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ANÁLISIS

Mejor en pareja o con la familia: así fomentan las plataformas el consumo televisivo

El 78% del contenido se ve de forma grupal o en pareja, según el último barómetro de junio.

'Years and Years' (BBC).
'Years and Years' (BBC).
Juan M. Fdez
@juanmafdez
14.07.2019 | 08:11

Durante los últimos años el consumo de televisión había pasado a ser individualizado. De hecho, según datos de Kantar del año 2016, el 47,9% del consumo de televisión en aquel año fue en solitario (frente al 38% del año 2000), mientras un 37,7% lo hizo en pareja y un 14,4% consumió televisión en grupo. 

Este descenso se producía sobre todo por la individualización del consumo por la creciente oferta en cuanto al número de canales, convirtiéndose en un reflejo claro de la fragmentación televisiva y de la pérdida del concepto de ver la televisión en familia, tan propio de hace décadas.

El concepto de ver la televisión en familia ha regresado con las plataformas de VoD

Sin embargo, lejos de la creencia de que las plataformas de vídeo bajo demanda habían contribuido a esta individualización del consumo debido a que permitían decidir qué ver, cuándo y en qué plataforma, la realidad es que el VoD está reuniendo a la pareja y a la familia. 

De hecho, según los datos de junio del Barómetro OTT en España publicado por GECA, el 78% del contenido de este tipo de plataformas se consume en grupo o en pareja, más que con la televisión tradicional (54,7%),

"Cada vez más los diferentes miembros de la familia consumen lo que les gusta en segundas pantallas, en parte tanto el éxito como la dificultad de estas plataformas radica en conseguir encontrar un contenido que reúna a toda la familia", afirma Judith Clares, profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, en la I Jornada sobre BingeTalking: 'La revolución seriéfila. El impacto del streaming y el boom de la producción original'.

La televisión ahora tiene menos poder de convocatoria: en 2018 se registró el peor dato de consumo televisivo de la década, con una media de 3 horas y 48 minutos al día, 20 minutos menos que en 2012, cuando se batió el récord histórico.

Las mujeres, más fieles

Los hábitos han cambiado y las series se ven de forma encadenada: más de la mitad de los usuarios (55,2%) no empiezan una nueva serie hasta que no acaban la que están viendo. En este sentido, las mujeres son más fieles que los hombres: el 76% llegan hasta el final de las series que eligen, frente al 68% de los hombres.

Un 61% de los usuarios de Netflix ven de dos a seis episodios el día que se estrena la temporada, un hábito de consumo casi obsesivo, que se conoce como atracón de series o binge watching. De hecho, los más jóvenes son los que hacen un uso menos racional: más del 80% de la generación Z (de 14 a 18 años) y de los millenials (de 19 a 32 años) ven tres o más capítulos seguidos.

"A diferencia de la emisión semanal tradicional propia de la televisión, la mayoría de las plataformas apuestan por subir todos los capítulos de una temporada de golpe, lo que deja en manos del espectador el ritmo de su consumo", afirma Elena Neira, profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC y ponente de la jornada.

El tipo de contenido más escogido es el formato de las series y el género con más éxito es la ficción, líderes entre las elecciones de los usuarios españoles. Algunas de las series, como Juego de tronos y Stranger things, se han convertido en fenómenos de culto, como lo eran las grandes sagas y películas en el pasado.

De hecho, la serie creada por George R. R. Martin, Juego de tronos, es la más vista en las plataformas OTT, y Stranger things, la que más fideliza, según el Barómetro de GECA presentado en CONECTA Fiction. Por lo que respecta a la ficción en español, La casa de papel, Vis a vis y Arde Madrid lideran este género en VoD en España. 

En el 2018, tres de las 20 series más vistas de Netflix eran españolas, y es que, en los últimos cuatro años, la producción se ha multiplicado en España. "La buena preparación del equipo y el bajo coste de la producción en comparación con otros países suponen una oportunidad, pero también una amenaza", afirma Clares.