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ENTREVISTA

Álex Pina ('Vis a vis'): "Clonar éxitos y hábitos del pasado a veces no sale bien"

Daniel Jabonero
@DanielGJabonero
20.04.2015 | 06:00

Aunque el gran público que se sienta delante de la televisión no conoce a Álex Pina, este guionista se ha colado en las casas de los españoles más que cualquier actor conocido al que terminan pidiendo un autógrafo. La carrera de Álex Pina en televisión comenzó con Más que amigos, una serie para Telecinco que se emitió en 1998. Se trataba del primer proyecto de Pina con Globomedia, productora con la que sigue trabajando 17 años después y con la que estrena este lunes Vis a vis, la nueva ficción de Antena 3.

Por el camino, Pina ha trabajado en históricas series como Periodistas, Los Serrano, Los hombres de Paco o El barco, todas como creativo de Globomedia. Con Vis a vis, el guionista se enfrenta a su proyecto más rompedor, una serie que marca un antes y un después en la factoría de la productora, tanto en el tratamiento de la imagen como en el planteamiento de su historia.

Vis a vis narra la historia de Macarena Ferreiro (Maggie Civantos), una joven recién ingresada en prisión que se verá implicada de forma involuntaria en una peligrosa trama. Muy pronto descubrirá que son muchos en la cárcel los que andan detrás de los nueve millones de euros desaparecidos de un furgón de seguridad y ella está en medio de toda esta historia. 

Vis a vis es un proyecto que Atresmedia presenta Globomedia. ¿Cómo os enfrentasteis a este reto desde la productora?

Tuvimos una reunión con ellos y nos enseñó un informe que ellos tenían de una tendencia que llegaba desde Australia, Holanda o EEUU sobre cárceles de mujeres. Nos lo proponen y fue muy sencillo. Empezamos a diseñar una serie y armamos como cuatro series. Fuimos montando y descartando algunas vías. Eso ocurrió en abril y hasta el 31 de julio hacíamos diferentes diseños. Ya en septiembre tomamos una dirección y empezamos a escribir.

¿Ha cambiado mucho la serie desde aquello que se escribió al principio?

Sí, ha cambiado. El primer delito que teníamos era una Lorena Bobbit española, castraba a su marido. Sí, ha cambiado bastante.

Si entras en una cárcel donde reconoces a Paz Vega se produce una quiebra en la credibilidad

Vemos a un casting bastante desconocido para el gran público. ¿Se ha hecho aposta?

Sí, el totalmente queriendo. Desde el primer momento nos planteamos que teníamos que tener unas dosis de realidad grandes. Al final, si entras en una cárcel donde reconoces a Blanca Suárez y a Paz Vega se produce una quiebra en la credibilidad. Pensamos que teníamos que hacer una Torre de Babel, muy humana y con miles de nacionalidades, donde tenía que estar representada la etnia gitana. Todos los parámetros con los que teníamos que funcionar eran parámetros de credibilidad. Por eso optamos por un casting desconocido.

¿Se trabaja mejor con lo desconocido?

No mejor, pero en las condiciones extremas con las que hemos trabajado aquí, con muchísimo frío en febrero, hay gente que está muy ilusionada y que empieza. Eso te facilita mucho la vida. 

A Globomedia le viene muy bien esta serie

Esta serie es un reto para la productora. ¿La productora se lo toma así, como una ruptura con todo lo anterior?

Hemos tenido muchos retos. Cuando montamos El barco se lo comenté a Dani [Écija]. Nos dijo que lo intentásemos. De pronto me encontré con que tenía que buscar un barco. Realmente, siempre nos hemos encontrado muchos retos. Este es uno de ellos. Decidimos rodarlo todo en exteriores y eso lo complica todo. 

A Globomedia le viene muy bien esta serie. Yo soy un creativo de Globomedia y un cambio así como rodar todo en exteriores o trabajar con un director de fotografía absolutamente perfeccionista y brutal como es Migue Amoedo es bueno. Es un salto cualitativo de muchísimas cosas. Todo es hace que al final la factura sea prácticamente americana.

¿’Vis a vis’ limpiará la imagen de Globomedia después de algunos proyectos fallidos?

En una época de crisis hemos sacado dos productos de alguna manera más convencionales e intentando agarrar a todo el público. Fuimos muy segurones. Esto lo digo como Álex Pina y no como Globomedia, creo que es un error. Muchas veces cuando miras atrás e intentas clonar hábitos y éxitos del pasado no sale bien. Creo que sí, que puede limpiar la imagen. Pero que tire la primera piedra el que no ha tenido un fracaso. He hecho cosas muy vanguardistas y creo que esta serie tiene cosas muy vanguardistas.

¿Qué ha sido lo más complicado en el rodaje? ¿Encontrar un espacio para hacer una cárcel?

Lo más complicado ha sido encontrar el sitio, pero también armar la serie. Hacer una serie que es muy árida pero que conecte con el público, que te enganche, que empatice con todas las presas. Todos estos planteamientos los tuvimos a la hora de escribir el guión. Tenemos que hacer el que público quiera a una asesina. Han sido muchas las dificultades porque la serie es muy complicada en esos términos, pero los hemos solventado todos. 

Hemos tomado algunas decisiones de guión para tener una identidad propia

¿Hay temor a que os acusen de seguir la estela de ‘Orange is the new black’?

Yo creo que es lo normal. El referente más claro que hay ahora es Orange is the new black, pero yo creo que nos parecemos más a Wentworth, la australiana. Tenemos a un pez fuera del agua, rubia, es lógico que la primera referencia sea la americana. Después, cuando mires hacia atrás a diez capítulos vistos, te vas a dar cuenta de que no tiene nada que ver. 

Hemos tomado algunas decisiones de guión para tener una identidad propia. En las primeras versiones del guión teníamos flashbacks que hemos quitado. Cuando haces Hospital central te fijas en Urgencias. Es lo que hay. Pero nos hemos fijado en muchas series, en la chilena, en la holandesa, en Cadena perpetua, en Oz, en Prison Break. Al final todo se mira y buscas tener tu identidad.

¿Qué esperáis con esta serie viendo que nos es una ficción para grandes públicos?

La parrilla es tan sorprendente que nunca lo sabes. Es una serie que tiene muchos elementos novedosos. Lo que hemos intentado es hacer una serie interesante, que tenga muchos giros y sobre todo que quieras a todos los personajes. Es un universo que puede parecer muy árido al principio pero que cuando entras te lleva y te engancha. 

Ahora mismo Globomedia está preparando esta serie y Anclados, para Telecinco. Son dos proyectos muy diferentes. ¿Veremos a partir de ahora dos vías tan diferentes dentro de la productora?

Globomedia siempre ha estado en vías diferentes. Yo, al menos, lo que he hecho no tiene nada que ver con lo que ha hecho Pilar Nadal, que es la que está detrás de Águila Roja, o cualquier otro creativo de Globomedia. En ese sentido trabajamos con una libertad absoluta. Jamás me han dado ningún tipo de doctrina, ADN o línea editorial. Siempre he trabajado con mucha independencia. En esta, quizá, más que en otras.

Globomedia huye de los desayunos familiares con esta serie. ¿Debía terminar esta parte de la ficción en España?

Yo estoy encantado de hacer cosas mucho más arriesgadas y ahora tenemos la complicidad con la cadena para hacerlo. A veces parece que sólo sabemos hacer eso pero sabemos hacer muchas más cosas. Si miramos para atrás hemos hecho muchas cosas. Personalmente, esto es mucho más cercano a un Breaking Bad o a un Californication, pero tienes que vivir con cuatro millones de espectadores. A veces se creía tenías que tener a las abuelas y a los niños en la serie, pero son dejes del pasado. Pero también he disfrutado mucho haciendo comedia como con Los Serrano. En esta serie creo que no hay ningún desayuno, fíjate.

¿Cómo ves la ficción española en estos momentos mirándola con perspectiva?

Creo que estamos en el año 1 de una nueva edad dorada de la ficción contemporánea. Seguimos resistiéndonos a la colonización norteamericana, que creo que es un gran valor de esta ficción. Es un caso único en el mundo.

¿Se trabaja ahora mucho más pensando que el día de mañana pueden comprar la serie fuera?

Por supuesto. Los de fuera trabajan mirando dentro. Es evidente que la ficción española tiene un valor fuera. La lata de Los Serrano se vendió a 38 países. Se vende y se valora mucho.