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DECLARACIONES

Un técnico de sonido explica lo que no se oye en las retransmisiones de las corridas de toros

Corrida de toros
Redacción
@Bluper
24.08.2015 | 08:44

La polémica sobre si mantener o no una fiesta como los toros se abre cada cierto tiempo. En las últimas semanas, la firma del acuerdo de TVE en su defensa con el compromiso de la emisión de dos corridas al año ha vuelto a abrirlo y ha hecho que tanto voces a favor como en contra surjan para dar su opinión.

Así, un técnico de sonido que se encargó durante cierto tiempo de la cobertura de las mismas ha querido explicar lo que en realidad no llega a los espectadores. José Sepúlveda ha asegurado que si en lugar de la mezcla de sonido de la banda sonido que emiten, aplausos, bravos, oles y demás, el sonido fuera el que capta el micrófono a pie de ruedo, muchos cambiarían de parecer.

Según este técnico, el Sennheiser 816 capta a gran distancia y con buena calidad lo que ocurre en realidad en las corridas. "Se escucha perfectamente el sonido de la banderillas al entrar en la piel, los mugidos de dolor que da el animal a cada tortura a la que se somete".

El 90% apagaría el televisor al presenciar semejante carnicería a ritmo de pasodoble

Sepúlveda cree que si ese sonido se emitiera tal cual, unido a "primeros planos de las heridas que lleva, de los coágulos como la palma de una mano, de la sangre que le brota acompasada al latir del corazón o la mirada que pone en animal antes de que le den la estocada final, el 90% apagaría el televisor al presenciar semejante carnicería a ritmo de pasodoble".

El técnico de sonido cuenta que pidió dejar de hacer este tipo de coberturas tras estar un día en una corrida en Castellón. "Me cabreé mucho al escuchar a un toro, al cual el torero falló cuatro veces con el estoque y harto de escuchar al pobre animal me quité los auriculares", afirma. "No tuve bastante que, mientras agonizaba, escupía, se ahogaba en su sangre, se vino a morir justo pegado a mí, apoyado sobre las maderas mientras daba espasmos y su mirada ensangrentada y con lágrimas, sí lágrimas, sean o no sean de dolor, se cruzó con la mía y no nos la perdimos hasta que un inútil falló dos veces con el descabello, al que le dije de todo".

Aunque reconoce que los amantes de la llamada "fiesta nacional" creerán ridículas sus palabras, él afirma que le parece más ridiculo que "después de semejante carnicería, giras la vista al público y los ves allí aplaudiendo, comiendo su bocata sin inmutarse, ni habiendo visto y oído" lo que él.