Cabeceras especiales

Cabecera

CRÍTICA

No sé qué hacéis con vuestra vida si no es ver 'Black Mirror: Bandersnatch'

Netflix lanza su primer episodio interactivo de una serie de televisión, donde el espectador podrá elegir el futuro de su protagonista.

Daniel Jabonero
@DanielGJabonero
28.12.2018 | 14:48

¿Es lo nuevo de Black Mirror la gran revolución de la ficción del siglo XXI? Sí / No. 

¿Vas a ver lo nuevo de Black Mirror a pesar de lo que te cuente a continuación? Sí / No.

Netflix ha destruido la televisión como la conocemos. Si hasta ahora todo el mundo comentaba si le había gustado o no el episodio que acababa de ver, ahora también habrá que hablar de los destinos que han tomado sus protagonistas en sus respectivos capítulos. Se acabaron las series lineales con un principio y un final definido. 

El 28 de diciembre debería marcarse en los calendarios televisivos de todo el mundo a partir de ahora como el día en el que las series dieron un paso más allá. Y no porque todo sea una broma. Netflix ha puesto sobre la mesa lo que puede ser el futuro de la ficción: un juego interactivo donde el espectador puede llegar a decidir lo que pasa con su protagonista. 

Al estilo de los libros Escribe tu propia aventura, donde íbamos decidiendo lo que hacían nuestros personajes eligiendo la página de destino, Netflix ha creado un nuevo episodio de Black Mirror para poner al espectador en la tesitura de tener sobre sus manos la vida de un personaje de carne y hueso.

Y si alguien lo hacía, tenía que ser Black Mirror. La serie creada por Charlie Brooker rompió muchas barreras cuando se estrenó en 2011 con sus tres primeros episodios. Aquellos capítulos intentaban hablar sobre los miedos a los que uno se enfrentaba cuando la tecnología se instalaba en nuestras vidas. Un futuro que no parecía muy lejano y que, por lo tanto, resultaba todavía más inquietante.

Ahora vuelven a retorcerse todavía más con un episodio llamado Bandersnatch. Se trata del primer episodio (en carne y hueso) interactivo en la historia de las series de televisión. En este capítulo, el espectador podrá ir seleccionando con el mando a distancia lo que quiere que haga un protagonista algo trastornado. 

Según va avanzando el episodio, el espectador se irá dando cuenta de los caminos que llevan a un callejón sin salida y otros que hacen que parezca que el final es infinito. El desenlace del episodio llega en algún momento. Pero la gran genialidad de este episodio es que, verdaderamente, la serie puede terminar de una u otra manera. No es una engañifa que nos guía hacia un final predeterminado.

Más allá de lo que puede ser el juego en el que nos ha metido Netflix, este episodio tiene como trasfondo una gran historia. Y es que la propia serie juega con nuestros cerebros al hacer partícipe al protagonista de que está siendo controlado por alguien. Nos pone en la tesitura de ser dioses ante un personaje de televisión que no nos importa si sufre o tiene un final catastrófico. Saca esa parte macabra que todos llevamos dentro. 

Bandersnatch es el índice de esta aventura en la que se ha metido Netflix. Es un libro de instrucciones para lo que vendrá próximamente en la plataforma. De alguna forma, la propia serie sirve como libro de ayuda para entender qué es un capítulo interactivo y cómo se sentirán los personajes a los que controlemos cuando la plataforma empiece a hacer más series de este tipo, como ya anunció hace unos meses.

Más allá de lo que significa hacer un episodio interactivo y del golpe mediático que supone para Netflix, tener una serie con distintos finales es una estrategia de consumo redonda. Una vez uno entra en el episodio necesita saber qué hubiese pasado si eligiese otra opción. En total se pueden reproducir hasta 312 minutos. Es, de esta forma, el episodio más largo de la historia y todos nosotros estamos dispuestos a verlo de principio a final. ¿Dónde quedó la queja de los episodios de 70 minutos? Parece que Netflix ha conseguido tenernos enganchados a su plataforma durante más de seis horas sin rechistar.