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CRÍTICA

‘Siren’, la nueva serie de Cuatro, solo apta para amantes de la serie B

En clave sobrenatural cuenta un enfrentamiento entre humanos y sirenas

Mike Medianoche
@mikemedianoche
30.07.2019 | 12:36

Cuatro apuesta por Siren para las noches de este verano. La cadena de Mediaset estrena este martes la primera temporada de esta ficción, original del canal estaduoundense Freeform, que cuenta cómo una sirena llega a Bristol Cove, una ciudad que antaño fue el hogar de estas criaturas marinas, según reza una vieja leyenda.

Sin embargo, tras la aparición de este extraño personaje, pronto se reabrirán heridas entre humanos y sirenas. La protagonista de la serie es Eline Powell, de Juego de Tronos, que da vida a Ryn, la cual abandona el mar y cambia su cola por piernas para buscar a su hermana, que ha sido capturada por el ejército.

Junto a ella aparecerán Alex Roe y Fola Evans-Akingbola, que interpretan a a dos biólogos marinos, que trabajarán juntos para descubrir toda la verdad, y que ayudarán a Ryn a encontrar a su hermana y la protegerán de todos los males.

La serie es humilde, pero su estética de serie B puede chocar al espectador medio. Una historia de sirenas requiere, evidentemente, de una serie de efectos especiales que saben a poco, que están más cerca de Sharknado de lo que debería.

Siren no es una serie de miedo, aunque tenga momentos que se le parezcan, salpicados de sangre y asesinatos. Tampoco es una historia de amor, aunque Ryn con su canto sea capaz de seducir a propios y extraños. Ni siquiera explora la mitología de las sirenas a fondo, a pesar de que aquí son crueles monstruos capaces de manipular la mente de los marineros. Al menos, se alejan de la versión edulcorada de Disney. Si necesitamos ponerle un género, podríamos decir que es sobrenatural, por decir algo.

La ficción tiene buenos ingredientes (un pueblo con una oscura historia con sirenas que se oculta, militares haciendo experimentos, la vecina misteriosa que sabe más de lo que cuenta, la historia de la familia del protagonista) pero se explora todo esto de manera superficial, con pinceladas poco profundas.

En definitiva, hablamos de una serie difícil de seguir por su apariencia, con un primer capítulo además sensiblemente inferior al resto. Una ficción que está hecha para paladares que disfrutan con la serie B, que no necesitan que todos los argumentos estén cerrados, y que no se desesperan cuando después de tres o cuatro episodios siguen viendo unos personajes más que planos, sin personalidad ni carisma. Y es que llega un momento que con sus peculiares ruidos de enfado está mejor definida la sirena, con esa naturaleza salvaje pero sensible, que todos los humanos juntos, que parecen no tener sangre en sus venas.