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OPINIÓN

Crítica | 'La línea invisible' entre entender a un etarra o a un franquista

Movistar estrena este miércoles la serie de Mariano Barroso sobre el origen de ETA

Parte del reparto de 'La línea invisible' (Movistar)
Parte del reparto de 'La línea invisible' (Movistar)
David Àvila
@DavidAvilaP
08.04.2020 | 14:43

La ficción española le está perdiendo el miedo a hablar de uno de sus episodios recientes más duros: el terrorismo de ETA. Si HBO estrenará próximamente Patria (aplazado sin fecha por la crisis del coronavirus), basada en el best seller de Fernando Aramburu; este miércoles llega a Movistar La línea invisible. 

Dirigida por Mariano Barroso, la serie está situada en los orígenes y nacimiento de la banda terrorista y centrada en la historia de los dos hermanos Txabi Etxebarrieta (Álex Monner) y José Antonio Etxebarrieta (Enric Auquer), quienes estuvieron al frente del grupo terrorista, y finaliza con el asesinato del inspector de la policía Melitón Manzanas (Antonio de la Torre).

Si La línea invisible representa ese límite que cruzó la banda terrorista para empezar a matar, Barroso ha vuelto cruzar otra línea en la que pone un espejo en uno de los momentos más duros de nuestra historia haciendo que el espectador reflexione sobre ambos bandos. Algo que ya hizo en El día de Mañana reflejando la lucha antifascista de la Barcelona de los años sesenta mezclado con una buena historia de amor.

Así, durante los seis episodios de los que consta la serie escrita por Alejandro Hernández (El día de mañana, Todas las mujeres) y Michel Gaztambide (No habrá paz para los malvados, Gigantes), el espectador realizará un viaje donde puede llegar a empatizar con los dos lados más oscuros que plantea el proyecto: desde la fragilidad que transmite un terrorista a la dureza de un torturador policial que se desvive para que su hija sea feliz.

De esta manera, la sobresaliente dirección de Barroso hace que se pueda llegar a sentir ternura por estos dos personajes reprobables. Un juego peligroso ya que se podría dar a confusión que se está edulcorando algunos personajes más duros de nuestra historia.

Responsables de ello son sus actores. Después de su maravilloso papel en Vida Perfecta, Enric Auquer vuelve a sorprendernos una vez más con el personaje de José Antonio Etxebarria, mientras que hermano en la serie, Alex Monner (Sé Quién Éres), muestra la fragilidad de Txabi, que incluso hace plantearte si es bueno ponerte de lado de un futuro terrorista.

Todo lo contrario con el papel de Antonio de la Torre, una de nuestras bazas del cine español que como los buenos actores, nos hace odiar con cariño a Melitón Manzanas, quién dirigía la represión en Euskadi como jefe de la Brigada Político Social de San Sebastián. 

La riqueza de un país es su historia y el nuestro tiene mucha. Algo que de igual modo pasa con la riqueza lingüística. Una riqueza que, sin embargo, se echa en falta a veces en esta miniserie debido a la ausencia de un acento vasco por parte de sus personajes. Un hecho incomprensible después del gran ejemplo dado por Fariña, que abrió un camino a seguir.

La línea invisible no es sólo el origen de ETA. También es la historia de unos perdedores: unos protagonistas que perdieron luchando por sus ideales, y unas víctimas que perdieron la vida por culpa de esos ideales. Una historia del pasado con un profundo significado actual.