Región

Quince años de cárcel para el parricida de Chamberí

10 mayo, 2018 13:40

La Audiencia Provincial de Salamanca ha condenado a quince años de cárcel a Jhony Rafael Demey Zambrano, el joven venezolano de 20 años que hace dos degolló a su padre, del mismo nombre, en su domicilio del barrio Chamberí. Hechos por los que fue declarado culpable de asesinato con alevosía por un jurado popular. Además, deberá pagar una indemnización de 120.000 euros.

Durante la vista oral el acusado reconoció los hechos, algo que hizo desde el primer momento que fue detenido por la Policía Nacional, pero justificó que había sido un impulso fruto de un estado alterado por las continuas discusiones y el consumo de drogas. El jurado, a tenor de los informes forenses, considera que sus facultades mentales no estaban alteradas en aquel momento y actuó consciente de lo que quería hacer.

Fue en la noche del 27 de julio de 2016 cuando padre e hijo mantuvieron una discusión. Ambos se fueron a dormir, pero sobre las 5:30 horas alertaron al Servicio de Emergencias 112 al ver al hombre sangrando en el portal y con una herida por arma blanca en el cuello. Su hijo se había despertado y lo había degollado.

En los hechos probados de la sentencia, según informa el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, se recoge que el acusado, que residía junto con su hermana, su padre y la esposa de éste en el domicilio que tenía la familia en el barrio de Chamberí, se acercó al salón, donde estaba su dormido su progenitor "debido al calor" y le asestó dos cuchilladas.

En concreto, clavó dos veces el cuchillo en el cuello de su progenitor y, en ese momento, el perro que tenían comenzó a ladrar y los ruidos despertaron a su hermana, quien al llegar al salón trató de detener la "gran hemorragia" que habían provocado las heridas a su padre, además de alertar a la esposa del mismo, mientras que el hijo parecía que estaba "ausente".

Sin esperar a que llegase la ambulancia, la mujer y la hija del hombre bajaron al herido hasta el coche que estaba en el garaje y, ya con la presencia del joven, le trasladaron en el vehículo hasta el Hospital Virgen de la Vega de Salamanca, a donde llegó en situación de

parada cardiorrespiratoria y no pudo ser reanimado. Según los hechos descritos en la sentencia judicial, el hijo actuó "de forma sorpresiva y totalmente e inesperada" para la víctima, con la que provocó dos heridas en el cuello de la víctima, ambas en "zonas vitales".

El acusado describió lo ocurrido desde el primer momento a los agentes de la policía que acudieron al Centro Hospitalario Virgen de la Vega, donde confesó abiertamente su responsabilidad en los hechos ocurridos. Entonces, tras ser detenido, fue explorado por una médico forense, a quien efectuó "un relato frío y detallado de los hechos ocurridos, incompatible con un ataque de ansiedad", un ataque que seis meses después dijo que había sufrido en el momento del asesinato, recoge el fallo de la Audiencia.