Región

Puerta grande para Manzanares

14 mayo, 2018 01:06

Máxima expectación y entradón para estas fechas en el coso del Paseo de Zorrilla, con un público engalanado y variopinto. Se han lidiado toros de Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación y de juego. Destacó el quinto que fue aplaudido junto al segundo y cuarto. Casi lleno en tarde desagradable con claros y nubes. El viento molestó durante la lidia.

Morante, silencio y oreja. Manzanares oreja y oreja con petición de la segunda. Y Talavante saludos y silencio.

En el capítulo de incidencias debemos destacar el salto al ruedo de un intruso antitaurino con tatuajes alusivos en el pecho desnudo. Fue detenido por la policía.

Morante en su primero, un toro sin fijeza y escaso trapío, apenas tuvo historia y por si fuera poco el viento condicionó la lidia, incluso cambiando de muleta. El de La Puebla abrevió ante la imposibilidad. Y además pinchó reiteradamente. Labor silenciada y algún pito al toro.

Con el que hizo cuarto, con más movilidad y de parecido trapío que su primero, la cosa se arregló para sus seguidores que lo jalearon continuamente cuando se estiró de capote. Y Morante con la muleta hizo tres detalles que volvieron locos al gentío. Improvisación, colocación, ejecución, gracia, sal y son (como el flamenco) y arrebato. Todo con sutileza y el toro respondiendo a la voz ronca y seca de la llamada del diestro.

Antes de ir a por la espada pegó uno de pecho y a continuación un molinete que hizo auténtico impacto en el tendido. El acero entró y bien en el rincón, pero el animal tardó en caer y lo que llegó fue un recado del palco. La plaza llena de pañuelos y el usía que concede la oreja. Y los morantistas, que los hay y a montones, felices.

Manzanares tiene muchos adeptos en Valladolid y en esta tarde, con dos toros buenos, de clase y cierta movilidad, aunque flojos, el torero dinástico se ha llevado de calle la corrida saliendo en hombros de los capitalistas por la puerta que no grande. (Valladolid no tiene puerta grande) pero puerta al fin y al cabo que desemboca en el Paseo de Zorrilla.

Y todo ello a la asombrosa facilidad del temple que Manzanares tiene en las muñecas. Temple y clase. Todo eso, que no es poco, y la distancia y las pausas para que los toros se repongan. Este colorado segundo apretó en el caballo y tuvo un tercio de banderillas para desmonterarse como lo hizo el paisano de Nava del Rey, Suso, y su compañero Luis Bázquez recibiendo una gran ovación. Antes, el alicantino se abrió de capa dejando momentos estimables. Con la espada un cañón y aunque fue al rincón cayó la primera oreja de la tarde.

Con el quinto, el mejor del encierro en todo, hizo una faena muy ligada y con el empaque que tiene José Mari Manzanares. Por ambas manos volvió a mostrar sus dotes de temple en una faena muy parecida al primero de su lote, pero más ajustada y con más mérito por la movilidad del toro. Recibiendo lo intentó, pero se convirtió en un metisaca muy bajo. Mejoró en el segundo intento con efectividad y le pidieron con fuerza la segunda oreja. Pero Manolo Gutiérrez desde el palco solo concedió una. La salida a hombros estaba asegurada, por qué regalar trofeos. Suso volvió a brillar en la brega.

Talavante no tuvo suerte esta tarde. Con su primero falló a espadas y el que cerraba festejo quedó inválido tras una vuelta de campana y debió ser devuelto en banderillas. Y además el viento. Gustó el extremeño con un quite por chicuelinas con el castaño tercero que parecía más cuajado.

Con la muleta estuvo muy variado Talavante que arrancó la faena por estatuarios y remató con un ligado por la espalda de esos que ponen el ay en la boca de los espectadores. La improvisación es gala del diestro pacense, además de torear con mucho gusto. Desacertado con los aceros saludó una ovación.

Ya hemos dicho que el cierraplaza fue un inválido con el que Talavante no le quedó más remedio que abreviar. Su labor, voluntariosa, fue silenciada.

La gente salió toreando pensando en Morante…y en Manzanares.

Fotografías: JUANES