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‘Celia’, la serie que TVE nos dejó como regalo de Reyes en 1993

La serie se estrenó tal día como hoy hace 26 años

Mike Medianoche
@mikemedianoche
05.01.2019 | 12:11

Tal día como hoy, el 5 de enero de 1993, Televisión Española emitía el primer capítulo de la serie Celia. Protagonizada por una debutante Cristina Cruz Minguez, Celia narraba las andanzas de una niña de los años 20 que no encaja en el mundo en el que vive.

Que la emisión arrancase una noche de Reyes no era casual, pues la ficción comenzaba en Navidad, con Celia nerviosa esperando la visita de sus majestades. Pero cuando ve al rey Baltasar en su terraza, este le dice que le deja muchos regalos, sí, pero que los tiene que compartir con aquellos que no tienen nada, algo que ella cumple para disgusto de sus progenitores.

Y es que mientras que sus padres tienen una situación acomodada, con sirvientes y cuidadores infantiles, Celia se siente más identificada con Solita, su pobre amiga hija del portero, o con Maimón, el moro que su tío ha traído de Marruecos para que le sirva en casa.

Un elenco de lujo

Celia es una de esas series que reunió a lo más granado del mundo audiovisual. Entre sus protagonistas destaca Ana Duato como la madre de Celia, el malogrado Pedro Díez del Corral como el padre, Tito Valverde como el tío Rodrigo, Aurora Redondo como la nanny doña Benita, o María Isbert como la madre superiora del colegio interno al que Celia va a parar.

Pero no solo eso: José Luis Borau fue el productor y director, Carmen Martín Gaite corrió a cargo del guion a partir de los libros de Elena Fortún, y en la sintonía se pudo oír a Vainica Doble. Seguro que recuerdas la canción: "Hay en Madrid una niña, hay en Madrid una niña, niña que Celia se llama ay sí, niña que Celia se llama...". 

Una auténtica gamberra

A pesar de que han pasado los años, Celia es una serie que sigue siendo fácilmente disfrutable, y más desde que TVE permitió su visionado gratis a través de su página web. Y es que Celia es una niña inconformista y traviesa, pero de buen corazón.

Y lo mismo mueve cielo y tierra para comprar un burro que va camino al matadero y logra que lo metan a vivir en su céntrico piso de Madrid, que decide irse a África a predicar el cristianismo para que la maten y así lograr ser mártir e ir al cielo.

Si viste Celia en tu infancia, seguro que alguna vez quisiste limpiar los muebles y el suelo con mantequilla para darle lustre, tal como ella hacía, has tenido la tentación de pintar bigotes con hollín a cualquiera que durmiese a tu lado, y has cortado el pelo a tus muñecos (o incluso al gato) alegando que llegaba el verano.

Por no hablar de cómo Celia era capaz de cuestionar las historias bíblicas ante un sacerdote y unas monjas que no pueden responder cómo una ballena pudo comerse a un hombre, tal como dicen las sagradas escrituras.

Una serie inacabada

Es curioso de qué manera caló en la audiencia esta serie, pues muchos aún la recuerdan a pesar de que solo tuvo seis episodios. Y es que el alto precio por entrega obligó al ente público a cancelarla un año antes de su estreno.

De catorce guiones, solo pudimos ver los seis primeros. Así, conocimos a Celia en su casa de Madrid, vimos cómo su familia la dejaba en un colegio interna y cómo ella decidía escapar con una compañía circense para encontrar a sus padres. Un rótulo escueto, sencillamente, decía “continuará”, pero nunca lo hizo.