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ANÁLISIS

Ya era hora de que una serie no tuviera un final manido: larga vida a ‘Vis a vis’

Cruz del Norte no se cayó a cachos, ni fue vendida, ni fue todo un sueño

Mike Medianoche
@mikemedianoche
05.02.2019 | 12:57

Vis a vis terminó este lunes, y sin hacer spoilers, hay que aplaudir al cierre que han dado a la ficción. Aunque en la serie ha habido mucha acción, tiroteos, explosiones, asesinatos, lo que premió en ese capítulo final de la serie ha sido el corazón, el alma de los personajes. Sus historias personales.

Lo importante era saber cómo nos íbamos a dejar a Maca, a Tere, a Rizos y compañía. Si en el buen camino, formando una familia, o quizá presas de por vida. O viviendo la vida padre en el Caribe, después de dar un último palo, o de recuperar los millones que Zulema debe tener escondidos por aquí y por allá.

Cruz del Norte ni se vende ni se cierra

En el epílogo del capítulo descubríamos que Cruz del Norte seguía abierta. Con un nuevo director que velaba y mucho por el bienestar de las reclusas, con una trabajadora social conocida por todos intentando meter en el buen camino a esas ovejas descarriadas de color amarillo.

Y esto es una gran satisfacción, porque ¡ya era hora de que una gran serie de televisión no acabe con un final manido, con el edificio en venta o derrumbado! 

¿Recuerdan el final de Aquí no hay quien viva? Tras cinco temporadas y 90 capítulos, los vecinos de la calle Desengaño abandonaron sus hogares porque el edificio se caía a pedazos por culpa de las termitas. Todos miraban cómo los años que pasaron entre aquellas paredes desaparecía para siempre.

Y en Física o Química, el Zurbarán no se acababa por caer a pedazos, pero tras siete temporadas, el colegio se acabó vendiendo. Todos los alumnos y profesores que pasaron por aquel centro se reunieron alrededor del mismo con lágrimas en los ojos, culpando al nuevo director por valorar más los negocios y el dinero que el bienestar de los estudiantes.

Hubiese sido muy injusto que Vis a vis hubiese tirado por esa línea fácil, cerrar la cárcel por estar en mal estado, o venderla, y separar a las presas, cada una a un punto del país. Que parece la manera más simple de zanjar una serie coral. ¿Recuerdan Periodistas, que terminó con el cierre del periódico, con los redactores recogiendo sus pertenencias?

Muertes sí, pero sin funerales a la americana (ni sueños)

El último episodio de Vis a vis tuvo muertes (¡cuándo no!), y aunque vivimos algo parecido a un funeral, no fue con todos vestido de negro impoluto, al más puro estilo americano, recordando a un personaje querido con imágenes del pasado con música lacrimógena. Así fue, por ejemplo, como terminó Compañeros, con el personaje de Beatriz Carvajal difunta y todos recordándola, tras 9 temporadas y 121 episodios.

Ni tampoco nos dejó una muerte absurda e innecesaria, como el falso suicidio del personaje Antonio Resines en Los Serrano, que le llevó al inicio de la serie, con su mujer viva y sus hijos en casa.

"¿Qué haces para que una serie tenga un final apoteósico?"

Cuando Antonio Resines y Belén Rueda se reencontraron en Mi casa es la tuya coincidieron que aquello “no fue la mejor idea” para acabar la serie. “¿Qué haces para que una serie tan larga tenga un final apoteósico?” preguntaba Resines entonces.

Y es que, como demuestran estos y otros ejemplos, ese ha sido el problema de la ficción española, saber hacer un final que sea una auténtica maravilla, que deje la trama en lo más alto, que ofrezca un buen sabor de boca. Un final en el que no dejes a todos felices como Médico de Familia o Todos los hombres sois iguales.

Y ¡por favor! ¡que el final sea cerrado! Nada de lo que le ocurrió por ejemplo a El Comisario, que terminó de manera ligera con un capítulo que originalmente no estaba fijado como el cierre definitivo, sino que dejaba la puerta abierta a una continuación que nunca llegó. O lo que le hubiese pasado a Vis a vis si Fox no la resucita, que nos hubiese dejado a Zulema en coma y a Macarena regresando a la cárcel casi por decisión propia.