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ANÁLISIS

Chicote, incombustible: el oasis de entretenimiento de laSexta que triunfa

'Pesadilla en la cocina' cierra su sexta temporada con grandes datos por encima de la media de la cadena

Alberto Chicote en el Phoenix.
Alberto Chicote en el Phoenix.
Juan M. Fdez
@juanmafdez
11.07.2018 | 12:39

laSexta despide esta noche el que sigue siendo, sin ningún género de dudas, su programa estrella en entretenimiento y prácticamente único formato que da un respiro al espectador de la política: Pesadilla en la cocina.

Pesadilla en la cocina sólo no ha conseguido superar el 10% en una temporada

A falta de su última entrega, el programa capitaneado por Alberto Chicote despide su sexta temporada con una media del 10% de cuota y más de 1.734.000 espectadores, lo que le convierte en la tercera opción de la noche.

El formato, que ya tiene confirmada una séptima temporada ya grabada, vuelve así a superar la barrera del 10%, una cuota que sólo no consiguió superar en su cuarta temporada, cuando anotó un 9,9% y 1,8 millones de espectadores.

La segunda temporada fue la más vista con un 13,1% y 2,4 millones, seguida de la primera con un 11,9% y 2,4 millones de espectadores, la tercera con un 11,6% y 2,3 millones de espectadores y la quinta con 12,4% y 2 millones de espectadores.

En esta temporada, además, hay que recordar que durante las últimas entregas el programa ha ido mejorando sus datos hasta conseguir su récord de temporada hace dos semanas con un 12,5% y 1.951.000 espectadores.

Un cúmulo de despropósitos

En el último programa de la temporada, Chicote viaja hasta Elche (Alicante) para ayudar a Cristian, el propietario del restaurante Phoenix, un peculiar italiano que quería tener un restaurante refinado pero ahora sólo ofrece bocadillos de mala calidad, sándwiches resecos y una comida de espanto.

A la ínfima calidad gastronómica de la oferta del Phoenix se le suma una pareja de empleados jóvenes y algo deslenguados, que sufren y participan de los gritos constantes que entran y salen de la cocina y del exasperante carácter de un Cristian que golpea el mobiliario cuando se siente presionado.

Este es el ambiente en el que comen los pocos clientes que quedan, ya que la mayor parte no entra o no regresa debido a la mala calidad de la comida, a la desorganización, a los gritos y a los enormes tiempos de espera para el tipo de comida que se ofrece.