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OPINIÓN

Prioridad u honestidad: El caso Julen, ¿más importante para Mediaset que las Elecciones?

El grupo tiene una curiosa vara para medir la importancia de los acontecimientos informativos.

Pedro Piqueras.
Pedro Piqueras.
Juan M. Fdez
@juanmafdez
29.04.2019 | 08:29

Hace unas semanas, Mediaset España se sacaba de la chistera una nueva palabra para hablar eufemísticamente de la destrucción de Cuatro: transversal. ¡Qué bien suena! Y así, desde esta edición, Supervivientes también pasará a emitirse en Cuatro para ver si levantan un poco sus maltrechas audiencias.

Una transversalidad que parecía que también se iba a dar este domingo debido a las Elecciones Generales. Por una parte, España se la jugaba este domingo. Y, oye, aunque tu público te pida que "quites ya esa mierda de elecciones", ¡cómo no vas a montar un especial elecciones! 

Sánchez, Casado y Rivera no salían a hablar y la tensión se mascaba en el ambiente

Pero, por otra, la pela es la pela. Por eso en Mediaset España decidieron que para contentar a todos, lo mejor era emitir un especial electoral en simulcast hasta las 23:30 horas y, a partir de esa hora, dar paso al reality en Telecinco y continuar de forma trasnveral con el especial en Cuatro. Minipunto y punto para el grupo.

Sin embargo, a la hora marcada, ni Pedro Sánchez, ni Pablo Casado y ni Albert Rivera habían salido a valorar el resultado de las elecciones. La tensión se mascaba el ambiente. Pasaban los minutos y ni rastro de ellos. Y, mientras, los fans de Supervivientes esperando. 

Pero, al filo de la medianoche, se hizo la luz. Los tres líderes apareciendo en pantalla y en Telecinco respiraron. Sánchez les había salvado. Aunque, eso sí, cuando ya vieron que el presidente del Gobierno se estaban enrollando, decidieron que ya estaba bien y cortaron para dar paso a su reality. 

En un principio la idea era aprovechar esa nueva palabra -transveeersaaal- y que Piqueras le dijera a la audiencia que cogieran sus bartulos y se fueran con él y los suyos a Cuatro. Era lo propio teniendo en cuenta que aún no se había escuchado al líder de Ciudadanos y al del PP.

Sin embargo, el periodista dijo "adiós, muy buenas" y "hasta la próxima". Si querían ver cómo el PP valoraba su fracaso o a Ciudadanos haberse quedado al borde de ser la segunda fuerza parlamentaria, mejor pasarse a la competencia o ya lo damos mañana en Ana Rosa.

¿Y la imagen? ¿Y la credibilidad? ¡Qué imagen ni que leches! ¡El prestigio no da rentabilidad! ¿Y los profesionales de informativos de Mediaset España que a esas horas querían seguir al pie de la noticia? Nada, nada, para eso ya está internet. 

Lástima el esfuerzo demostrado por la dirección de informativos poniendo a sus tres principales espadas al frente del especial (Pedro Piqueras, Sonsoles Onega y Carme Chaparro) y rescatando al siempre acertado Javier Ruiz. 

No tiene el mismo morbo

Lo más curioso, sin embargo, es la doble vara de medir que tiene siempre el grupo para valorar en importancia los acontecimientos informativos. Si hay un niño desaparecido, se llenan horas y horas de la programación. Un 21% de los contenidos, si hace falta. Si son Elecciones, ya es otra cosa.

Lo mejor son las justificaciones. En el caso Julen explicaron entonces que lo hacían porque el público lo demandaba. Y qué malos éramos los medios que les acusamos de morbosos. Ahora, sin embargo, parece que el público no demandaba escuchar a Rivera y a Casado.

Lo que pasa es que, tanto entonces como ahora, el share es lo que manda. Como el caso Julen daba audiencia, lo exprimieron al máximo hasta dedicarle 54 horas. Pero como las Elecciones no dan tanto, ¡qué más da despedir un especial sin que hayan hablado los dos principales partidos de la oposición!

Lo inquietante de todo seguirá siendo que otra de las justificaciones favoritas del grupo será que no quieren hacer hincapié en política porque eso manipula el cerebro. Algo que no se entiende cuando se han puesto a blanquear a la ultraderecha con la inestimable ayuda de Bertín Osborne o dándole excesiva voz en Cuatro al día.

Pero, ¡oye!, quizá como decía Jorge Javier Vázquez: a esto tengamos que llamarle honestidad.