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OPINIÓN

Sonia Monroy y Anna Allen, dos mujeres que evidenciaron las miserias de los medios

Juan M. Fdez
@juanmafdez
01.03.2015 | 05:00

“La distribución de información vía internet y redes sociales brinda a los periodistas valiosa información sobre los gustos e intereses de los lectores, lo que no implica que el tráfico deba dictar nuestra oferta editorial. Ni mucho menos que, por la urgencia de contar los primeros una historia, renunciemos a verificarla y contextualizarla”, escribía hace dos semanas el director de El Periódico de Catalunya, Enric Hernández, después de que su diario llevara a la portada de su edición impresa las fotos del 'antes' y el supuesto 'después' de Uma Thurman.

“Nos queda mucho por aprender”, añadía el periodista reconociendo y asumiendo el error y pidiendo disculpas a sus lectores. ¡Y tanto! Una reflexión, unas palabras, de las que muchos deberían tomar nota. Y es que durante los últimos días diversos hechos han vuelto a evidenciar la crisis que vive el periodismo. Vayamos por partes.

Primer caso

Hace ahora una semana, Sonia Monroy y Anna Allen conseguían convertirse en portada de los medios por sus supuestas asistencias a la ceremonia de los Oscar. De hecho, en el caso de la segunda, hasta concedió una entrevista a El Mundo hablando sobre ello.

Una vez descubiertas sus mentiras, las dos han sido motivo de burlas, parodias, memes. Sin embargo, lo cierto es que han sido precisamente ellas las que se han reído de muchos y, sobre todo, han demostrado lo fácil que es colarle una historia falsa a un medio de comunicación, lo sencillo que puede ser convertirse en el tema más comentado del momento.

Monroy y Allen han demostrado lo fácil que es colarle una historia falsa a un medio de comunicación

“Yo estaba en mi casa y pensé planear algo para que todo el mundo hable de mí, para dar mucho que hablar y que sea mundial. En España cuando hago algo todo el mundo habla de mí, pero yo quería algo mundial”, aseguraba Monroy este viernes durante su entrevista en Sálvame Deluxe.

Y así fue. La ¿tonta? de Monroy subió un par de fotos a su cuenta de Twitter y rápidamente los medios empezaron a hacerse eco de que estaba en la ceremonia de los Oscar. Todos fuimos cayendo como moscas. De nada sirvió que dos años antes también mintiera sobre su presencia en los Oscar.

No sería hasta unas horas después en las que se descubriría el pastel, como publicó este medio. Las fotografías de Monroy que aparecían en la agencia Getty estaban fechadas un día antes. Pero, para entonces, la actriz había conseguido su objetivo.

Lo mismo ha ocurrido con Allen. La actriz se ha inventado una carrera en Hollywood. Para ello se ha valido de fotomontajes tan buenos como los de la Reina Sofía, entradas falsas en su perfil de IMBD, o declaraciones a medios en los que confesaba que poco menos era la nueva española de moda en EEUU.

Muchos compraron la historia a Allen sin contrastar lo que les decía

Y, evidentemente, muchos le compraron la historia sin contrastar lo que les decía. ¿Cómo va a mentir de una forma tan descarada una actriz con una carrera más o menos correcta en nuestro país?

Los que sí sabían de sus delirios eran los chicos de La Ventana (Cadena Ser), quienes hace unos meses, desconfiando de las palabra de Allen, decidieron investigar sobre su ascendiente carrera. De hecho era uno de los miembros del equipo del programa, Álex Pinacho, el que este sábado aportaba diversas pruebas de sus fotomontajes.

Ya era tarde. Al igual que Monroy, el objetivo de Allen estaba cumplido. La actriz aparecía el pasado fin de semana en varios medios como la única española, junto a Elena Anaya, que acudiría al Kodak Theathre de Los Ángeles.

Segundo caso.

A principios de semana, un terremoto con epicentro en Ossa de Montiel, provincia de Albacete, sacudía el centro de España. Muchos acudimos a Twitter para comprobar que otros habían sentido el temblor.

Sin embargo, otros fueron más allá y por la urgencia de mostrar fotografías del suceso, se apresuraron a dar por válidas unas imágenes que estaban circulando por redes sociales y que resultaron pertenecer a un terremoto en Nueva Zelanda en 2011.

¿Tan difícil era para cadenas con bastantes medios como RTVE o RTVCM contrastar la veracidad de esas imágenes? ¿Qué fiabilidad tenía un tuit de la cuenta Camping Montesinos?  

Tercer caso.

Hace una semana, los detractores de Belén Esteban subían a internet unos vídeos en los que se apreciaba claramente que se habían hecho cortes para que pareciera que la colaboradora afirmaba que tenía su dinero en este paraíso fiscal.

Algunos medios los dieron por válidos y se lanzaron a publicar sin contrastar que la colaboradora de Sálvame volvía a estar en el centro de la polémica al afirmar que tenía su dinero en las Islas Caimán.

“Alguien ha manipulado un vídeo, ha cortado aquí y allí... Me parece mal que medios de comunicación serios hayan publicado esta noticia sin contrastar. Es un error y a lo mejor un delito”, denunciaba el presentador Jordi González.

Cuarto caso.

Este viernes, la mayoría de los medios se volvían locos publicando la historia del vestido blanco y dorado o azul y negro. “Community managers de medio mundo pensando cómo aprovechar el tema del vestido para ganarse unos retuits”, reflexionaba Jaime, del portal TV Spoiler Alert.

No le faltaba razón. Diarios nacionales, regionales, televisiones, portales de corazón, de moda, de televisión… Todos cayeron rendidos al tema del enigma. Todos intentaron aprovechar la mínima conexión con este tema viral para de alguna forma hacerse eco y arañar unas cuantas visitas.

 

Periodistas y jueces son las profesiones peor valoradas por los españoles. Creo que no hace falta explicar las razones.