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GENERACIÓN UHF

El hundimiento de los Estudios Buñuel, la casa de los sueños

Los Estudios Buñuel a pleno rendimiento antes de su demolición
Carmen Aniorte
@Kaniorte
31.01.2016 | 05:00

Este lunes Objetivo Eurovisión, el espacio en que seis artistas defenderán sus canciones para ser el candidato español en Estocolmo, volverá a tener el espíritu de estos especiales, pero nada será igual. ¿El motivo? Es el primero de estos especiales que no se va a realizar en los Estudios Buñuel.

Vivo cerca de la madrileña Avenida de Burgos y, desde hace unos meses, cuando paso por lo que eran los Estudios Buñuel mi alma televisiva se encoge. Las excavadoras están arrancando palada a palada los miles y miles de sueños que albergaban esas paredes.

Hace unos días, con esa neblina que nos ha sorprendido a Madrid, lo que queda del edificio presentaba un aspecto triste e incluso siniestro y hace que a mi memoria llegue ese intrigante comienzo de una de mis películas favoritas, Rebeca del maestro Hitchcock, y la tenue voz de Joan Fontaine aún retumba en mi cabeza: Anoche soñé que volvía a Manderley...

Los tiempos cambian. Que me perdone su constructor, pero el edificio era un poco desangelado y en su interior te perdías e incluso sufrías el síndrome IKEA. Se diseñó allá por 1935 por Rafael Bergamín y de allí han salido algunos de los títulos de programas y películas con los que he crecido como persona que ama la televisión y el cine y como profesional del medio.

Pilar Miró los renombró para RTVE

En su interior contenía el plató más grande de España con cerca de 2.000 metros cuadrados, además de dos estudios también de grandes dimensiones. Antes de ser una de las tres sedes de TVE en la capital de España (Paseo de la Habana, ahora mismo en venta, y Prado del Rey completan el trío), este ahora de nuevo solar albergaba en la década de los años treinta los míticos Estudios Chamartín.

Allí se rodaron, entre otros, títulos míticos de nuestro cine como Un ángel pasó por Brooklyn, Marcelino Pan y Vino, Muerte de un ciclista o La venganza. Incluso se da la curiosa anécdota de que en estos estudios comenzó a trabajar como electricista un zagalico nacido en Águilas (Murcia) llamado Francisco Rabal. En los años 60, Samuel Bronston -uno de los grandes productores de Hollywood que en ese momento rodaba en los alrededores de Madrid 55 días en Pekín- los adquirió y entre aquellas paredes que ahora están a punto de desaparecer como un azucarillo en el café se rodaron títulos como La caída del Imperio Romano o El fabuloso mundo del circo.

En 1988, estando Pilar Miró como directora de RTVE, tomó la sabia decisión de que aquel emblemático edificio fuera la sede para la grabación de programas para la cadena pública. Le cambió el nombre por el de uno de nuestros grandes directores de cine: Luis Buñuel.

Los estudios del último Un, dos, tres

Hasta su demolición, contaba con tres platós, dos de ellos de 600 metros cuadrados (los conocidos entre los técnicos de la casa como el L-1 y el L-2) y otro con 2.500 metros cuadrados (evidentemente el L-3). En este momento para el recuerdo saltan por mi cabeza nombres de actores, técnicos, maquilladores, peluqueros, sastras, atrecistas que se entremezclan con programas que de allí han salido.

Unos mejores que otros, pero para mí "los Buñuel" son y serán como una fábrica en la que a diferencia de la de Aguilar de Campoo, el pueblo que huele a galletas María, de aquí salían momentos inolvidables que forman parte de mi vida personal y profesional.

No hace mucho, en una de las últimas ruedas de prensa que allí tuvieron lugar, uno de los que allí trabajaban me comentó medio serio medio en broma que, cuando se quedaban hasta tarde en alguna grabación, se vivían ciertos ataques de “mieditis” ante la inmensa soledad de aquellos pasillos, sillones de cuero, celosías y aquella escalera de caracol que comunicaba la recepción con la zona de plató.

En la parte de arriba estaban los controles desde donde Chicho Ibáñez Serrador mandaba los "recaditos" a los presentadores de las últimas etapas del Un, dos, tres... tras abandonar los míticos Estudios Roma donde ahora se encuentra la sede de Telecinco.

Los últimos en emitirse allí han sido Torres y Reyes, Alaska y Segura y Órbita Laika; o espacios políticos como 59 segundos o el famoso e innovador Tengo una pregunta para usted, sin olvidarnos de momentos divertidos como Gran Prix del verano, La noche de los castillos, ¿Qué apostamos?, algunos de los programas del dúo Cruz y Raya o de Los Morancos, musicales como ¡Viva el espectáculo!, las galas de Nochevieja...

Se da la circunstancia de que uno de los primeros programas que allí se realizaron fue Con las manos en la masa y, mira tú por donde, uno de los últimos que han salido de aquellas paredes ha sido MasterChef. También se han rodado obras de teatro, a modo de Estudio 1, como La Malquerida con José Coronado, Fernando Chinarro y Mercedes Sampietro.

Aún recuerdo cuando una mañana acudí a una entrevista con Ramón García. Era 2002 y se trataba del concurso El Gladiador. Una vez atravesado el portón oscuro de acceso al plató, el fotógrafo José Luis Álvarez y la que escribe tuvimos la misma sensación que los gladiadores romanos cuando salían a la arena del coliseo. Por un instante, parecía que me había trasladado a aquella época y que en cualquier momento íbamos a encontrarnos cara a cara con un león.

Ésa es la magia, esos son los recuerdos con los que me quedo y que ninguna excavadora por muchos tornillos o amortiguadores que tenga jamás podrá borrar de mi memoria. En un lugar mullido guardaré y conservaré para siempre esta dirección: Estudios Buñuel. Avenida de Burgos, 5.