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CRÍTICA

'La corona partida': merecido capricho de TVE, pero mejor regalo para los fans de Isabel

La TV Movie de TVE es un episodio largo de Isabel, con mucho mayor presupuesto y escenas de acción.

Juan M. Fdez
@juanmafdez
19.02.2016 | 05:00

Vayamos al grano. La corona partida es un episodio largo de Isabel, con mucho mayor presupuesto y escenas de acción, que encantará a los seguidores de la serie de televisión y complacerá a todos aquellos que disfrutan saboreando la historia.

“¿Eso es bueno o malo?”, se preguntarán. Obviamente, aquellos críticos de cine de paladar exquisito y reacios a todos lo que venga del mundo de la televisión, no se sentirán demasiado cómodos con ese aire de tv movie del que le cuesta desprenderse a la cinta.

Pero ese espectador al que va dirigido la película se sentirá cómodo. Todo sigue igual, pero a lo grande. Vuelven las intrigas de palacio, la lucha de poder, pero ahora con más acción. Ojalá hubiésemos visto en televisión una persecución como la de Fuensalida en Flandes.

Todo un capricho de TVE y Diagonal, pero un auténtico regalo para sus fans. De hecho, sus responsables se han concedido el antojo de poder recrear algunas estampas artísticas como el óleo sobre lienzo de Francisco Padilla de Doña Juana La Loca. Una delicia visual.

Tampoco han dudado en jugar con la historia y crear dudas, por ejemplo, sobre la muerte de Felipe el Hermoso. ¿Realmente murió tras caer enfermo por beber abundante agua fría tras jugar a la pelota? ¿O fue envenenado? ¿Estaba tan loca Juana como nos ha contado la historia o intentaron hacerla pasar por loca para arrebatarle el poder?

La corona partida no puede ser juzgada como otras cintas cinematográficas, aunque tampoco tiene mucho que envidiarles. Es un producto realmente notable. La historia es atractiva. Digamos que incluso muy actual cuando se adentra a relatar los pactos entre Felipe y Fernando de Aragón. Y sin pactómetros.

No todo debe ser Juego de tronos. Nuestra historia supera en muchas ocasiones a la ficción. Lástima que a veces los presupuestos sean menores. Aunque no hay nada que no se arregle con un buen guión. Y, aquí, de eso, sobra. El ritmo, ágil. Sus protagonistas, excelentes. Qué decir de Irene Escolar. Soberbia. Digamos adiós a lo que hemos visto en Carlos Rey Emperador. Vuelve lo mejor de Isabel.