Región

Emoción contenida en el homenaje al ex ministro Alonso

26 febrero, 2017 12:52

Pepe el Habichuela se sentó delante del auditorio,  se colocó su guitara en el regazo y arrancó por una soleá. Su música erizó el vello de los asistentes y llenó el amargo silencio por el ausente. Fue uno de los momentos más emocionantes de los vividos en el homenaje que un grupo de amigos y compañeros, respaldados por trescientos espectadores, rindieron en la tarde de ayer en el Aula Magna de la Universidad de León al ex ministro del Interior y de Defensa de los gobiernos socialistas de Zapatero, el leonés Juan Antonio Alonso, Toño. Presidió el acto Rodríguez Zapatero. Alonso falleció de cáncer a primeros de este mes.

Las sonrisas arrancadas por los recuerdos vencieron a los llantos y pesares. El auditorio se dividió en dos bancos de amigos: en un lado, sus amigos y vecinos del barrio de El Crucero, obrero, ferroviario y de trabajadores; al otro, la primera promoción de Derecho de la Universidad de León, a la que pertenecieron el propio Alonso y Rodríguez Zapatero. Esta promoción siempre era un tema de conversación de Alonso cada vez que se acordaba de su León natal.

Y, en el centro, los políticos, encabezados por el presidente de la Junta, el popular Herrera, quien tuvo el buen gusto de asistir y participar con una sentida intervención en el homenaje de un socialista destacado. Zapatero le agradeció su presencia y su acto de reconocimiento y generosidad, por encima de ideologías. A su lado, el alcalde, el también popular Silván,  a quien Zapatero le lanzó el reto de dedicar una calle del barrio de El Crucero a José Antonio Alonso. Y, junto a ellos, las cúpulas local, provincial y regional del PSOE. Y muchos viejos militantes socialistas, veteranos, que intercalaron asientos con jueces, abogados, fiscales, procuradores y muchos amigos anónimos del querido Alonso.

La madre, viuda e hijo del homenajeado no asistieron por el alto riesgo que suponía tanta emoción, recuerdos y cariño desatado entre los intervinientes. Representaron a la familia sus hermanos: Pedro y Mariluz, cuñados y sobrinos. Pedro intervino para dar las gracias y resaltar la figura familia de Toño. Todos los intervinientes pusieron de relieve la parte más desconocida de la figura humana y cercana de José Antonio Alonso: un renacentista del siglo XXI, un ilustrado, escritor frustrado, amante del arte, lector empedernido, aficionado al flamenco y a los toros, excelente guitarrista, apasionado del fútbol y del baloncesto, cinéfilo, y, sobre todo, incondicional de su familia y, en especial, de su hijo, Javier al que adoraba.

En política siempre fue progresista, demócrata y defensor de los más desfavorecidos. Nunca militó en el PSOE, pero comulgó con las ideas socialistas, aunque en su juventud filtreó con el PCE y asistía a los mítines de La Pasionaria con una gorra roja. Varios de los intervinientes recordaron que en la mañana del 24-F del año 1981, cuando aún estaba latente el intento del golpe de Estado, Alonso y Zapatero movilizaron a los estudiantes de la Facultad de Derecho en protesta por la intentona, haciendo una pancarta con el lema "En defensa de la Constitución".

Carmena y Pompidu

Como juez fue un profesional riguroso, ético, prudente, serio y comprometido. Así lo destacaron sus viejos y apenados compañeros. Militó desde siempre en la Asociación de Jueces por la Democracia, junto a la hoy alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, quien no quiso perderse el homenaje y ayer viajaba a León, para manifestar su respeto y admiración por Alonso. "Estoy aquí para representar el homenaje de la ciudad de Madrid al juez y exministro Alonso", aseguró Carmena y concluyó recordando que Alonso fue "un juez comprometido, humano y próximo, quien siempre persiguió el objetivo de trabajar para cambiar el mundo".

El ex fiscal general de Estado, Conde Pompidu, arrancó los aplausos del auditorio cuando recordó el rigor y profesionalidad del trabajo del entonces ministro del Interior, Alonso, para esclarecer sin ningún lugar a dudas los atentados yihadistas del 11-M de 2014 en las estaciones ferroviarias madrileñas. También recordó las bases que el  ministro Alonso dejó sentadas en el Ministerio del Interior para perseguir e investigar los delitos por corrupción.

El auditorio escuchó complacido los recuerdos de sus amigos del barrio de El Crucero, como Pepín; del periodista Javier Calvo, amigo de la familia; de Pepe Estrada, su profesor de educación física en el Colegio Leonés; de su compañero de facultad y ahora abogado Luis Manuel, jubilado de la asesoría de Caja España; o de Amohedo, actual Procurador del Común y profesor del fallecido en sus oposiciones a juez.

No faltaron los mensajes de algunos amigos que no pudieron acudir al acto, como el periodista deportivo José Ramón de la Morena o el torero José Tomás, quienes descubrieron las aficiones quizás más desconocidas del ex ministro. Detrás de esa seriedad, quizás timidez, se escondía la pasión por los amigos, por su barrio y León en general, así como por la música, los toros y los deportes. Pasión que trataba de inculcar a su hijo Javier, de 14 años.

Rodríguez Zapatero

Catedráticos, profesores y jueces pusieron de relieve el alto grado de compromiso y profesionalidad de Alonso como juez. Valoraciones a los que se sumó el ex presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero y amigo de Alonso desde la adolescencia. Estudiaron juntos en el Colegio Leonés, donde llegaron a promover una huelga por falta de calefacción; y, más tarde, en la Facultad de Derecho de la Universidad de León.

Zapatero desveló por qué casi siempre llegaba tarde a las clases en el Colegio Leonés: "Tardaba en despedir a las chicas en la cercana fuente de San Isidoro". Zapatero calificó su amistad con Toño Alonso de "indeleble", una amistad que duró 45 años y describió a su amigo Antoin, luego, Toño y más tarde José Antonio, como "un hombre leal, cercano, íntegro, cariñoso, un renacentista, escudriñador del universo, un patriota, un referente en la defensa de los más débiles y un aficionado al fútbol y al flamenco".

Recordó Zapatero que Alonso era un gran estratega y así puso como ejemplo sus planes e informes para acabar con el terrorismo de ETA, un éxito en el que participó de forma muy muy activa. Como ministro de Defensa recordó la anécdota de que en las primeras reuniones, los ministros de otros países le recordaban a Alonso su pasado anti-OTAN. Y concluyó poniendo de manifiesto que "Toño Alonso, en los consejos de ministros, era una garantía de legalidad"; e hizo un último ruego a todos sus amigos: "Podremos llorar. que es bueno, pro lo que nos reconforta es que su vida nos da vida a nosotros".

Cerró el acto la música de Leonard Cohen como acompañamiento de la proyección de una serie de fotografías retrospectivas de la carrera profesional y política de José Antonio Alonso, un juez que llegó a ser ministro de Interior y de Defensa del Gobierno de España.