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OPINIÓN

‘El Ministerio del Tiempo’ ya se ha ganado con creces la renovación

La televisión pública tiene que empezar a pensar con la mentalidad de una plataforma de pago

Jaime Blanch en 'El Ministerio del Tiempo' (Foto: David Herranz)
Jaime Blanch en 'El Ministerio del Tiempo' (Foto: David Herranz)
Juan M. Fdez
@juanmafdez
18.06.2020 | 08:10

Siempre que los medios han preguntado al director de Contenidos, Canales y Producción de Programas de TVE, Fernando López Puig, por las renovaciones de El Ministerio del Tiempo, el directivo ha confesado que la fórmula para su continuidad debe pasar por “temporadas más cortas, capítulos más largos, con más presupuesto y temporadas evento”.

La fórmula de temporada corta ha sido de los más eficaz

Y algo así ha sucedido con esta cuarta temporada de ocho episodios de sesenta minutos que finalizará el próximo miércoles con un capítulo que promete ser apasionante. Una fórmula que, dados los resultados parece que ha sido de lo más eficaz. 

Como ya publicamos hace unas semanas, la serie creada por Javier y Pablo Olivares se ha convertido en uno de los productos más demandados en diferido con una media por capítulo de poco más de 500.000 espectadores, 200.000 de los cuáles son de la misma noche de emisión de sus capítulos (VOSDAL).

Un dato que supera ampliamente cualquier emisión de las temáticas de pago (Vis a vis: El Oasis apenas ha llegado a unos 300.000 espectadores de media) y que hace que la serie pase de promediar 1,3 millones de espectadores en consumo lineal, a casi 1,8 millones si sumamos el diferido. A todo ello habría que sumar las visualizaciones en RTVE A la Carta y en HBO España.

Con estos datos, El Ministerio del Tiempo ha superado a otras series del abierto como Perdida (1,1 millones de espectadores), Toy Boy (1,1 millones de espectadores) o Señoras del (h)AMPA (1,3 millones), las dos primeras vendidas a Netflix y la segunda a Amazon Prime Video.

La plataforma de los españoles

Por eso en este punto y, como siempre hemos venido defendiendo, TVE tiene que empezar a funcionar como una plataforma de pago que se debe a sus abonados. Es decir, a sus ciudadanos, a aquellos que mantienen cada año el presupuesto de la televisión pública con sus impuestos. 

Y en este sentido es muy importante seguir la estrategia de Netflix y demás compañías de streaming de la percepción del éxito basadas en importantes campañas de marketing que hacen que los medios hablen del triunfo de determinadas series sin conocer sus datos de audiencias y se lancen a hablar de sus falsas renovaciones.

Por una parte, El Ministerio del Tiempo está ayudando a afianzar la marca TVE. La ficción consigue cada semana colocarse dentro de los programas más comentados en redes sociales fomentando conversaciones sobre historia, y acapara al día siguiente titulares en los medios. 

Pero, además, en su misión de servicio público, la ficción está ejerciendo una gran labor de reconocimiento histórico de determinadas figuras olvidadas como Emilio Herrera, o dando espacio a otras que no suelen tener hueco en la televisión. 

Asimismo, tampoco hay que olvidar que la radiotelevisión pública ha conseguido vender esta temporada a una plataforma de prestigio como HBO, donde la serie se ha convertido en uno de los contenidos más demandados, según la compañía americana.

Por tanto, a estas alturas de la película, El Ministerio del Tiempo se ha ganado a pulso su renovación por una quinta temporada. En formato evento, sí. Pero una renovación más que merecida. Mucho están tardando en TVE en anunciarlo.