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OPINIÓN

Miranda dejará de cantar: no habrá tercera de ‘Haters Back Off’

Netflix cancela la surrealista serie poco después de estrenar la segunda

Mike Medianoche
@mikemedianoche
02.12.2017 | 13:26

Tardé en descubrir Haters back off. En una época en la que no ves en una serie en cuanto sales, si la ves unos meses después de su lanzamiento parece que vas tarde, y fue este verano cuando me recomendaron que la viese. Que era tan surrealista como una de mis películas favoritas, Superstar, la cual estaba protagonizada por el personaje en el que Silvia Abril fijó sus ojos a la hora de crear la conocida Niña de Shrek.

En un par de días me ventilé la primera temporada, que disfruté como un enano. Las aventuras de Miranda Sings (o Miranda Canta, depende del doblaje),quien llega a definirse a sí misma como actriz, cantante, modelo, parque de atracciones y persona me hicieron llorar de la risa.

Cierto es que su humor es difícil, grotesco, cruel, desagradable, hiperbólico, pero es que en ningún momento pretende ser una sitcom al uso. Una familia desestructurada, con una madre que finge estar enferma y que usa prótesis que ella considera sexies, un tío que no se sabe de dónde ha salido que intenta que su sobrina Miranda sea una gran estrella, otra hija que es la única centrada de la casa y que por ello desentona en su familia, y un padre que aparecerá tarde y mal y no precisamente para poner remedio a la situación.

En resumidas cuentas, una sátira de cómo cualquiera se puede creer una estrella por tener un canal en YouTube, cómo cualquier youtuber puede ser un referente en los niños, y cómo alcanzar la fama cuesta, vean tus vídeos pocos o millones de usuarios. Una serie con sabor a polo pie y chicle de fresa, a macarrones de lata y pelotas de queso, pero que siempre dejaba  un regusto amargo.

"La serie es como un accidente de tráfico: no quieres mirar, pero el morbo te puede"

Porque los personajes son odiosos pero encantadores, hipnóticos e irritantes. Como un accidente de tráfico, que no quieres mirar pero que hay algo morboso que te invita a ver qué está pasando. Y es que aunque te echases las manos a la cabeza al ver que fabrican un parque temático de cartón en la entrada de la casa o que montan una obra de teatro un tanto pedófila en el jardín, yo habría pagado por montar en esa montaña rusa consistente en un patinete sobre un tobogán, o por ver cómo la huerfanita Annie se besa con el señor Warbucks en la revisión del musical clásico que escribió el tío Jim. O por asistir al funeral en el que Miranda honraba a un viejo cineasta cantando un hit rompepistas que no venía al caso.  

Sin embargo, Netflix ha decidido cancelar la serie poco después de estrenar la segunda temporada. Colleen Ballinger, la protagonista, que creó el personaje de Miranda en YouTube, ha compartido un mensaje sobre que tiene el corazón roto por la cancelación, con una serie de fotografías de la ficción acompañada de un emoticono con una lagrimita que en cierto modo yo mismo he echado, pues ya me he había visto las dos temporadas completas en dos ocasiones mientras ansiaba que pasase un año para ver la tercera.

 

 

En el episodio final (¡altera, spoilers!), dejábamos a la familia reunida alrededor de la televisión en el desván de la casa, al que se habían mudado después de ser desahuciados. Y descubrían que había una actriz que afirmaba ser la verdadera Miranda, como si ella no fuese auténtica sino tan solo un personaje. Pero hasta aquí duró la historia; Miranda no cantará más. No sabremos si su padre la traicionó con tal de hacer dinero, ni si la buena de Emily recobrará la cordura después de liarse a martillazos con las paredes de su casa, ni si prosperará el amor entre la madre y el tío. 

Como Miranda, para superar la mala noticia tendré que parapetarme en el armario para llorar y gritar ¡Tio Jim! esperando que él lo solucione todo. Y es que, tras el disgusto, solo le puedo decir una cosa a los señores de Netflix: ¡Haters!