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REPORTAJE

Un día con Ana Rosa Quintana: ¿cuánto pesa la corona del liderazgo?

Pasamos una mañana con la presentadora de 'El programa de Ana Rosa' para ver cómo se prepara para cada directo.

Ana Rosa Quintana (Foto: BLUPER)
Ana Rosa Quintana (Foto: BLUPER)
Daniel Jabonero
@DanielGJabonero
10.01.2019 | 09:00

Buenos días. Se abre el telón de 2019. Se avecina un año en el que se abren multitud de escenarios”. Así arrancó Ana Rosa Quintana su programa el pasado martes, en su regreso de las vacaciones de Navidad, a las 8:55 horas de la mañana. La luz roja estaba encendida. Sin embargo, esas primeras palabras sólo son el final de una jornada maratoniana de trabajo muy madrugador. 

Rebobinamos unas horas. Son las 7 de la mañana. En Mediaset España todavía es de noche. Por aquellos pasillos, en los que cuelgan los rostros más conocidos de la compañía, se respira todavía el ambiente de la madrugada. Hay mucho silencio. La televisión, como la conocemos, todavía no se ha encendido.

Sin embargo, detrás de una de las puertas de la última planta, la atmósfera es bien distinta. En la redacción de El programa de Ana Rosa se trabaja como si fuese la hora punta de la información. Allí, en uno de sus despachos, espera Ana Rosa Quintana. No lleva corona, sólo unas gafas, todos los periódicos de la jornada sobre la mesa y una pila de folios donde aparecen los temas de los que se hablará esa mañana.

- Pregunta: ¿Qué es lo primero que haces cuando te levantas?

- Ana Rosa: Acordarme de Paolo Vasile.

Ya duermo con el pinganillo en el oído con las tertulias de la radio y los periódicos digitales. Somos unos enfermos. Me levanto por la mañana con lo mismo”, dice, con una pequeña radio en su mano derecha. Es donde va escuchando todo lo que ha pasado en el mundo. “Por la noche ya recibo la escaleta”, declara la presentadora.

En ese mismo instante llega Àngels Juan Vidal, la directora del programa, al despacho. Se sienta con Ana Rosa y, codo con codo, empiezan a repasar la escaleta de lo que será la jornada. Seguimos hablando de sus horarios mientras yo bostezo. “Ya me he acostumbrado al horario. En el fin de semana no me he acostumbrado. Me sigo levantando a las 11. Es verdad que antes me costaba más. Llevo una vida muy ordenada. Me acuesto todos los días a la misma hora, cenamos con los niños a las 20:30 de la tarde y, como muy tarde, a las 10 estoy en la cama”, dice Ana Rosa. 

Desde hace un año, Ana Rosa Quintana ya no es productora del magacín de Telecinco. La periodista vendió sus participaciones en Cuarzo y El programa de Ana Rosa pasó a manos de Unicorn Content, productora de Xelo Montesinos. “Ahora vivo mucho mejor”, asegura la periodista. “No tener la responsabilidad de todo lo que conlleva la producción del programa, contactos y reuniones con la cadena, empleados, situaciones administrativas, me lo he quitado y estoy mucho más tranquila”, declara la presentadora. 

Este mismo jueves se cumplen 14 años desde que se estrenara por primera vez El programa de Ana Rosa en Telecinco. Han sido 14 años de liderazgo consecutivo. Parece que el programa no se agota y sigue enfatizando su primera posición. “Nosotros no nos relajamos”, asegura Ana Rosa. “Si el periódico de hoy envuelve el pescado de mañana, el programa de hoy se lo han comido por la tarde. La tele es en directo y va todo rapidísimo. Lo que hemos hecho hoy ya no sirve mañana. Todos salimos igual, con los mismos espectadores, la misma profesionalidad y la misma pasión”, dice.

Sigo sin ver la corona por ninguna parte. No le gusta mucho eso de ‘la reina de las mañanas’. “Es que mañana te tienes que volver a examinar”.

- Pregunta: ¿Pesa la corona que te han puesto?

- Ana Rosa: Lo que pesa es hacer el mismo esfuerzo y no conseguir los objetivos. 

- Pregunta: ¿Y pesa ser Ana Rosa Quintana?

- Ana Rosa: Cuando tienes la suerte de hacer lo que quieres, trabajar en lo que te gusta, trabajar con quien quieres, es una suerte en la vida. La mayor suerte que puedes tener es tener pasión por lo que haces. Tienes más o menos éxito, te van bien las cosas y también tienes que admitir cuando van mal las cosas. Es duro, pero si no hay nada duro la vida pasa y te has aburrido como una ostra.

- Pregunta: ¿Y la lupa que tienes siempre encima?

- Ana Rosa: Tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Pero eso pasa con Ana Rosa Quintana y con Pepita Pérez. 

Dejamos de hablar un rato. Tienen que repasar el guión de la mañana y Ana Rosa Quintana debe saber las llamadas y conexiones que están aseguradas para esa mañana. Mientras tanto, observo cómo leen la escaleta. Es fulminante. No gastan ni un minuto en cada tema. Este programa está tan rodado que presentadora y directora se terminan las frases y saben lo que quiere la una de la otra con un solo gesto. 

Después de este pequeño repaso, toca relajarse antes de la frenética actualidad. Ambas tienen su momento más personal en la planta baja, mientras se toman un café y hablan de sus cosas más personales. “Yo a las 10 me fui a casa”, dice Ana Rosa, que había salido la noche anterior a un evento. 

Allí, entre platós y platós, hablamos de audiencias. El programa de Ana Rosa, como magacín matinal, consigue hacer llegar la política a las amas de casa, su público más fiel. De ahí que sea tan influyente. “La política interesa. Funciona muy bien. Pero, normalmente, funciona bien si ha pasado algo fuerte. Pero lo que sí puedo decir es que funciona mejor la política y el corazón. En época de crisis funcionaba muy bien la economía, que ahora mismo es algo imposible”, asegura la directora del programa.

El programa de Ana Rosa ha cerrado 2018 con la mayor ventaja sobre su competidor en los últimos siete años. El programa de Telecinco, después de 14 años, mantiene una distancia de 3,8 puntos sobre Espejo público. El magacín cerró el pasado año con un 18,4% de cuota de pantalla y una media de 663.000 espectadores, lo que deja clara una estabilidad y una fidelidad hacia este programa por parte de la audiencia.

“Chicos, yo me voy”, dice Ana Rosa. Toca pasar “por chapa y pintura”, como dice la propia presentadora. Son casi las 8 de la mañana y ya queda menos de una hora para que arranque el programa. Ana Rosa Quintana se encierra en la sala de maquillaje. Mientras, subimos a la redacción. El café ya se ha acabado. Hay que pedir más. 

En El programa de Ana Rosa trabajan 70 personas. El equipo se divide en dos: la parte técnica que pertenece a Mediaset España y la parte de redacción y producción que forman parte de Unicorn Content. “Entras aquí a las 6 y hay una marcha… Parece que son las 10 de la mañana”, dice la directora. “Aquí trabajamos como en la redacción de un digital. Hay que improvisar y refrescar constantemente. 

Por ahí llega Ana Rosa Quintana. Va de color vino. No es morado, por aquello de que Paolo Vasile no soporta ese color en pantalla. Quedan apenas 10 minutos para que empiece el programa y Ana Rosa Quintana todavía está en la redacción. En su camerino, una estantería llena de zapatos llama mi atención. Parece que es su mayor capricho. 

Corriendo, bajamos al plató. Con un café en la mano, la presentadora saluda a la mesa de colaboradores a la que le toca dar la bienvenida. Quedan apenas unos minutos para que empiece el directo y Ana Rosa Quintana todavía está dándole sorbos al café. El programa de Ana Rosa ya está tan rodado que ya no hay que tiempo para ponerse nervioso. 

La luz roja está a punto de encenderse. Ana Rosa Quintana se santigua. El cuarzo, su piedra de la suerte, sigue estando encima de la mesa. Todo está en su sitió. Todo de lo que hemos estado hablando se convierte en realidad. Es la magia de la televisión. Buenos días. Se abre el telón de 2019. Se avecina un año en el que se abren multitud de escenarios”.