Hokusai

La tecnología es como una ola de fuerza desmedida. Y no hay ola mejor que la de gran ola de Kanagawa, el grabado creado por el artista japonés Katsushika Hokusai y publicado entre 1830 y 1833. En este espacio dibujaré imágenes de este otro mundo flotante que nos nutre, nos muta, nos transporta y a veces, sólo a veces, nos destruye.

Charlie Hunnam da vida al Rey Arturo.

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Por qué Rottentomatoes dice que una película que te gusta está podrida

Aquí van unas reflexiones rápidas sobre cómo convivir con la web de críticas RottenTomatoes sin frustrarte ni pelearte con nadie. Porque muchas veces una película te encanta y puntúa fatal en esta página, y cada vez más medios la utilizan en sus artículos y reportajes para explicar en pocas palabras su impacto crítico. Voy a intentar explicar cómo funciona esta web, de dónde ha salido y qué significan sus puntuaciones.

Rottentomatoes es un agregador de críticas de cine financiado con publicidad y lanzado hace casi veinte años (nació en 1998), en el que puede aparecer reflejada la opinión de cualquier crítico serio, incluyendo los españoles. Instrucciones, aquí.

Es propiedad de Warner, que se quedó con él tras la compra de Flixster, en 2011. Pero nadie nadie puede decir que influyan para potenciar sus películas. Si lo hicieran, Batman v Superman no habría tenido un 27%.

Rottentomatoes no hace una media de estrellas. Valora si una crítica es positiva o negativa y, después, saca un porcentaje. Si 30 críticas son buenas y 70 son malas, es un 30%. Si es al revés, es un 70%. Además, considera una película 'fresh' sólo a partir del 60%.

Todo esto tiene ventajas e inconvenientes.

La gran ventaja de esta web es que responde muy bien a la pregunta "¿Los críticos piensan en general que es buena o creen que es mala?". Pero es importante señalar que ésa es la única pregunta a la que responde.

No te dice, dentro de lo malo, hasta qué punto los críticos creen que la película de marras es una filfa. Coge la crítica y elige ‘buena’ o ‘mala’, pero no matiza entre un 0 y un 5. Para hacer esto tiene varias herramientas. El propio crítico puede enviar su texto precisando si la puntúa ‘fresh’ o ‘rotten’. Si no lo hace y tiene una clasificación por puntuación y estrellas, se puede hacer de forma automática. Si no hay forma de saberlo de forma automático, los editores de la propia web deciden.

Esto supone un efecto curioso. Si casi todos los críticos creen que es malilla puede tener un 20%. Si casi todos los críticos creen que es ponzoña, también puede tener un 20%. Si hay mucha división entre los críticos, puede tener un 50-60%, aunque cerca de la mitad crea que es la peor basura que ha llegado nunca a unos cines.

En resumen: si todos los críticos le dieran un 7 a una peli, en rottentomatoes sería un 100% y si absolutamente todos los críticos le dieran un 4 a una peli, en rottentomatoes sería un 0%.

Críticos v audiencias

Aunque Rottentomatoes ofrece también datos sobre lo que piensa la audiencia, para eso es mucho mejor el sistema de IMDb Y permite desglosar más, incluso por demográficos. Puedes saber lo que opinan de una película las personas de tu edad y sexo, si eso te sirve de algo. Y aquí sí te enfrentas a una media con estrellas. 

Cuando una peli tiene 28% en Rottentomatoes pero más de 7 en IMDb, tiendo a creer que la mayoría de los críticos la zurran pero es entretenida.

Un caso de libro es Rey Arturo de Guy Ritchie. Para mí no es una peli de 2-3 sobre 10 según ningún criterio objetivo. Es entretenida, muy loca y Guy Ritchie le da su ritmo habitual y todos los trucos que tiene bajo la manga. Los actores están bien, especialmente Jude Law y la música de Daniel Pemberton es sensacional. Pero 7 de cada 10 críticos creen que es malucha. 

El problema es que la gente que va a verla pagando le da, de media, un 7. Porque sus criterios cuando entran a ver una película no son los mismos que los de los críticos.

Para mí, una película con garantía de truño suele ser aquella que suma menos del 40% en Rottentomatoes y menos del 50-60% en Imdb. Me interesaba, inicialmente, La Torre Oscura, pero el 18% de los críticos creen que es mala y, entre el público, sólo la respalda un 60%. Según mis propios criterios, está por debajo de los mínimos que exijo para gastarme las perras. Ya esperaré a que salga en plataformas digitales. En lo que rara vez me fijo es en el criterio de taquilla, que se mide bien con Box Office Mojo. Y aún así, me lo he pasado genial con algunas películas que apenas cumplen esos criterios. Como Príncipe de Persia, con un 36% en Rotten y un 6,6 en IMDb. Sé que no es buena, pero por los motivos que sea, recuerdo haber pasado dos horas de lo más entretenidas. 

Porque lo más importante es lo que pienses tú. Estas cosas te pueden servir para decidir si vas a ver o no una película. Pero una vez que sales de la sala la cosa cambia.

La construcción del criterio

Una vez pagada la entrada y vista la película tu opinión es absoluta. No para imponérsela a los demás, pero desde luego que sí para tenerla. Decide tú si coincides con lo que has leído sobre la película, en caso de que te hayas molestado en leer algo. Si te ha gustado y al resto no, sólo puedo decir: ¡Enhorabuena! Y digo "enhorabuena" porque entras al cine para que te guste una película, no para sufrir. Con lo que cuesta, si vas a lo segundo eres tonto.

Porque los críticos no pagan por ver las películas y están obligados a no desconectar del todo el cerebro. Yo puedo hacerlo si quiero. Y tú. Me pueden colar trucos baratos, si quieren. Una parte de mi cerebro sabrá lo que me están colando, pero la otra se limitará a disfrutar porque me he metido al cine a eso. 

Para colmo, creo que los críticos sufren de un cierto efecto ganado. Son personas parecidas que buscan cosas similares y que se dedican a lo mismo, con intereses paralelos y que, para colmo, muchas veces se retroalimentan a la salida de la sala. Yo he cubierto festivales de cine para medios nacionales y no digo que se acuerde la nota al salir, pero muchas veces es como un grupo de colegas que tiene, rápidamente, un sentimiento compartido y muy primario. Hay quien sabe salirse de esto, y hay quien se sale sólo para ser el renegado y molar por sus visiones desafiantes. También hay quien mide las películas en función de su género y le da lo mismo el público general porque no es al que se dirige. Hay muchas combinaciones.

Pero nada se compara a las sensaciones y emociones que te produce una película, ni a la autoridad moral que te da haber pagado la entrada y haber pasado dos horas de tu tiempo delante de la pantalla. No te vale para ganar debates con tus amigos, pero si te sirve para desarrollar algo fundamental que necesitarás en la vida, si aún no lo has desarrollado: criterio propio. Bendito sea.

Porque, a diferencia de otras opiniones que se rifan hoy en día, esto no es importante. No fomentas el odio y, si lo haces, eres muy tonto. Si con esto, que en el gran esquema de las cosas no importa un carajo, no somos capaces de tener nuestras propias opiniones, defenderlas y no sentirnos insultados por quienes tienen las suyas, aunque no coincidan, no deberíamos salir a la palestra para opinar sobre nada.