Cabeceras especiales

Cabecera

OPINIÓN

‘Chernobyl’ o cómo una miniserie puede convertirse en historia de la televisión

Con solo cinco capítulos se ha convertido en una de las series mejor valoradas

Mike Medianoche
@mikemedianoche
07.06.2019 | 08:07

Sabemos que una serie de televisión se convierte en un fenómeno cuando ves por todas partes camisetas con su logotipo, los memes de sus momentos más álgidos circulan por las redes sociales, o cuando pides a un compañero de trabajo que te traiga un café ya que va a la máquina y te responde con un diálogo épico.

Chernobyl, de HBO, ha conseguido marcar un hito en las series, y los usuarios de la IMDb la han posicionado como la mejor valorada de la historia, antes incluso de haber visto su episodio final. Pero porque aquí no se esperaba un capítulo de cierre épico, en el que se descubra un secreto, ni saber si el chico y la chica acaban juntos. Chernobyl está hecho de otra pasta. 

Una bofetada sin manos

La trama de esta historia recoge los hechos reales que ocurrieron en Chernobyl en 1986, cuando la Central Nuclear de Chernobyl, en Ucrania, sufrió una explosión que liberó material radioactivo. A lo largo de cinco episodios, el drama explora cómo tuvo lugar el accidente, y la historia de esos hombres y mujeres que arriesgaron sus vidas (e incluso la perdieron) para limitar la magnitud del desastre. Además, explica cómo la Unión Soviética intentó tapar lo ocurrido para no perder aliados ni ganar enemigos.

Con un aire más documental que de serie ficticia, Chernobyl está protagonizada por Stellan Skarsgard, Jared Harris, Emily Watson, entre otros. Y es una bofetada sin manos. Como si fuese el Titanic, al darle al play sabes que aquello se va a hundir, pero quieres ver cómo te lo narran.

Y si en la famosa película de James Cameron parten de una historia real para contar una de ficción, con grandes dosis de fantasía y licencias por doquier, aquí solo vas a ver lo que ocurrió. Con aspereza, con sufrimiento, sin belleza, ni risas. Solo tragedia. 

El diseño de producción te hace pensar que realmente su creador Craig Mazin (que venía trabajar en la saga de Scary Movie o en Blancanieves y la leyenda del Cazador) te ha trasladado a la Ucrania de finales de los 80. El mobiliario, el vestuario, la peluquería, el aspecto de los actores. Al parecer, hasta los residuos radioactivos están dispuestos con fidelidad.

Un viaje en el tiempo sin edulcorar

Chernobyl no es una serie ochentera, que recrea a su libre albedrío la estética de hace tres décadas. Es realmente un viaje en el tiempo, a un momento muy jodido, sin edulcorar. Hay una historia de amor, pero no queremos que el chico y la chica acaben juntos: sabemos de buena mano que él, Vasili Ignatenko (interpretado por Adam Nagaitis) morirá por participar en el intento de extinción del incendio del reactor número 4 de la central nuclear soviética en la noche del 27 de abril de 1986. Y que su mujer sufrirá las consecuencias de estar a su lado.

No queremos saber cómo era la vida Valery Legasov (Jared Harris) antes del desastre y qué ha perdido al pegarse un tiro, sino qué podía hacer por los ucranianos, por todos nosotros al fin y al cabo, porque no fue un problema local, sino mundial.

Como dijo Íñigo Errejón en Twitter, es una crítica inapelable al autoritarismo, y muestra un pueblo indefenso ante el Estado. No se puede protestar, no se puede decir la verdad, hay que proyectar potencial y poder, equilibrio.

Como espectador te sientes indefenso e impotente ante esos hombres que no tienen ni idea de cómo funciona una central nuclear, pero están a los mandos y se dedican a dar órdenes y a delegar. Y te acuerdas de cada vez que en tu trabajo te han pedido algo que es imposible, que solo puede salir mal, y que por el miedo a verte con patitas en la calle acabas llevando a cabo.

Además, te hace pensar que la cosa pudo ser mucho peor, que no hace tanto que pasó, y que realmente el problema no se solucionó, solo se contuvo. Que quién sabe qué consecuencias tendrá el episodio de Chernobyl en el futuro, y cuáles se estarán experimentando (¿y por qué no ocultando?) en el presente.