Región

Zamora se vuelve romera en el Cristo de Morales

10 mayo, 2018 14:55

La ermita del Cristo de Morales, en la localidad zamorana de Morales del Vino, se ha vuelto a convertir un año más en centro de peregrinación para moralinos y para vecinos de Zamora capital y de la provincia en la tradicional romería que se celebra el día grande de sus fiestas del Cristo.

La Virgen del Rosario ha recorrido en andas los escasos 5 kilómetros que separan Morales del Vino de la ermita, donde a las 11 de la mañana esperaban autoridades y romeros llegados de Zamora y de pueblos y vecinos para asistir a la tradicional misa, mientras las autoridades locales acompañaban la imagen de la Virgen a pie.

La procesión, que salió a las 10.00 horas de la iglesia de La Asunción, ha discurrido con nutrido acompañamiento a través de la calle Zamora hasta la salida del pueblo, donde al paso de la banda de cornetas y tambores los cargadores han apretado el paso para llegar a la ermita a tiempo para la celebración eucarística.

En el trayecto no ha faltado el saludo a la Virgen del Viso, a mitad del camino, mientras las campanas de la ermita repicaban sin cesar anunciando la próxima llegada del cortejo. Especialmente emotivo ha sido, como es tradición, la entrada de la Virgen al altar, a los pies del Cristo crucificado, que ha requerido la pericia y buen hacer de los cargadores, tras algunas maniobras en el interior del templo.

Tras la celebración religiosa, la pradera se ha llenado de feligreses y romeros, donde no han faltado las tradicionales viandas y, por supuesto, la visita a un buen número de casetas, que ya el fin de semana ofrecían actividad. Los tradicionales puestos de avellanas, rosquillas, churros, así como la caseta de los quintos del pueblo y otros establecimientos hosteleros, donde degustar la tradicional limonada, están, a estas horas, repletos de público. El buen tiempo acompaña además la celebración.

Durante toda la jornada la pradera del Cristo de Morales es punto de encuentro de miles de romeros hasta que, a las 9 de la noche, la Virgen se despida de la ermita para emprender el trayecto de vuelta al templo de origen.