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Comer bien no es cuestión de dinero. Sabemos cómo disfrutar de la gastronomía más sofisticada sin renunciar a los productos más primarios.

Uno de los platos de la Hostería del Estudiante.

Diez restaurantes en pueblos de Madrid

La ciudad de Madrid ofrece tanto a la hora de sentarse a la mesa que hay quien se olvida de que más allá de la M-50, la vida continúa. Y para que esto sea posible hay un buen número de restaurantes donde darse un homenaje. Lugares más propicios a la contundencia que a la frivolidad, y que a veces, hasta se convierten en el objetivo prioritario de una excursión. Dar plantón al jefe a cambio de una buena comida es algo necesario... ¡El absentismo laboral puede ser una forma de aumentar la creatividad! Dicho y hecho... La semana que viene lo hago.

1.- Hostería del Estudiante. Alcalá de HenaresC/ Colegios, 3. Alcalá de Henares. Tlf: 918 880 330

Interior de la Hostería del Estudiante.

En cualquier otra ciudad un local con este nombre sería un bar ruidoso donde comer bocadillos grasientos junto a chavales que no levantan la vista de sus teléfonos. Pero en la ciudad de Cervantes estamos en un restaurante señorial en un antiguo convento del siglo XVII, la parte más histórica del parador de Alcalá de Henares. La carta es un viaje a otro mundo: callos isabelinos, migas alcalaínas con tropezones, jarrete de ternera con patatas revolconas... Una maravilla que se debe visitar una vez al año.

2.- La sopa boba. Plaza de Guadarrama, 9. Alpedrete. Tlf: 918 506 370

Una delicia que puedes encontrar en La sopa boba.

La imaginación al poder a los pies de la sierra del Guadarrama. Fernando Limón ha creado un local y un menú que responde a la creatividad más desatada que se plasma en combinaciones arriesgadas, al borde de lo imposible (atún con helado de jengibre), o con procesos culinarios insólitos (salmón cocinado en una cafetera). El vino de la casa tiene un nombre tan raro que representa perfectamente la originalidad del restaurante. Siempre hay algo nuevo en su carta, porque es la prolongación de su I+D gastronómico. Gran dirección.

3.- Casa José. C/ Abastos, 32. Aranjuez. Tlf. 918 911 488

Interior del restaurante Casa José.

Han pasado 25 años y parece que fue ayer. Lo mejor de la vega del Tajo y el Jarama se dan cita en este restaurante que hace de las verduras el eje de su cocina, no un acompañamiento, y consiguen ofrecer una experiencia sensorial de primera. Está ubicado en una casa antigua tradicional de la zona y ofrece menús de degustación con infinidad de platos de verduras. Esa menestra que cruje, esos espárragos que saben a espárragos y una mezcla de productos que sólo saben darle algunos alquimistas. Además de propuestas suaves pero contundentes, como las pochas con tórtola. Tiene una estrella Michelín.

4.- Mi Zaguán. C/ Benidorm, 11. Centro Comercial El Zarzalejo. Arroyomolinos. Tlf: 914 923 065

Les gusta definirse como un pedazo de Extremadura en Madrid, y lo consiguen sin extravagancias de ninguna clase. No es un sitio bonito, ni son especialmente amables, ni apuestan por la gran creatividad... ¡Pero ojo! El producto es de primera, sin tonterías, ni falsos ornamentos.

Productos de Mi Zaguán.

El menú es de los de apuesta segura y que no necesitan consultar a un experto para saber de qué trata: chuletón a la brasa, croquetas, gazpacho extremeño, merluza a la romana. La hamburguesa de ibérico, su pulpo, su codillo o su revuelto de matanza son dignos de una escapada.

5.- La Lonja de Boadilla. Avenida Adolfo Suárez, 31. Boadilla del Monte. Tlf: 916 330 239

Exterior de la Lonja de Boadilla.

Este local no puede estar mejor situado: en pleno centro de Boadilla, si miras por las ventanas lo que ves es el palacio del Infante Don Luis. Y cuando llega el buen tiempo, la vista ya no tiene el menor obstáculo, además de estar situada en una zona peatonal. Aunque hay de todo en la carta el nombre del local muestra que la especialidad está en los pescados y mariscos, todo con un toque andaluz: acedías, chopitos, chanquetes, calamares, percebes, atún... Todo está bueno. Las carnes para una segunda visita.

6.- Las cuevas del vino. C/ Benito Hortelano, 13. Chinchón. Tlf: 918 940 940

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Es un clásico de Chinchón, y tiene su público fiel desde hace medio siglo. Supone la adaptación de una casa de labranza del siglo XVIII dedicada al aceite y al vino. Las distintas dependencias son ahora cada una un salón de ambiente diferente: la bodega, el horno, el molino, la prensa, el lagar, etc. La cocina no puede ser más tradicional, con morteruelo, migas o asadillo de pimientos para abrir el apetito antes de atacar el cordero o el cochinillo. ¿Turístico? Pues sí... pero si tenemos que acompañar, al menos que podamos disfrutar.

7.- La Chimenea. C/ de la Sierra, 20. Guadarrama. Tlf: 918 542 936

En La Chimenea puedes encontrar unas croquetas fantásticas.

En Guadarrama no hay problema: si hace buen tiempo sales a la calle y disfrutas de las vistas, y en invierno te instalas en el salón y entiendes el nombre de este restaurante. El otro fuego, el de la parrilla a la vista, prepara las carnes que son el ingrediente esencial de la carta de este local. Sabor, textura y punto... que es el que tiene Vicente cuando está controlando la carne sobre las brasas. Las croquetas, ya sean de jamón o chorizo son afamadas en la comarca. Si nos ahorramos el peaje de la autopista lo podemos invertir en esta glorioso establecimiento.

8.- Garnacha. Ctra Las Rozas – El Escorial, Km 16 – nº12. Galapagar. Tlf: 918 583 324

En Garnacha también encontrarás postres que te harán perder el sentido.

Cinco curvas, dos radares y cinco rotondas no son obstáculos para llegar a este sitio. Casi mirando a la sierra de Guadarrama, y con intenso olor a jara. El jardín del Garnacha, sombreado por unos buenos pinos, es el lugar donde apetece estar en cuanto hace un poco de calor y te haces a la idea de que es el del chalet de un amigo. De hecho puedes bajar a la bodega y elegir el vino que redondeará la comida, que puede ser un steak tartar en su punto o un rape al horno que hacen falta dos personas para acabarlo. Su manejo del bacalao y el pato lo convierten en un referente en la cocina de la zona. Jose Tomás presume de haber empezado en este negocio con el siglo y sigue siendo un referente en la zona. ¡Bien hecho!

9.- El rincón de Luis. C/ Grande, 31. Titulcia. Tlf: 918 010 175

El comedor de El rincón de Luis.

Hay quien llega a esta antigua casa de labranza después de visitar las ruinas romanas, atraído por su famosa tortilla de patata, que gente con criterio considera la mejor en muchos kilómetros a la redonda, y se lía con unos chicharrones o unas alcachofas de la vega antes de enfrentarse a esos platos que ya casi no se encuentran por ahí, como gallo en pepitoria o venado estofado. El horno donde se asan los corderos está a la vista y es un reclamo para volver en otra ocasión.

10.- El Candil de Rascafría. Avda. del Valle, 39. Rascafría. Tlf: 918 691 920

Interior del restaurante El Candil, en Rascafría.

El Candil es uno de esos restaurantes que sólo hay en la sierra, con piso de piedra, techo de madera y grandes ventanales por donde entra ese paisaje formado por las montañas más altas de Madrid. Comerse un chuletón mientras nieva ahí afuera es un placer que alguna vez habría que darse. Como buen lugar de montaña, en la carta hay platos de caza y setas, una combinación que siempre triunfa. ¿Un menú? Crema de calabaza, Estofado de rabo y helado de chocolate. Luego puedes correr por el valle de Lozoya, son problemas de energía.

Un regalo que debería estar el primero de la lista... si has llegado hasta el final tienes premio.

11.- Montia. Calle Calvario, 4. San Lorenzo del Escorial. Madrid. Tlf: 911 336 988

En Montia puedes encontrar postres exquisitos como este.

No es una dirección más. Es la dirección, Montia es un lugar de puntuación especial. Casi lo de menos es su estrella Michelin. Montia es una casa de comidas donde se sabe que se va a quedar satisfecho, pero no sabiendo muy bien que se va a comer. Su menú de 40 euros es un regalo perfecto para uno mismo... si se va acompañado mejor. Casi apetece que haga frio para ver encendida su chimenea mientras que se esperan las ideas de estos tres chicos malos que están en la cocina. Alubias, garbanzos, coles, ostras, orejas, liebre o lombarda... Todo se puede convertir en sorpresa. Maravilla que siempre justifica el precio.