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OPINIÓN

Querido Frank Cuesta, ¿tenemos que llamarte vendido por promocionar un móvil?

Juan M. Fdez
@juanmafdez
25.10.2015 | 04:00

Hace menos de un mes, Frank Cuesta cargaba durante contra Rafa Nadal por un partido de exhibición en Tailandia. El aventurero no dudó en calificar al tenista de vendido y rata por acudir a un país en el que su mujer se encuentra presa.

“Hay veces que los valores valen más que el dinero, especialmente si estás forrado. Se puede ser el mejor deportista del mundo y a la vez una rata que va detrás del dinero”, escribía en su perfil de Facebook.

Poco después daba marcha atrás y pedía disculpas públicas a Nadal y afirmaba que “él puede jugar donde le dé la gana y cuando le dé la gana. Si le pagan lo que le pagan será porque lo vale. Y por supuesto no tiene ni debe de seguir ninguna causa personal de nadie”.

Hasta aquí todo correcto. Pero, querido Frank Cuesta, ¿tenemos nosotros ahora que llamarte a ti vendido por promocionar un móvil fabricado por una compañía que cuenta con fábricas en China, país en el que se producen suicidios debido a las nefastas condiciones laborales?

Dos caras 

Empieza a ser bastante corriente que, según qué situación, el aventurero muestre una cara u otra. Lo mismo le sucede con el tema de la promoción de su programa. El susodicho estrena nuevas temporadas de Wild Frank en Discovery Max este domingo.

No es que a mi como espectador me llame mucho la atención, pero como profesional del medio entiendo que un estreno de estas características, con un personaje de este tipo, puede interesar a nuestros lectores. Por lo que, como muchos de otros compañeros, entrevistamos al aventurero hace unos días.

Ser un personaje polémico ayuda a la promoción de su programa 

Cualquier periodista mentiría si dijera que el único interés a la hora de hablar con Cuesta es la de conocer las novedades de su nuevo programa. Para eso ya está su cadena o los medios que sólo se dedican a informar de lo bonito de esto o aquello. Y Frank, que ya lleva unos años en esta profesión, también es consciente de ello.

El aventurero es un personaje polémico. Él mismo lo reconoce. “¿Que me meto en muchos berenjenales? Seguramente”. Algo que, innegablemente, ayuda a la promoción de su programa y a todo aquel que se haga eco de sus continuas disputas. Él lo sabe, nosotros lo sabemos, todo lo sabemos. Así es el negocio.

Sin embargo, parece que el aventurero sólo quiere hablar de lo que a él le interesa. “Yo quería hablar del programa”, concluía este jueves nuestra conversación tras siete minutos, la mitad de ella sobre las novedades de su nueva aventura.

Desde el respeto, no insultando

¿La razón? Sacarle a relucir sus últimas polémicas con Rafa Nadal o Soraya Arnelas. “¿Te pone la polémica?”, le preguntamos. “No me pone. Puedo decir muchas cosas. Puedo estar en desacuerdo con muchas cosas de mi país o lo que sea. Y decirlo desde el respeto, no insultando y montando movidas”, contestó.

“Parece que yo soy muy polémico, pero el problema es que hay mucho famoso en España que, como tienen que quedar bien con todo el mundo, no se meten. No se mojan porque son unos chupaculos. Y hay veces que hay que llenarte de mierda para defender en lo que crees”, añadía.

Quizá en su mundo llamar sucia e impresentable a la cantante Soraya no es insultar. 

En una misma frase, Cuesta había demostrado una vez más su incongruencia. Quizá en su mundo llamar sucia e impresentable a la cantante Soraya no es insultar. “Hoy y ayer te digo que es una sucia y una impresentable porque no ha perdido perdón por decir que hice un vídeo para defender a los animales metiendo a Yuyee dentro”.

¿En qué quedamos Frank? ¿Hay que opinar desde el respeto o desde el insulto? ¿Se te puede preguntar sobre tus continuas polémicas o sólo por tu programa? ¿Te interesa la prensa para hacer visible la situación de tu mujer pero no para contestar a lo que los periodistas creen oportuno? 

Los que no hacen promoción son unos caraduras”, decía hace unos años Mario Vaquerizo con motivo del estreno de la primera temporada de Alaska y Mario. Y yo añadiría: y los seguidores de la doctrina Umbral -’He venido aquí a hablar de mi libro’- que pretenden que sólo se hable de su producto, también.