en Valladolid.

Desde los saludos capoteros, hasta el estoconazo final, todo le salió bien al pacense que estuvo entregado por completo ante el encastado cuatreño de Hermanos García Jiménez, al que solo le faltó más empleo en el caballo del picador. Hubiera sido de vuelta al ruedo. Fue fuertemente ovacionado.

Talavante dejó un buen sabor de boca en la segunda de feria merced a un toreo que fue a más. Primero con un trasteo rematado con unas preciosas trincherillas que fueron muy aplaudidas. Luego siguió toreando con ambas manos con mucha cadencia, despaciosidad y gusto. Lo más interesante llegó con la zurda mágica que tiene el extremeño, donde, además, un espontáneo del flamenco le dedicó un fandango. La plaza estalló en un olé rotundo.

Destacar con la derecha, ofreciendo el medio pecho, una improvisada arrucina rematada con un pase de pecho muy vertical, amanoletado. El espadazo arriba fulminó al buen toro que rodó sin puntilla. Las dos orejas cayeron de inmediato.

El de Olga Jiménez que lidió en primer lugar fue el garbanzo negro de un conjunto que pudo ser de triple puerta grande si llegan a estar mejor afilados los aceros. El toro fue muy deslucido y Talavante abrevió. Silencio para el torero y pitos al toro.

Miguel Angel Perera, el otro extremeño que citábamos, pudo acompañar a su paisano en volandas de no emborronar con los aceros una faena que, si no llegó a la intensidad de la de Talavante, estuvo a un nivel muy alto. Sobre todo con la firmeza y poderío que tiene el torero de La Puebla de Prior.

Sometido el buen toro con la derecha, tras citar desde el platillo, mostró sus cualidades con la zurda para después irse a cercanías y ofrecer la taleguilla a los pitones. Labor larga y muy variada que solo tuvo la recompensa de una ovación, la misma que al buen cuatreño. Destacar la variedad capotera.

La oreja llegó con el quinto; un salpicado y gachito que apretó en el jaco de Ignacio Rodríguez consiguiendo una ovación. También hubo un gran tercio de banderillas lo que permitió que saludasen Ambel Posada y el salmantino Barbero. El toro, noble y manejable, persiguió con movilidad y por abajo la muleta de Perera con derechazos rotundos. Abusó de nuevo con las cercanías metido entre los pitones. La espada cayó baja pero el palco concedió la oreja que se pidió con fuerza.

Abrió plaza Sebastián Castella con un toro feo, pero noble, con clase y codicia que repitió con intensidad en la muleta del galo - volteado sin consecuencias cuando hacía un galleo por chicuelinas-. El de Beziers realizó una faena pulcra que no llegó a los tendidos. Mal con la espada, le hicieron saludar una ovación.

Al manejable colorado cuarto -justo de presentación- lo recibió con el capote de rodillas y posteriormente se luciría por chicuelinas. Castella dejó pasajes estimables al natural, pero se atascó con el acero hasta recibir dos avisos. Silencio y división de opiniones para el toro.

Con media plaza en los tendidos y en tarde muy agradable, se lidiaron cinco toros de Hermanos García Jiménez y uno que hizo tercero de Olga Jiménez. Justos de presentación. Cuatro de ellos con los cuatro años recién cumplidos.