Región

Una pareja cofrade con la Semana Santa vallisoletana en la sangre

30 marzo, 2018 12:17

“El corazón. He ahí el gran secreto de nuestra Semana Santa y lo que Valladolid ofrece a cuantos, en estos días, lleguen hasta nosotros. El corazón con que movemos todos los vallisoletanos nuestras imágenes de madera hasta convertirlas en imagen viva y real de lo que sucedió hace dos mil años. Los que lleguen hasta nuestra ciudad para vivir la Semana Santa acabarán contagiándose de ese sentimiento que anida en el corazón de cada vallisoletano que vive con intensidad la pasión y muerte de Cristo”, aseguraba en su pregón del pasado 16 de marzo en la Catedral el escritor y periodista, Ángel María de Pablos.

La Semana Santa vallisoletana entra en sus momentos de mayor sentimiento y pasión con el Jueves y Viernes Santo, en ese día de recogimiento con el Sábado Santo, y en el día mágico de la Resurrección de Cristo que se vivirá el próximo domingo con una Plaza Mayor abarrotada, haciendo caso omiso a los pronósticos del tiempo que no son, ni mucho menos, halagüeños.

Para entender mejor todo lo que estos días de devoción significan, hablamos con una pareja de cofrades formada por Julia Plaza Herrero, de 30 años y de la Real y Venerable Cofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, y Gabriel Rodilana Pérez, de 33 y de la Cofradía Penitencial y Sacramental de la Sagrada Cena, que viven la Semana Santa juntos de una manera especial.

“Para mí la Semana Santa es fe y devoción”, asegura Gabriel, antes de que Julia asienta y añada que para ella, además, es “cultura, tradición” y también “nerviosismo”. De este nerviosismo, de sus inicios como cofrades y de muchas cosas más hablamos en esta entrevista con un café de por medio en un bar muy cercano a donde mañana dará comienzo la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor del Viernes Santo.

Cofrades desde pequeñitos

Julia y Gabriel antes de salir de procesión. Fotografía cedida por Julia y Gabriel.

Empecé a ser cofrade por tradición familiar. Mi madre lo era y de pequeñitos nos metió en la Cofradía tanto a mi hermano como a mí, por tradición familiar”, afirma Julia, mientras que Gabriel añade que comenzó en el mundo cofrade un poco más tarde “después de ver muchas procesiones” y de “dar la paliza a sus padres para que le introdujeran en una”.

A sus 30 años, Julia, que casualmente nació un Domingo de Ramos, lleva toda la vida ligada a la Real y Venerable Cofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, mientras que Gabriel suma aproximadamente 24 a sus 33 años, en la Cofradía Penitencial y Sacramental de la Sagrada Cena, y ambos apuntan, con firmeza, que “volverían a elegir estas cofradías” en caso de rebobinar este bonito paseo llamado vida.

Esta pareja vallisoletana nos cuenta además que existe “un gran cambio generacional”, sobre todo en su Cofradía, apuntilla Julia, donde tienen el privilegio de contar con una “Sección de Juventud potente” y añade que la “Semana Santa de Valladolid goza de buena salud ya que la Delegación de Juventud cofrade está haciendo una gran labor a la hora de organizar actividades para los jóvenes que son el presente mientras que los niños son el futuro” de estas cofradías.

Gabriel nos da cuenta además de los Encuentros Nacionales de Jóvenes Cofrades, que este año se celebrarán en Santander, y que sirven de “reunión para que jóvenes de otras cofradías y lugares de España se conozcan” en lo que ayuda al “enriquecimiento y aprendizaje para que los más jóvenes sigan creciendo”.

Un esfuerzo grato y satisfactorio

Gabriel es el vicesecretario de la Cofradía de la Sagrada Cena y además pertenece a la Sección de Pasos y a la Comisaría de Hermanos de carga por lo que “lleva a cabo un trabajo de organización a lo largo de todo el año” y durante la semana de pasión “prepara los pasos para las salidas procesionales”, con el fin de que todo se desarrolle de manera perfecta. Además, empuja la Sagrada Cena el Jueves y Viernes Santo y ayer Miércoles portó a hombros el Jesús de la Esperanza.

Por su parte, Julia es la responsable de caridad de la Preciosísima Sangre y su trabajo pasa por “hacer campañas de caridad y actos de acción social” y también por “representar a su Cofradía en actos institucionales” como Manola y participando en procesiones acompañando a las tallas como Hermana de Devoción durante esta Semana Santa.

“Nosotros no somos cofrades de fila. Pertenecemos a la Junta de Gobierno por lo que tenemos un plus más de responsabilidad y compromiso con nuestras Cofradías”, asegura Gabriel, antes de que Julia añada que “el tiempo que dedican se lo acaban robando a la familia y a los amigos”, también al rugby, gran pasión de la pareja fiel seguidora de El Salvador, en un acto que, a pesar de todo, acaba siendo “gratificante”.

La pareja nos confirma que “puede compaginar sus trabajo y que hace para adaptar ambas tareas” y añade además que “tiene muchos familiares y amigos cofrades que ven con buenos ojos y con respeto su labor”.

Una Semana Santa única

La Semana Santa de Valladolid es una de las más importantes de España en cuanto a procesiones e imaginería aunque como todo en la vida tiene que haber modificaciones a lo largo del tiempo. Todo supone un evolucionar o morir”, señala la cofrade de la Preciosísima Sangre.

Entre estos cambios, la pareja apunta que hay que “trabajar más el aspecto caritativo” por un lado y “aumentar la promoción de la Semana Santa durante todo el año ya no solo en el exterior sino también en nuestra propia ciudad como hacen en otras ciudades” donde “se puede respirar la Semana Santa durante todo el año”.

Gabriel y Julia piden también “más apoyo del vallisoletano” para “acompañar a procesiones que no cuentan con público y que en otros lugares de España estarían llenas” y dan además un tirón de orejas a las instituciones para que “las vacaciones escolares vuelvan a coincidir con la Semana Santa” para que los más peques también disfruten del patrimonio cultural de la ciudad.

“La Semana Santa tiene el componente religioso, que para mí es el más importante, pero cuenta también con su vertiente cultural y patrimonial. Llega a ser un evento de la misma importancia que Pingüinos o Seminci, e incluso, por datos, genera más actividad económica y turística, por lo que hay que potenciarla”, añade el cofrade de la Sagrada Cena.

Un sentimiento difícil de explicar y vivido en pareja

Tanto Julia como Gabriel hacen gala de un sentimiento cofrade y religioso notorio que da sentido a esta celebración. Ella asegura que “lo verdaderamente importante son los oficios” porque “es donde está realmente el sentimiento y la importancia litúrgica” y añade que “tanto la procesión como las tallas son importantes pero quedan en un segundo plano”.

“El hábito no es un disfraz. El que pertenece a una cofradía tiene que creer en Dios y tiene que tomar estos días con respeto. Respeto tanto por tu Cofradía, por lo que representa, y por esta Semana Santa porque si no hacemos un Carnaval de esto cuando no lo es”, afirma serio él.

Ambos aseguran que “es difícil quedarse con un momento a lo largo de su trayectoria como cofrades” y afirman que el día de hoy, Jueves Santo, tiene un especial significado para ellos con procesiones en las que participan con la Sagrada Cena que sale desde San Pedro como protagonista para Gabriel y la salida del Cristo en la procesión de Penitencia y Caridad desde La Antigua para Julia.

Nuestros protagonistas no dudan en afirmar que es “especial el vivir de manera conjunta y desde dentro la Semana Santa” porque lo hacen “de manera más intensa que el resto” y piden, como deseo conjunto para el punto culmen de la semana de pasión “que no llueva” y que “se recupere el silencio y el respeto en las calles” para que vecinos y turistas disfruten de la pasión y el rigor de la Semana Santa de Valladolid.