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CRÍTICA

'Cocineros al volante', un 'Masterchef' sobre ruedas que renueva las cocinas

Daniel Jabonero
@DanielGJabonero
08.07.2015 | 13:28

Un correcto programa de cocina veraniego. Cocineros al volante tiene un claro y nada escondido objetivo en TVE: mantener la hoguera de Masterchef encendida para que la cadena no pase mucho frío cuando vea que los espectadores huyen como moscas al frescor del chiringuito. No fueron tontos en la pública cuando esta tarea se la encomendaron a Shine Iberia, la misma productora que el programa de cocina por excelencia.

Sí, ha nacido un nuevo programa de cocina en nuestra televisión. Puede parecer agotador e incluso obra de alguna cámara oculta. Sin embargo, este nuevo programa de TVE aporta un aire fresco al género necesario para arrancarse una sonrisa durante el verano. 

La estrategia de programación ha sido perfecta. Sólo una semana después de que diese por clausurada la tercera edición de Masterchef ha nacido este nuevo formato. Nada de darle la posibilidad a la competencia de quedarse con los espectadores huérfanos. Además, entre sus concursantes está el eslabón fuerte de la cadena. Carlos, el ganador de esta última edición, se lanza a la carretera como un rostro VIP que da bien a cámara.

El programa saca a la carretera ocho food truck que competirán entre sí por ser la mejor caravana cocinando los platos locales en cada una de sus paradas. Cada semana, una nueva pareja intenará ocupar el puesto de una de las caravanas concursantes.

Se distancia de Masterchef a la hora de crear unos personajes más televisivos y dinámicos

El casting de este nuevo programa sigue la estela de su predecesor. Carácteres muy diferentes que encajan a la perfección en ese puzzle llamado show televisivo. El programa, sin embargo, se distancia mucho de Masterchef a la hora de haber creado unos personajes mucho más televisivos y dinámicos, sin buscar el morbo del enfrentamiento cara a cara.

El programa tiene un claro problema a la hora de presentar sus instrucciones. En este primer programa se mezcla la presentación de los concursantes con la realización de la primera prueba, lo que no deja centrarse al espectador en ninguna de las dos cosas. Este batido de contenidos confunde al espectador que se enfrenta por primera vez al programa.

La competencia ha comenzado y el espectador no conoce el tiempo de la prueba y la cronología de la misma, avanzando y retrocediendo en el tiempo cada vez que cambian de concursante.

La parte más televisiva y mejor realizada es la venta de la comida. Ahí es donde los concursantes sacan toda su razón de ser en el programa. El espectador, que no puede hacer otra cosa que valorar la comida por su aspecto, se encariñará de los concursantes en una fase que diferencia este formato de cualquier otro.

Sin embargo, el verdadero buen casting lo han hecho con los jueces. Íñigo Pérez ‘Urrechu’ y Álex Alcántara encajan a la perfección en este formato con dosis de profesionalidad y cucharadas de chascarrillos. Aunque el programa pierde en gran medida la tensión que se vive en un programa de Masterchef a la hora de ser eliminado, ambos chefs se equilibran a la hora de divulgar y entretener.

Cocineros al volante tiene un buen montaje y una música . Ligero y divertido con ligeros problemas en la cronología a la hora de contar las cosas y que pueden perder al espectador que separa los ojos de la televisión. Como su propia temática indica, Cocineros al volante tiene el rodaje de sus creadores pero mucha carretera delante para seguir reforzándose.