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ANÁLISIS

Los pros y los contras de convertir a un reportero en una estrella

Susi Caramelo, la famosa reportera de ‘Las que faltaban’, está llamada a liderar su propio programa

Mike Medianoche
@mikemedianoche
06.12.2019 | 13:10

El programa Las que faltaban, de Movistar+, ha adquirido en las últimas semanas una gran relevancia, en especial, por una de sus reporteras: Susi Caramelo, que se hizo especialmente famosa por enseñar los pechos en un photocall.

Hace escasos días conocíamos que el grupo de telecomunicaciones decidía cancelar el programa, presentado por Thais Villas, tras su segunda temporada. Además, según ha podido saber este portal, la intención es dar más peso a Susi Caramelo en un nuevo programa, y convertirla en un equivalente femenino a David Broncano.

De momento se desconoce la productora con la que Movistar alumbrará este nuevo proyecto. No obstante, ya hay voces que apuntan a que la favorita sería El Terrat, que ya produce Late Motiv y La Resistencia.

En principio, la cosa no tiene por qué pintar mal. Susi Caramelo ha demostrado tener muy poco sentido del ridículo, tiene cara para hacer preguntas incómodas a sus entrevistados, y conoce perfectamente los entresijos de la televisión. Ha trabajado delante de las cámaras, pero también detrás, como guionista, e incluso ha sido de animadora de público, por lo que sabrá levantar al respetable de sus butacas si fuese necesario.

Sin embargo, convertir a Susi Caramelo en una estrella implica cierto riesgo. Y es que hay muchos rostros televisivos que, como colaboradores o reporteros, hacen las delicias del público. Pero luego, a la hora de estar al frente de un programa, no acaban de cuajar.

El caso de Pilar Rubio, el más recordado

Cuando pensamos en una reportera de televisión que da el salto para convertirse en presentadora, un nombre que sale fácilmente a la palestra es el de Pilar Rubio. Era una de las estrellas en Sé lo que hicisteis, en laSexta, por su forma de abordar los temas a pie de calle, y Telecinco le echó el lazo para convertirla en una estrella de la cadena.

Se le asignó proyectos muy ambiciosos, como presentar Operación Triunfo y estar al frente de una serie con una gran producción como Piratas. Ni lo uno ni lo otro funcionó. Tampoco se la recuerda mucho al frente de Todo el mundo es bueno o Más que baile (en la edición que ganó Belén Esteban) . "Pilar Rubio no era mala presentadora, pero OT le quedó grande" diría años más tarde Toni Cruz, creador del formato. 

En los últimos tiempos, la hemos visto como parte del equipo de Ninja Warrior en Antena 3, y en esa misma cadena, como colaboradora de El Hormiguero, donde supera diferentes retos cada semana.

José Corbacho, Berto Romero y otros a los que les cuesta volar en solitario

Por supuesto, el caso de Pilar Rubio no es el único en el que un reportero o un colaborador se convierte en estrella y acaba relativamente estrellado. Cuando Rubio presentó Todo el mundo es bueno, lo hizo junto a José Corbacho, quien es magnífico como actor, colaborador, jurado o concursante de casi cualquier formato: Tú sí que vales, Tu cara me suena, En el aire, HomoZapping, Buenafuente, ¡Mira quién salta!...

Sin embargo, como presentador, Corbacho no ha terminado de echar a volar. Algunos recordarán cómo, en plena popularidad hace una década, Antena 3 le confió un programa de corte nostálgico llamado Peta-Zetas, que no funcionó. Su último trabajo como presentador no fue en la televisión nacional. Junto a Victòria Maldi capitaneó No perdis el compàs!, de IB3 y TV3, que estuvo poco más de cuatro meses en antena en 2017. Tampoco tuvo suerte Berto en su aventura como presentador en El programa de Berto, igual que a tantos otros. Como creador de series o actor, sin embargo, lo clava.

En ocasiones, sin embargo, la oportunidad de convertir en estrellas a colaboradores da sus frutos de sobra; un ejemplo es Sálvame, que puso a presentar a sus directores, y cuajaron ante la audiencia. En otros casos, incluso, hemos visto cómo las estrellas salen a la calle para ejercer de reporteros, como ha ocurrido (puntualmente) con Ana Rosa Quintana, Susanna Griso o Antonio García Ferreras.