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OPINIÓN

¡Por fin matamos a la señora de Cuenca! Por qué ya sacamos pecho de nuestra ficción

Grandes plataformas como Netflix, HBO o Amazon se fijan en nuestros creadores y apuestan fuerte por nuestras series.

Juan M. Fdez
@juanmafdez
12.10.2018 | 13:28

“Yo no veo series españolas” ha sido una de las frases más repetidas durante los últimos años en redes sociales y en conversaciones a pie de calle, no sin cierto aire de desprecio y esnobismo.

La duración de sus episodios, su temática, su fotografía, su ritmo, su planteamiento multi-target para contentar a todos los espectadores y, sobre todo, la obligación de contentar a la señora de Cuenca eran algunas de las razones de estas feroces críticas.

Durante estos años hemos sufrido series como Cheers, Piratas o Stamos Okupa2

De hecho recuerdo que hace ahora más de seis años reflexionaba sobre por qué se odiaba tanto a las series españolas. “Lógicamente todos sabemos que gran parte de nuestra ficción no destaca por su calidad. Es un hecho indiscutible. Incluso los propios productores lo saben, aunque pocas veces lo confiesan”, escribía entonces.

“Pero hay que entender que el mercado de la ficción española es mucho más joven que el de Estados Unidos o Gran Bretaña, y saber que detrás de una ficción hay muchos profesionales intentando cambiar un sector todavía gobernado por carcamales que creen que para que una serie triunfe hay que enseñar teta o dirigirla a todos los públicos”, añadía.

Series que a veces se nos aparecen en pesadillas a los que escribimos sobre televisión como Aquí Paz y después Gloria, Alatriste, Piratas, Bienvenidos al Lolita, Dreamland, Cheers, ¡A ver si llego!, El don de Alba, Las chicas de oro… ¡Stamos Okupa2!

Sin embargo, también se empezaba a arriesgar con series como El Internado, El barco, Gran Reserva, Gran Hotel, Hispania, Imperium, Los misterios de Laura, Isabel, El Príncipe, El tiempo entre costuras… Ciencia ficción, yihadismo, historia de España.

Directivos, guerras y crítica

Y así, poco a poco, nuestra ficción fue madurando hasta que llegaron a nuestras pantallas ficciones como El Ministerio del Tiempo, Vis a vis, La casa de papel o Fariña, que han hecho que nos sintamos orgullosos de nuestra ficción. ¡Si hasta Netflix intenta hacer parecer suya La casa de papel!

Por el camino han sido muchos los que han contribuido a este enorme paso. Directivos que se han arriesgado a abordar nuevas temáticas, las imprescindibles guerras entre ficciones que han desterrado productos nefastos de nuestra programación, los cambios en el consumo, la necesaria crítica televisiva…

España hoy es referencia en ficción. Grandes plataformas como Netflix, HBO o Amazon se fijan en nuestros creadores y apuestan fuerte por nuestras series. Saquemos a relucir el verdadero patriotism. Sintamósnos orgullosos de nuestros guionistas, directores, productores o actores. Saquemos pecho de lo nuestro porque el camino ha sido largo y no precisamente fácil. Pero, eso sí, no olvidemos que algunos directivos siguen con la señora de Cuenca en la cabeza. ¡Matémosla y hagamos una serie sobre ello!