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OPINIÓN

La honestidad de Fortu para ser un mueble en ‘GH Dúo’ que otros no tuvieron

El cantante hizo una huelga de silencio que fue muy criticada por Jorge Javier

Mike Medianoche
@mikemedianoche
03.02.2019 | 09:30

“¿No se os cae la cara de vergüenza?”. Con semejante pregunta, Jorge Javier Vázquez recriminaba el pasado martes a Fortu y su novia Yolanda su actitud dentro de la casa de GH Dúo, por la que están pasando de puntillas. O como se suele decir, que son dos muebles dentro de la casa, que están ahí casi más decorando que concursando.

Todo comenzó hace una semana, el domingo pasado, cuando en el debate ambos pudieron leer un tuit en el que un espectador los catalogaba como los muebles de la edición; a ellos aquello les sentó mal, y pactaron permanecer en silencio, lo que acabó por sacar de quicio al presentador.

El reproche de Jorge Javier caló profundo en Fortu, que admitió que se había sentido dolido, y se justificó que aquel pacto fue en un momento de calentón, y que al darle importancia parece que es algo que hace constantemente.

Cierto es que el cantante de Obús y su pareja sentimental (y de concurso) no están dando grandes contenidos al programa. No se pelean como Candela y Antonio, Sofía y Aleandro, María Jesús y Julio. No sueltan chascarrillos hilarantes en las galas como Carolina Sobe, ni discuten con otros compañeros, como Ylenia Padilla. Pero ¿se merecen tal reprimenda? Y es más, ¿expulsará el público a alguno de los dos por ser muebles, ahora que están nominados?

La estrategia del silencio

Fortu y Yolanda no quieren hacer ruido, quizá porque no quieren llamar la atención, o quizá porque no saben, no tienen ese instinto televisivo para liarla que sí posee Carolina, Ylenia, Sofía o María Jesús, que nunca olvidan que están ante cámaras que necesitan contenido. “Si hablamos, metemos la gamba. Pues mejor nos callamos”, decía Fortu, algo que Jorge comparaba con ir “a un concierto, Fortu, y no cantas por si acaso desafinas”.

Sin embargo, debemos aplaudir que la estrategia de ambos es honesta: dicen que se van a callar, y punto. Lo admiten, reconocen que, en cierto modo, la situación les viene grande. Peor lo han hecho otros concursantes, que entraron en la casa con la promesa implícita de dar grandes momentos, de vivir amores, de contar secretos de su vida, y se quedaron en nada.

Makoke, un mueble deluxe

No querer entrar en conflictos con otros compañeros por prudencia, o no vivir un romance con otro compañero no significa ser un mueble, conste. Los muebles son esos concursantes que deambulan por ahí y solo aparecen para comer, dormir o pasar por el cuarto de baño.

De los casos más recientes destacaría, sin duda, Makoke, que entró a Gran Hermano VIP y no dejó ni un momento para la posteridad, a pesar de ser la concursante con el caché más alto, de unos 24.000 euros a la semana según se dijo entonces (Fortu y su pareja andan entre los 6.000 y los 9.000).

Makoke nunca se mojaba, no se dejaba llevar en el amor pese a tener acercamientos a Tony Spina o Darek según la época. No contó cómo había sido el declive de su matrimonio con Kiko Matamoros, nada de nada. Y entonces Jorge Javier ni nadie protestó, ni le dijo que su concurso fuese como ser modelo y no desfilar por miedo a caerse.

No obstante, sus amigos Tony y Darek tampoco es que diesen mucho más juego; lo más destacado de Spina por Gran Hermano ocurrió a su salida precisamente, cuando dio a entender en una portada que estaba con Makoke, y que les unía “una amistad muy bonita”.

El orgullo de ser “un mueble de los caros”

Y es que en ocasiones hay incluso concursantes que sacan pecho por tener un caché elevado, como le ocurrió a Rosa Benito. “Yo tenía que vivir mi concurso sin hablar de nada de fuera y estoy muy contenta de mi paso por la casa” dijo cuando fue expulsada de Gran Hermano VIP en la edición de 2016.

Rosa fue recibida entre abucheos, y Jorgi González le aclaró que había hecho lo que ella misma había criticado de otros concursantes, “ser demasiado pasiva”. Ella, sin embargo, sacó pecho por su falta de juego, y dijo que “si he sido un mueble, he sido de los caros”.

Quizá esa es la diferencia entre Rosa y Makoke respecto a Fortu. Que ambas son personajes mediáticos, que tienen un caché caro, y si no hacen nada, ya se encargarán de buscarle los tres pies al gato, porque son muebles de lujo. Pero eso con Fortu no puede suceder, su perfil no es televisivo de corazón, y si no da juego dentro, menos lo dará fuera.