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Cuando los programas de televisión se convierten en revistas

Juan M. Fdez
@juanmafdez
14.11.2015 | 05:00

Después de 251 números, la revista Sálvame cierra. El número de esta semana ha sido el último del semanario lanzado a comienzos de 2011 aprovechando la marca del exitoso programa de las tardes de Telecinco. Con su cierre vuelve a quedar constancia que no siempre puede capitalizarse el éxito de un programa con una revista.

Durante los últimos años, muchos son los ejemplos de grupos editoriales que se hacen con las licencias de programas de televisión para lanzar revistas. Y así nos encontramos con revistas más recientes basadas en programas como Top Chef, MasterChef, Gran Hermano, La Voz e incluso de Divinity, o más antiguas como ¡Qué me dices!l, Pelopicopata o Saber vivir. También nos encontramos con la revista de Ana Rosa, la primera presentadora de televisión que cuenta con revista propia.

No obstante, no todas tienen la misma fortuna. Así, por ejemplo, la revista de La Voz no alcanzó las cifras previstas durante la edición anterior y el resultado de la operación fue negativo, según publicaba el portal Vertele.

Lo mismo sucedía hace poco con la revista de Gran Hermano. Hasta ahora, se editaba en papel. Sin embargo, a pesar de tener mejores cifras de ventas que el semanario del talent show de Boomerang, este año ha pasado a ser digital y gratis para los usuarios de la aplicación del reality para teléfonos móviles y tablets.

La razón de las bajas ventas

Una de las razones de estos tropiezos en ventas tienen que ver principalmente con las cláusulas que se imponen desde las cadenas a la hora de vender la licencia de un programa. Estas revistas debe centrarse en los contenidos más promocionales y evitar los contenidos más polémicos.

De hecho, a veces es tal la potestad que tienen desde la productora o las cadenas a la hora de permitir la publicación de un contenido, que desde la dirección de estas revistas deben esperar la aprobación de una simple fotografía, sobre todo por ejemplo en el caso de los coaches de La Voz.

Además, en el caso de los realities, que se consumen en el día a día, el hecho de que una revista llegue varios días después de una celebración de una gala hace que los contenidos puedan quedarse obsoletos o que sus responsables tengan que ofrecer un contenido exclusivo no siempre fácil de conseguir.

No ocurre lo mismo con las revistas culinarias o de salud como Top Chef, MasterChef o Saber vivir. En este caso el lector quiere conocer las recetas de sus programas favoritos o los consejos saludables de los que se ha hablado en televisión.

En el éxito de estas revistas también será muy importante la promoción que se les proporcione desde las cadenas. Todo dependerá, no obstante, del acuerdo al que hayan llegado entre el grupo editorial y la televisión.