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Por qué todo el mundo debería ver ‘Rupaul’s Drag Race’ sin importar su orientación sexual

El talent show es un canto a la lucha contra la discriminación en todas sus vertientes

Mike Medianoche
@mikemedianoche
28.01.2018 | 17:24

 Esta semana regresaba a la cadena estadounidense VH1 el talent show Rupaul’s Drag Race, en su tercera edición All Stars, lo que quiere decir que las concursantes son drags que ya aparecieron en temporadas anteriores. Aja, BeBe Zahara Benet, BenDeLaCreme, Chi Chi DeVayne, Kennedy Davenport, Milk, Shangela, Thorgy Thor, Trixie Mattel y Morgan McMichaels forman el casting del concurso, y supone el primer All Stars en el que participa una ganadora, pues Bebe, fue la primera reina en lograr la corona. De momento, el programa no se puede ver de manera legal en España (¿cuándo incluirá Netflix los All Stars en su catálogo?).

Originalmente, Rupaul’s Drag Race fue un programa destinado al público LGBT, y que pretendía poner en valor el arte del transformismo. Comenzó emitiéndose en la cadena Logo, cuyo público objetivo son los homosexuales, pero año a año, edición a edición acabó convirtiéndose en un auténtico fenómeno y dio el salto a la cadena generalista VH1.

En Rupaul’s Drag Race ves lo mismo que en cualquier otro talent show. Creatividad, esfuerzo, talento, compañerismo, peleas, ensayos, disciplina, aunque todo ello entre plumas y lentejuelas, pelucas y tacones. Pero lo más interesante es que Mama Ru con su programa ha lanzado mensajes muy importantes, tanto a los homosexuales y transexuales como a los heterosexuales. Y es que de manera transversal en Drag Race se ha luchado contra todo tipo de discriminación, de un modo que no se ha hecho jamás en ningún otro programa.

“Si alguien, si algún niño, me está mirando y tiene miedo porque está perdido... que sepa que le van a querer, que va tener su sitio, que su familia le va a querer y que va a cumplir su sueño”, decía el otro día Javier Calvo al recoger el premio Feroz por la película La Llamada, un mensaje que también comparte Rupaul’s Drag Race desde su primera edición, pues demuestra que cada uno descubre su sexualidad de una manera y en un momento dado.  

Es muy emocionante cuando en la final RuPaul (creadora del formato, a la par que presentadora y juez) les enseña a las drags una fotografía de cuando eran pequeños para que les manden un mensaje. Y todos hacen hincapié en lo mucho que han tenido que luchar por sentirse diferentes, y por tanto incomprendidos, ya desde la infancia, y más de una acaba estallando en un mar de lágrimas.

El programa ha luchado contra la homofobia en el deporte y el ejército

También lanza un mensaje de apoyo a las mujeres transexuales. En el programa hemos conocido concursantes trans como Monica Beverly Hillz o Peppermint, quienes contaron ante las cámaras que eran mujeres, aunque al nacer no las hubieran identificado como tales. En otros casos, conocimos drags que luego revelaron su verdadera identidad de género, como Gia Gunn, la bellísima Carmen Carrera, Jiggly Caliente o Sonique.Y

Pese a todo, lo más interesante del programa es que lo vean personas heterosexuales, para que vean que a la comunidad LGBT le queda mucha lucha aún por hacer. Porque hemos conocido casos que rompían el corazón: gente a la que de adolescente echaron de su casa por ser homosexual, o familias que no apoyan a los concursantes porque no toleran que expresen su arte a través de pelucas y maquillajes. Un caso muy peculiar fue el de la asiática Kim Chi, de la octava edición, que entró a concursar sin haberle dicho a su madre que es drag queen. No tenía valor para hacerlo, consideraba que aquello podía ser un disgusto, y contó que lo más que ha hecho es enseñarle fotos de ella como drag y decir que eran modelos a las que le había realizado maquillaje.

El talent ha tratado problemas como la anorexia, el sida o el alcoholismo

Desde RuPaul’s Drag Race también se ha luchado contra la homofobia en el deporte y en el ejército con pruebas divertidas, ha puesto sobre la mesa cómo las personas enanas sufren discriminación por su acondroplasia, ha sido un canto de amor a las personas mayores homosexuales que tuvieron que partirse la cara para poder vivir su sexualidad hace cuatro décadas, y ha puesto en manifiesto que el sida hizo estragos y que todavía hay que protegerse del virus.

Y podríamos continuar con otros temas que ha tocado el programa como la anorexia y otros trastornos alimenticios, el racismo, la inmigración, formas de amar más allá de la clásica pareja cerrada, la lucha contra la adicción al alcohol o las drogas, y hasta ha demostrado que la reinserción social es posible después de pasar por la cárcel. Y como ejemplo está la simpar Latrice Royale, de la cuarta temporada, que no dudó haber tenido problemas judiciales en el pasado, pero que con su carisma pronto se convirtió en una de las reinas más queridas.