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ENTREVISTA CON RAFAEL COBOS

¿Se convierte 'La peste' en una serie nueva en su segunda temporada?

Charlamos en primicia con el showrunner de la ficción de Movistar, que regresa a la plataforma el 15 de noviembre.

Cartel de 'La Peste' (Fotos Julio Vergne)
Cartel de 'La Peste' (Fotos Julio Vergne)
Juan M. Fdez
@juanmafdez
11.11.2019 | 10:18

"A los que decíais que la primera ni se oía ni se veía: os vais a enterar. Ya veréis". Con este anuncio empezó hace unas semanas Movistar a promocionar la segunda temporada de La Peste, que llegará a la plataforma el próximo 15 de noviembre.

Con esta ironización sobre las críticas por la luz y la vocalización, la compañía de Telefónica intenta hacer ver que los nuevos capítulos de la serie creada por Alberto Rodríguez y Rafael Cobos entra en nueva etapa aprovechando un salgo temporal de cinco años y con la mafia italiana -La Garduña- como protagonista de las tramas.

Pero, ¿tanto va a cambiar la ficción? En BLUPER tuvimos la oportunidad de hablar con Cobos, que se ha quedado como único showrunner de la serie, durante el pasado MIPCOM con motivo del pase del primer episodio de la ficción para intentar saber hasta qué punto La peste es una nueva serie.

¿Estaba ya ideado todo para esta segunda temporada o en función de cómo ha funcionado la primera habéis ido hacia uno u otro lado?

No. De hecho, el epicentro de esta segunda temporada, la mafia, nace cuando estamos editando la primera temporada. El proceso de documentación, como es una época compleja, ha sido permanente. Y en este caso, cuando estábamos en proceso de montaje, en el proceso de documentación aparece la mafia, que era una figura literaria que está muy presente en la literatura de Cervantes, en Quevedo, en Lope de Vega..., pero no hay una documentación fidedigna porque la leyenda envuelve un poco el misterio. Y entonces ya empiezo a pensar que puede ser un buen referente. 

Ahora es una serie más muscular, más trepidante, mas luminosa

No sé si teníais un concepto de serie de varias temporadas y tenías claro dónde querías empezar y dónde acabar... 

Lo que estaba claro es que la primera temporada terminaba con el viaje de una persona que tenía un diagnóstico, que no era un poseído por el diablo. 

Por lo que hemos visto en las promociones parece una serie nueva...

Es una serie que tiene el mismo núcleo, pero que poco a poco se va destilando y se va decantando por otros derroteros. El primer capítulo es heredero de la primera temporada, es una especie de epílogo o incluso prólogo de la segunda y a medida que va desarrollando el segundo se ve que vuela en otra dirección mucho más lúdica, sencilla, más coral, con más personajes que nos permiten desarrollar más cosas que quería contar y, sobre todo, creo que con una intención más clara de lejos del discurso metafísico de la primera temporada, que me pareció muy interesante, pero que hiciéramos una serie más muscular, mucho más trepidante, más luminosa en el sentido literal. Y eso se va viendo poco a poco.

¿Esto se debe a esta nueva historia que hay que encontrar otra forma para contarla?

Lógicamente hay una adecuación entre forma y contenido. El contenido de esta segunda temporada requería otra narrativa que veréis que tiene incluso otro tipo de recursos, que está en las antípodas de lo clásico, de lo hermético. Pero también hay una intención por remar en otra dirección. Estoy contento de lo que fue La peste en su primera temporada, pero me apetecía nadar en otro territorio.

¿Y cómo crees que lo recibirá el público? ¿Crees que dirán que es más comercial?

Creo que no. Hemos encontrado un equilibrio entre la herencia y una nueva dirección. Nadie que haya seguido la primera se va a sentir defraudado con la segunda. Y gente que no ha vivido la primera se sentirá identificado con la segunda.

Respecto a esta segunda temporada, soy partidario del atracón

¿Cómo ha sido para ti quedarte en solitario como showrunner?

Una responsabilidad, una carga mayor de trabajo, pero mayor satisfacción. Todos los guionistas llevamos mucho tiempo reivindicando el que podamos tener un poder de decisión sobre lo que escribimos y probablemente ese ascenso sea lo más parecido a la figura que hablamos de director creativo o showrunner. Se acoge con bastante ganas y espero haberlo hecho bien.

Si pudieras tener el poder de decisión de cómo estrenarse la serie, si de golpe o capítulo a capítulo, ¿por cuál optarías?

Respecto a esta segunda temporada, soy partidario del atracón. Entre otras cosas porque el primer capítulo es un prólogo y no quiero que nadie equivocarse ni para bien ni para mal. Creo que lo mejor es responder inmediatamente a cualquier de las preguntas que te pueda generar el primero. Pienso que le beneficia el atracón con independencia de que también funcionaría capítulo a capítulo.

¿Va encaminada hacia una tercera?

Bueno, vamos a ver cómo salimos de esta. La segunda surgió cuando todavía no habíamos estrenado la primera pero estábamos cerca de hacerlo. Sinceramente preferiría esperar para ver cómo responde el público y ver las expectativas que genera.

El resultado de 'La Peste' se adecua perfectamente a lo que vale

Lo digo porque a la hora de sentarte a escribir, ¿cómo cierras la segunda?

Entiendo por donde va tu pregunta. Cuando terminamos la primera sabíamos que podía existir la posibilidad o no de continuar, pero lo interesante era terminar con una pregunta. La segunda tiene un final icónico igual. Hay un elemento dramatúrgico puesto ahí por si existe la posibilidad de hacer una tercera temporada con independencia de que el espectador sienta que ha hecho un viaje completo. 

Entiendo que te has seguido documentando en esta segunda temporada...

Claro, claro. Durante el proceso de escritura, rodaje y edición y hemos seguido pensando en material y elementos que sean interesantes para una hipotética tercera temporada.

¿Es un sueño cumplido hacer una serie así? No todo el mundo tiene sobre la mesa un presupuesto así... 

Es un grandísimo privilegio. Vale tanto enfrentarse a una serie de esta magnitud que lo vale. El resultado se adecua perfectamente a lo que vale. Cuando hay una desproporción entre el resultado y lo que ha costado podemos ser más críticos.