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OPINIÓN

 Por qué no lloraré la muerte de ESE personaje de ‘The Walking Dead’

La primera parte de la octava temporada acabó con el anuncio de una baja

Mike Medianoche
@mikemedianoche
17.12.2017 | 14:07

*Atención, este artículo contiene spoilers de lo sucedido en la octava temporada

Cuando comencé a ver The Walking Dead estaba encantado: una serie de zombies en una era postapocalíptica con un rollo 28 días después, con un personaje que regresa del coma y se encuentra un mundo diferente al que dejó.

Poco a poco me fui enamorando de la mayoría de los personajes que iban apareciendo en ella, ya fuese por ser buenos o malos. Esa Carol (Melissa McBride) que se reinventa tras ser una mujer maltratada, aquella Michonne (Danai Gurira) que iba custodiada por dos zombies sin brazos ni boca, o aquel Shane (Jon Bernthal) que rivalizaba con Rick (AndrewLincoln) por el amor de Lori (Sarah Wayne Callies).

Sin embargo, nunca me hizo gracia Carl (Chandler Riggs), el hijo de Rick. Me chirriaba ese personaje, y cuando en la serie empezaron a morir como moscas los protagonistas siempre anhelaba que en la siguiente temporada causase baja. Total, si hasta la hija de Carol había muerto y regresado como una caminante, ¿por qué no él?

Anhelaba la muerte de Carl. No era el primer niño en morir. 

 Ahora, la primera mitad de la octava temporada de The Walking Dead se cerró con la noticia de que Carl fue mordido por uno de los zombies, es decir, que en breve morirá. Y ya en el anticipo de la segunda tanda se ve a Rick ante su tumba. Mas yo no lloraré la muerte de Carl, y no solo por lo mal que me caía el personaje. Sino porque ya me dan igual todos.

Desde que se descubrió que Eugene (Josh McDermitt) no conocía la cura de la epidemia sino que era un tontito que se lo había inventado para que le mantengan a salvo, la serie comenzó a ir a la deriva. ¿Para qué seguían viajando? ¿Cuál era el fin del camino, cuál era la meta en esta carrera de supervivencia?

Y la serie se convirtió en un videojuego antiguo en el que vas esquivando y matando enemigos hasta que te enfrentas a un monstruo final, y cuando lo eliminas, una nueva pantalla y vuelta a empezar con lo mismo. Otro camino, otros enemigos, otro monstruo. Lobos, salvadores, qué más da.

Las historias personales que nos hicieron cogerles cariño a Rick y compañía se diluían en pos de los tiros, las explosiones y algunas mentiras que todavía no perdono. Como la falsa muerte de Glenn, que fue un chasco en toda regla. Una tragedia que no fue tal, y que consiguió que cuando murió realmente me diese igual. Total, ya le había llorado.

Llegó 'OT' y mi prioridad para los lunes cambió

Pese a que llevaba un par de temporadas resoplando cada vez que veía un episodio, cada lunes me ponía fielmente Fox para ver qué pasaba (si es que sucedía algo en el capítulo, que a veces ni eso). Pero este año llegó Operación Triunfo, y mis prioridades para la primera noche de la semana cambiaron. Pasaban más cosas en un rato de academia que en un capítulo.

La primera vez que no vi  TWD tenía la intención de seguir la serie a través de las repeticiones, pero cuando llegó el día de ver el capítulo que me había saltado me pudo la pereza. Me di cuenta de que me daban igual Rick, Carol, el Rey Ezequiel, los zombies, el tigre y todos los demás. 

Y así dejé de verla, porque me quitaron las ganas, que no aumentaban cuando leía noticias como que Fox pretendía alargar al menos dos temporadas más la serie. una serie en la que tengo la sensación de que no hay una trama que avance. Y eso sin hablar del descenso de audiencias, que igual algún día la cadena anuncia que va a dar un cierre a TWD antes de lo previsto y se quedan las tramas ahí medio colgadas.

Por eso no lloraré la muerte de Carl. Porque me da igual, ya ni siquiera le odio. Me aburren él y los suyos. Eso sí, parece que soy de los pocos que antes querían que el crío muriese, porque hasta 20.000 personas han firmado para que despidan al showrunner de las temporadas 5, 6, 7 y 8 Scott M. Gimple por esta baja anunciada. Y s que muchos pensarán eso de ¿quién puede matar a un niño? Aunque Carl esté ya hecho un auténtico hombre.