Presidente Ralph, el hombre de la pizza solidaria.

Presidente Ralph: miles de telepizzas contra la Nada

Sísifo era vasco. Se levantaba por la mañana, subía la piedra a la cima de la montaña y no pensaba en lo que había hecho. Iba a por otra. No era un castigo, era el ejercicio de antes de desayunar. Pero a los griegos les chocaba. 

Es lo único que se me ocurre para explicar la pequeña pero gran historia que estos días ha protagonizado el tuitero vasco David de la Iglesia, alias Presidente Ralph (@ofdachurch), que con su idea de pedir a Telepizza que hiciera una pequeña donación ha montado todo un movimiento y se ha ganado un hueco en el corazón de cientos de personas en las redes sociales. Mientras el escritor Lorenzo Silva huía de la plataforma, cansado de la mala gente, De la Iglesia le demostraba que las redes sociales, pese a Trump y pese a todo, tienen un aspecto positivo.

Fotógrafo y diseñador, el Presi empezó pidiendo dos cosas. A Telepizza, que aprovechase su campaña #ganasdepizza para compartir con los más desfavorecidos. A algunos amigos tuiteros, les pidió que lo moviesen un poco para conseguir la atención de la marca.

Uno de ellos, el experto en redes sociales Pepo Jiménez (@kurioso), subió las apuestas. Si Telepizza ponía cien pizzas, él pagaría diez de su bolsillo. El que suscribe se sumó de inmediato a la iniciativa. ¿Qué me iba a gastar? ¿Cien euros? La idea lo valía. 

El Presidente, que utiliza con su icono la imagen del inocente y tontorrón Ralph Wiggum de Los Simpsons, sabía que Telepizza cedería fácilmente. Le estaba poniendo a la compañía un caramelo en la puerta, una campaña de relaciones públicas maravillosa. Lo que ninguno de los que se apuntaron podía imaginar era que Twitter respondería, y no sólo con palabras. En pocas horas habían conseguido apoyo para más de mil pizzas. 

Y, lo más importante, la gente ni siquiera sabía cuánto iba a pagar por cada pizza antes de volcarse. Pero iban a pagar. Vaya que si iban a pagar. De hecho, Telepizza lo puso fácil.

A partir de ahí, comenzó a rodar la maquinaria. Lo primero fue que Telepizza cumpliese con su palabra y entregase las primeras cien pizzas. Lo hicieron este jueves a las 14:00 horas en la RAIS Fundación, una entidad que este año cumple veinte años con el objetivo de acabar con el sinhogarismo. 

Nótese que yo mismo no conocía a esta fundación antes de esta iniciativa. No pensemos en el impacto en términos sencillos, de dar unas pizzas a gente sin hogar. Es mucho más útil hablar sobre cómo puede haber aumentado la concienciación sobre el problema y qué tipo de iniciativas lo combaten. La Fundacion Cume‏ (@fundacioncume) el Proyecto MasVida (@MasVidaproyecto), Corazones Malagueños (@CorazonesMalaga) y la Fundación SMP (@FSMP), así como otras organizaciones se han sumado a la marea solidaria.

Una de las anécdotas de la jornada fue que, para hacer los pagos, Telepizza utilizó la cuenta de Paypal de Emilio J. Tovar, su CEO. De manera que, al hacer el ingreso en la cuenta solidaridad@telepizza.com, en el correo electrónico que recibías de vuelta aparecía su nombre. Cosas del directo y de una iniciativa relámpago. 

Lo que, a su vez, generó algo de sano cachondeo y sirvió para recuperar uno de los debates más serios y controvertidos que tenemos en España. 

Se generó, también, algo de tensión por el hecho de que Paypal, que no estaba al tanto de la iniciativa, se llevó las comisiones correspondientes por el uso de su plataforma cuando se envía dinero desde la tarjeta de crédito. Pepo les puso sobre aviso.

Y, como pasa a veces, los buenos sentimientos primaron. Varias empresas se animaron a contribuir a esta locura. Fue el caso de Telemadrid, Ecoembes o Koipe. Hubo anónimos que se lanzaron, así como directivos como Alex Bryszkowski, de Vozelia, que puso otras 25 pizzas. Divulgadores de la economía como María Muñoz o autores y columnistas como Juan Soto Ivars también se sumaron y contribuyeron a divulgar. 

Como siempre, hubo quien prefirió aguar la fiesta y se refirió a cosas como que Telepizza ha conseguido gratis una buena campaña de relaciones públicas sin apenas coste o que ésta no es manera de ayudar a los sintecho. 

Lo que no se plantean los más cenizos es que sin la iniciativa de Presidente Ralph y Pepo Jiménez, el día 11 de enero de 2018 muy poca gente habría pensado en el sinhogarismo. Cada año, organizo junto a otros periodistas la iniciativa Tecnavidad, que en sus cinco años de vida ha recaudado más de 60.000 euros para iniciativas solidarias. Para otra gente no será mucho, para mí, que soy de 1977, son más de 10 millones de las antiguas pesetas. Y eso no quiere decir que no haya que hacer otras cosas, que no tengamos que cambiar de Gobierno o cualquier argumento sensato que quieras exponer contra la caridad y a favor de la justicia social. Pero soy un tipo digital y binario que piensa en unos y ceros. Lo contrario de no hacer nada es hacer algo. Por más ceros que sumes nunca conseguirás un uno. Sumando muchos unos, el límite es el infinito. 

A partir de esta iniciativa, Andrew Funk, del proyecto Homeless Entrepreneur, va a proponer a Telepizza que entregue a los sintecho una pequeña encuesta. "Es para saber si quieren trabajar y salir de la calle y después hacer un proceso de selección para dar un trabajo a una persona sin hogar y nosotros le ayudaremos dentro de nuestro programa. Creo que tiene mucho sentido y sería una noticia aún más interesante para Telepizza", me contaba.

Pero nadie lo explica mejor que el propio Presidente. Que, por cierto, jugaba con el concepto del gobernante 'limitadito' mucho antes de que Donald Trump llegase al poder. 

Hacía una tarde horrible en Bilbao. Subí a casa helado y mojado. Mientras estaba en el ascensor pensaba en la suerte que tenía en poder llegar a casa, ponerme algo seco y tomar un café caliente para entrar en calor. Al encender el ordenador, la promoción de Telepizza fue como el sexto tuit que vi. Leí a gente participando con el HT y me pregunté si valía la pena por ahorrarte los 7 euros. Me plantee participar y donar la pizza... Pero decidí que, para uno de Bilbao, una no era suficiente.

Vi factible que Telepizza donara las 100 pizzas porque para ellos iba a ser una buena "promo" y lo mismo conseguíamos que alguien que lo necesitara pudiera quitarse ese maldito frío con algo caliente.

El "problema" es que a veces agitas Twitter y, de entre las sombras, aparecen "monstruos" capaces, no de agitarlo, sino de ponerlo patas abajo. Y así sucedió... Telepizza aceptó las 100 pizzas como yo había previsto, pero algo más grande apareció sin siquiera buscarlo. Apareció la gente. La que vale la pena... Que, aunque no salgan mucho en la tele, hay. Y mucha.

Y toda esta ola se ha convertido en algo gigantesco que me ha sacado una sonrisa desde lo más adentro que recuerdo en mucho tiempo... y alguna lagrimita.

No sé con cuantas pizzas acabaremos. En realidad da igual. Es demostrarle a esa gente que está pasándolo tan mal y a los voluntarios que están ahí todos los días que no están solos. Y darles 3 segunditos para pensar en otra cosa.