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REPORTAJE

Amiga de Drácula y amante de Al Pacino: los datos más surrealistas de vida de Aramís

La futuróloga entrará a concursar en la sexta edición de ‘Gran Hermano VIP’

Mike Medianoche
@mikemedianoche
08.09.2018 | 12:29

Hace unos meses, este portal analizaba cómo los realities de famosos habían encontrado un filón en la figura de los videntes, futurólogos o brujos televisivos, y Gran Hermano VIP lo confirma fichando como concursante a Aramís Fuster.

María Antonia Pérez Sánchez, nombre real de Aramís , tiene una amplia experiencia televisiva. Ha sido tertuliana de debates como Moros y Cristianos, concursante en Hotel Glam, jurado de El castillo de las mentes prodigiosas, y también presentó programas patrocinados sobre su consulta de videncia como Destino Aramís y La hora de Aramís Fuster. Eso sin citar todas las veces que ha pisado un programa de corazón para contar su vida y milagros.

Por esta experiencia, Aramís augura dar mucho juego de la casa, pues con tal de dar espectáculo es capaz de raparse la cabeza al cero, como hizo en DEC, o de llevar llamativas pelucas como parte de su personaje. Mas parte de su encanto es oírla hablar, y ver por dónde te puede salir, pues cada vez que abre la boca sube el pan, y te dice nuevos datos sobre sus vivencias que sorprenden.

Su edad

Uno de los temas que más sorprenden de Aramís es su edad; si buscamos en Google, nos dirá que 64 años, pero ella asegura tener muchos más. “A mis 692 años de edad he tenido toda clase de enfermedades venéreas” dijo en el Deluxe en septiembre de 2016. Y es que según ella misma es una bruja con siglos de vida.

Hace un par de décadas, Fuster publicó una biografía, y allí arrojaba algo más de luz al respecto. En el libro Aramís Fuster, La Bruja, explicaba que ella ha vivido seis reencarnaciones, y que en una de sus vidas pasadas fue una bruja que murió quemada en la hoguera, y que en otra ocasión fue un puma de color negro. En la misma obra decía que una vez muera no se reencarnará más, y se convertirá en un ángel, y que donará su cuerpo a la ciencia.

Su propia religión

Cuando comenzó a aparecer en televisión, Aramís Fuster se presentaba como una bruja cristiana, pero con los años cambió de opinión. Cuando apareció en Callejeros explicó que había fundado su ropia religión, la Aramlogía, y se presentaba a sí misma como la “máxima autoridad mundial en materia de ocultismo”.

Sus clientes como bruja (y como dómina)

De los clientes que han pasado por su consulta se suele mostrar discreta, aunque en sus memorias narraba cómo rompió un hechizo de magia negra a “un brujo de una tribu africana que vivía en la jungla”. Igualmente, afirma que el Rey de España (Letizia no, porque no le gusta) tiene un amuleto con su rostro, el cual carga ella misma de energía, y que ha trabajado tanto con políticos como consejera como de aliada de detectives privados para buscar a personas desaparecidas.

Además de como vidente, Aramís también ha tenido clientes en su faceta de dómina sexual, y cobraba 300 euros por sesión, aunque este empleo no le duró mucho porque al parecer no solía cumplir, y acabaron despidiéndola de la agencia donde se anunciaba. En DEC, un día apareció con un esclavo sexual, que entró enmascarado al plató y a cuatro patas como un perro.

Sus romances

Y es que Aramís es todo pasión, y ha tenido muchos amantes, aunque pocas veces ha dado nombres; entre esos pocos, se apuntó el difunto José Luis Uribarri, Al Pacino (del que destaca su forma de abrazar) y con James Hewit, amante de Lady Di (con quien presuntamente tenía sexo tántrico).

Por el altar ha pasado dos veces, con Josep, el padre de sus hijos -con los que no tiene relación- y con Yaemil, al que conoció en Cuba y al que acabó echando de casa. En 2017 anunció que se casaría con Jesús Martínez, con el que apareció en Cámbiame, pero acabaron rompiendo porque se sintió “acosada, chantajeada y extorsionada”.

Amiga de Drácula y Jesucristo

Como bruja, Aramís Fuster ha conocido a personajes variopintos. En sus memorias explicó cómo vio en cierta ocasión conoció a Jesucristo, quien según ella olía a amor, y también a La Muerte como ente, la cual le recordó a Bernarda Alba. Y cuando estaba embarazada de uno de sus hijos, Satán se le apareció para “comprarle el hijo que estaba creciendo en sus entrañas”; de su aspecto, destacó que era mitad humano, mitad animal.

Aunque sin duda, de sus apariciones y contactos con el más allá destaca el Conde Drácula, al cual conoció junto a sus hijos en una noche de Reyes, y destacó su altura, que llevaba los zapatos muy limpios y que su rostro profesaba admiración hacia su persona. Al menos, así dijo en su libro. Más tarde, en Callejeros, contó cómo la amistad en realidad venía de lejos. “Estuve en su boda, no estoy loca”, aclaraba.

Sus ingresos psiquiátricos

Aunque afirma no estar loca, problemas de salud mental sí que ha tenido Aramís, pues ha sido ingresada en la unidad psiquiátrica del Hospital La Paz. “Me auto mediqué para reunirme con mamá, las heridas me las hice yo pero no me acuerdo porque ya estaba inconsciente”, diría después al respecto en el Deluxe.

Años atrás las cámaras de Aquí hay tomate ya recogieron dantesco un intento de suicidio de la bruja, quien tomó pastillas y se pinchó insulina, e intentó acabar también con la vida de su madre y de su mascota.

Otro de sus problemas de salud, del que ella ha hablado, es un cáncer de piel que puede resultar terminal, aunque todo invita a pensar que es una mentira más de las que suele decir.

Aramís, eternamente acosada y amenazada

Uno de los temas más recurrentes que Aramís expone en televisión es el del acoso, como el que le dio su segundo marido, o una casera que la desahució por impago; según fuster, lo que pasó es que “mi casera se encaprichó de mí. Me llamaba a todas horas, venía a casa de madrugada. Pero no soy lesbiana. Entonces descubrí que el despecho puede ser horrible”.

Una de las últimas noticias que salieron al respecto tuvo lugar hace unos meses, cuando el Deluxe la grabó enclaustrada en su casa, temerosa de un acosador. “Tengo miedo, pero no de que me puedan matar, porque yo me mato cuando me da la gana. A mí no me mata nadie. Cuando yo me tenga que morir, solo me hará falta tomarme esto que llevo aquí”, dijo, señalando el veneno que tenía presuntamente en un anillo.