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OPINIÓN

'Gran Hermano 16': El arte de engañar al espectador

Jose Álvarez
@josealvarezc
14.09.2015 | 01:40

Las apariencias engañan, no solo para los concursantes sino también para el público. Esa ha sido la premisa del arranque de Gran Hermano 16, en el que el engaño ha sido la clave no solo para la casa de Guadalix sino también para la de los espectadores.

Engaño en el buen sentido de la palabra, todo sea dicho. Mercedes Milá ha dejado caer al principio que los espectadores también serían sorprendidos con los secretos y todo el mundo ha sospechado de todo lo que se ha dicho, lo que ha hecho que el juego no solo esté dentro del programa sino también fuera.

El engaño ha sido la clave no solo para la casa de Guadalix sino también para la de los espectadores

Las redes sociales han sido un hervidero confirmando o desmintiendo los secretos de cada concursante. Desde el primer momento se ha sabido que Han sabía español, pero se ha sospechado de que Ivy y Carlos no eran pareja hasta que se han encontrado fotos de ellos juntos previas a su entrada en Guadalix.

'GH16' logra traspasar la pantalla con el juego

Ese ha sido el paso adelante que ha dado esta edición: implicar al espectador. La emoción ha conseguido traspasar la pantalla haciendo que todo el mundo juegue, y parece que quieren que no sea flor de un día sino que se alargue durante al menos unas semanas.

Será el tiempo necesario para que el casting evolucione y surjan las primeras riñas, amoríos y amistades entre los concursantes. A priori, la elección de los nuevos habitantes de GH sigue una línea parecida a la del decimoquinto año con gente más normal y menos estrafalaria, aunque sí hay un cambio porque en esta ocasión sí hay algunos personajes mucho más llamativos como Han o Amanda.

La fórmula de esta nueva edición se conjuga con estas dos simples variables. Aunque una de ellas es complicada, se simplifica bastante saber de nuevo que el casting está cerrado y que, si no hay nuevas sorpresas, no entrarán nuevos habitantes a la casa que compliquen la ecuación.

Una buena gala hace pensar que GH16 puede ser una buena edición, pero sobre todo lo hace pensar el buen casting. Todo está por demostrar, pero las cartas iniciales dan la sensación de que este año se ha sabido mantener la esencia donde tenía que mantenerla e innovar donde debía hacerlo.