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OPINIÓN

‘OT’ vuelve con gran solidez: un casting potente de voces y personalidades

Al formato de La 1 le ha venido estupendamente descansar para volver con fuerzas

El casting de 'OT 2020'
El casting de 'OT 2020'
Juan M. Fdez
@juanmafdez
13.01.2020 | 08:32

Después de un necesario descanso de un año, Operación Triunfo regresaba anoche a La 1 de TVE con los deberes hechos. Durante su presentación a los medios, sus responsables decían que estábamos ante uno de los mejores castings nunca vistos y que la exigencia iba a ser mayor que nunca.

No les faltaba razón. Y es que nunca antes se había visto una gala cero con tanto nivel con tan buenas interpretaciones tanto a nivel vocal como de actitud. Unas grandes voces que, además, demostraron unas grandes personalidades de cara a fomentar la parte de reality del programa.

Porque no nos olvidemos que en un formato así, las voces son tan importantes como el juego que puedan dar en la Academia para mantener vivo el formato en el día a día y atrapar al espectador más joven ansioso de nuevos ídolos.

La gala comenzó con emotividad. OT forma parte de nuestras vidas y Roberto Leal supo trasladar esa emoción a los espectadores con un discurso que se notaba que salía desde lo más dentro de sus entrañas. Una emotividad que podía leerse en sus ojos.

A partir de ahí, el programa ya empezó a mostrar sus mejores armas con una mayor agilidad que en las ediciones anteriores al optar por presentar a los concursantes con unos originales vídeos en vez de las típicas entrevistas del presentador. Así nos encontramos con que, en apenas 25 minutos, ya habíamos escuchado a tres de los aspirantes a entrar en la Academia. En OT 2018 habíamos tenido que esperar casi 45 minutos. 

También mejoraron las puestas en escenas, mucho más trabajadas, en un escenario que demostró grandes posibilidades y que sirvió justamente para corroborar el potencial del casting sabiendo llenar un espacio tan amplio.

Los aciertos de Nina y Natalia Jiménez

Tras estas ágiles presentaciones, sin embargo, llegaron las habituales entrevistas que ralentizan el ritmo del programa, pero que son tan necesarias para ir conociendo los distintos temperamentos que convivirán durante los próximos meses. De momento ya nos sirvieron para descubrir carácteres como el de Samantha, que darán tanto que hablar.

Acertado también el cambio en el jurado sobre todo en los casos de Nina y Natalia Jiménez. Diametralmente opuestas en sus formas, las dos consiguieron transmitir en su valoraciones. La primera por su profesionalidad, la segunda por su espontaneidad.

Eso sí, el excesivo buenismo demostrado no parecía remar a favor del programa ya que si todos son tan excelentes desde la gala 0, ver su evolución no va a ser tan fácil para el espectador. Y ahí quizá va a estar la clave de esta edición. 

De momento, el programa ha vuelto bien armado, sólido, con las herramientas necesarias para conseguir unos buenos contenidos diarios que luego sean trasladados con efectividad a las galas semanales. Allí, además, los cambios introducidos en la mecánica prometen dotar al show de la tensión necesaria para atrapar al espectador en estos tiempos de consumo rápido.