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UN DÍA EN EL RODAJE

Telecinco se instala en un pueblo fantasma para su nueva serie de televisión

Junto al equipo de 'La que se avecina', ruedan 'El pueblo', una comedia que se ríe de la despoblación en España.

Alberto Caballero y Carlos Areces.
Alberto Caballero y Carlos Areces. (FOTOS: Mediaset España)
Daniel Jabonero
@DanielGJabonero
12.10.2018 | 08:39

El Pueblo huele a nuevo y a viejo al mismo tiempo. Así se llama el nuevo proyecto de ficción de Telecinco, que terminó este jueves el rodaje de su primera temporada. Huele a nuevo porque han utilizado una técnica de convivencia que no se había visto hasta ahora en una ficción española, pero para ello han tenido que decir adiós a todo lo moderno de nuestra sociedad. 

En mitad de Soria y en mitad de un bosque se encuentra la localidad de Valdelavilla. Es un pequeño pueblo que quedó despoblado hace ya algunos años y que se ha reconvertido en un complejo turístico para aquellos que quieren conectar con la naturaleza un tiempo. Telecinco, de la mano del equipo de Contubernio Producciones (La que se avecina), ha alquilado todo este pueblo por un tiempo indeterminado para que se convierta en un plató de televisión natural.

La cadena se ha quedado con las casas rurales y con las pocas propiedades privadas que había en el pueblo desde el pasado año, cuando se rodó el episodio piloto, y de momento no pretende dejar de pagar el alquiler. Están tan seguros de que esta producción va a ser un éxito que, de momento, está todo el pueblo arrendado hasta el año que viene, cuando pretenden rodar la segunda temporada de la serie.

No es más caro que una nave para un plató de televisión. Nos sale más caro pagar la nave en la que se rueda La que se avecina

“No es más caro que una nave para un plató de televisión. Nos sale más caro pagar la nave en la que se rueda La que se avecina”, asegura Alberto Caballero cuando los ojos se nos abren como platos a la hora de pensar en alquilar un pueblo entero durante años. De momento, y no se ha estrenado, ya han tenido que esconderse en varias ocasiones de la atenta mirada de algunos vecinos que se han enterado de que por allí se está rodando algo.

Pero lo más curioso de este rodaje no es que se haya cerrado un pueblo entero. Es que este pueblo ha servido para transformar esta producción en un El show de Truman cuando las cámaras se apagan. Y es que las mismas casas en las que se rueda la ficción son las que han servido como vivienda para los actores y el equipo técnico que dormía en el pueblo durante semanas para empezar a trabajar desde primera hora de la mañana. En total, 30 personas del equipo han ocupado este pueblo mientras algunos viven en zonas del alrededor.

Carlos Areces: "A veces duermo mientras en la planta de abajo se está rodando una escena"

En total llevan cuatro meses conviviendo en este pueblo soriano. Allí, los actores han ido y viniendo según marcaba el plan de rodaje. “Esta es nuestra casa, en la que vivimos Alberto [Caballero] y yo”, dice Laura Caballero, la otra pata de Contubernio y directora de la serie, a la entrada del pueblo. “Esta es la de Santi Millán”, dice según avanza. Y es que cada uno ya tiene marcada su pequeña vivienda. “A veces duermo mientras en la planta de abajo se está rodando una escena”, comenta Carlos Areces, uno de los protagonistas de esta nueva aventura seriéfila.

De pronto, en mitad del camino, aparece Raúl Fernández con sus dos perros. El actor ya es uno más del pueblo y ha montado una segunda residencia en Valdelavilla. Y esa convivencia detrás de las cámaras es lo que quieren que se transmita al espectador cuando vea la serie, una comedia que, asegura Alberto Caballero, “no es La que se avecina en un pueblo”.

Su conexión con la realidad de Soria

Según entramos a la provincia de Soria se empiezan a ver carteles. “Soria ya”, se puede leer en muchos de ellos. Son muchos los sorianos los que sienten que viven en una provincia que no ofrece nada para quedarse a sus ciudadanos y que por esos huyen a otras capitales. Y por eso piden una oportunidad para frenar la despoblación que están sufriendo sus pueblos.

Y es esta realidad la que se contará en El pueblo. Soria aparece en las guías como uno de los lugares más despoblados del mundo junto a Laponia. Por eso los personajes de la serie, rechazados por diferentes razones de sus diferentes lugares de origen, encontrarán en este pueblo perdido la oportunidad de iniciar una nueva vida a alejados de la sociedad. 

Poncho [Santi Millán] y Ruth [Ingrid Rubio] será una pareja idealista y entusiasta que servirán como imán para que el resto de personajes se asomen a esta oportunidad rural. Entre los nuevos habitantes de este fantasioso Peñafría están Carlos Areces, María Hervás, Raúl Fernández, Daniel Pérez Prada, Ruth Díaz, Elisa Drapeen, Blanca Rodríguez, Jairo Sánchez, Felipe Vélez y Jordi Vilches. 

Sin embargo, Peñafría no está completamente abandonado, algo que crearon en sus cabezas cuando buscaban localizaciones para grabar la serie. “Teníamos un libro que se llamaba Pueblos abandonados de España. Fuimos recorriendo los más cercanos a Madrid y llegamos hasta uno en el que aparcamos el coche. De pronto salió un hombre a regañarnos y a decirnos que allí vivían tres personas de continuo. Entonces nos dimos cuenta que sería muy interesante mezclar este choque cultural en la serie”, narra Alberto Caballero. Y así es como nacieron los personajes autóctonos de Peñafría de Ángel Jodrá, Javier Losán, Vicente Gil y Empar Ferrer.

Una serie que nació en 2010

El pueblo, que ya es una serie en marcha, nació realmente en 2010. Y lo hizo en una de las crisis de La que se avecina, cuando parecía que la comedia de Telecinco no aguantaría mucho más tiempo en la programación. Después llegaría el florecer de la serie de los vecinos y ahora ya están pensando en su temporada 12. 

Hubo un momento en el que empezamos a hablar del síndrome escapista, de me voy y lo mando todo a la mierda

Pero gracias a esa crisis surgieron otros proyectos que ahora toman forma. “Hubo un momento en el que empezamos a hablar del síndrome escapista, de me voy y lo mando todo a la mierda. ¿Y si te piras y te vas a la playa? Pensando, de manera casi natural, te llega la idea de lo que pasa cuando alguien hace eso. Cuando se empezó a poner de moda esta especie de neohippie juntamos las dos cosas”, cuenta Alberto Caballero.

“Empezamos a pensar qué mezcla de personajes haría gracia y dónde podrían acabar. Sabíamos que tenía que ser en un pueblo con riesgo de despoblación. Es una realidad que conocíamos porque mis abuelos eran de un pueblo de Valladolid. Hicimos el proyecto y diseñamos los personajes que se iban a vivir a un pueblo abandonado”, relata el productor.

Con el éxito de La que se avecina, este proyecto se quedó en una carpeta que no volvió a ser abierto hasta hace dos años, cuando se unieron a su equipo Julián Sastre y Nando Abad (Aída). “Lo que pasó es que nosotros pensamos que La que se avecina no tendría una vida útil tan larga”, asegura Caballero. Con el nuevo equipo, esta serie se volvió a poner en pie y empezó a redondearse y a perfilarse lo que unos meses después sería un proyecto en toda regla.

“Al principio no pensamos que fuera el momento de meternos en otro proyecto que nos añadiese estrés. Queríamos disfrutarlo. Hay un momento determinado en el que ves que La que se avecina ya está cuajada y hemos mejorado muchas cosas. Hemos aprendido a no tener prisa y con este proyecto hemos estado dos años trabajando para que estuviese bien construido”, dice el productor.

Este jueves termina la producción de los ocho primeros episodios. “Después lo echaremos de menos”, dice Laura Caballero mientras nos enseña el interior de cada casa. “Yo ya no voy a saber trabajar en un plató de televisión”, asegura Alberto Caballero. Y es que han aprendido a trabajar de una forma completamente diferente. “Prefiero esto a salir de un rodaje de Madrid y tener que comerme la M30 después”, dice el productor. Ya se han acostumbrado a eso de vivir sin Wifi. Aire nuevo (y puro) para la ficción española.