Blog del suscriptor

El año que vivimos peligrosamente

FOTOGRAFIA ARCHIVO Vacunación covid-19

FOTOGRAFIA ARCHIVO Vacunación covid-19

  1. Blog del suscriptor
  2. Opinión

2020 fue el año de cero de la pandemia, el año del confinamiento, del miedo del “resistiré” y del vamos a salir mejores, de los aplausos a las 20:00 a sanitarios y profesionales imprescindibles.

2021 pasará a la historia como el año del volcán y de la vacunación y especialmente como el año que vivimos peligrosamente. Ha sido el año del surf. Lo empezamos surfeando la tercera ola y lo dejamos haciendo lo mismo con la sexta.

Se nos ha olvidado el modelo de las lonchas de gruyere, con el que tan bien explicaban mis colegas de profesión, de cómo evitar el maldito coronavirus.

Muchos se han pensado que la vacuna era el quijotesco bálsamo de Fierabrás. Otros muchos, esperaban que la inmunidad de grupo la consiguieran los otros. Basta ver las colas a la espera de la primera dosis de vacunación, cuando se ha dicho que se iba a pedir el famoso pasaporte Covid. A mí, todavía no me lo han pedido, claro que no salgo mucho, pero algún pote me he echado desde que me vacune.

Es llamativo como nuestra “otra roja” (22 ministros + el presi), se cuelga las medallas ajenas de la vacunación, las farmacéuticas son las que han producido la mismas, la Unión Europea gestionó las compras, y la logística la han realizado, con mayor o menor acierto, los gobiernos autónomos.

Ahora entiendo la cogobernanza, unos curran mientras otros, Pedro y sus 22, se ponen las medallas. Algo muy de la España cañi.

Me llama la atención, la falta de autocritica en general, de la gestión de la pandemia, empezando por Pedro y acabando en usted lector y el que suscribe. Hemos vivido 2021 como Mel Gibson “En el año que vivimos peligrosamente” (1982).

Recuerdo como dicen en las trilogías de Jurassic Park y World, que la vida se abre camino. El coronavirus, no es tonto, y se va adaptando, ecología vírica podríamos llamarlo. La última variable es más infectiva pero menos mortal, siempre y cuando estemos vacunados y siguiendo el modelo queso suizo.

Recalco lo de siempre y cuando. Somos muy dados a olvidar las segundas partes de las frases. Un claro ejemplo ha sido el no uso de las mascarillas en las calles y sitios al aire libre sin posibilidad de mantener ladistancia de seguridad.

El coranovirus se va a quedar entre nosotros, hemos de tener en cuenta que erradicar una enfermedad mundialmente, aún con vacunas, cuesta unos cuantos siglos. Ejemplo la viruela. Ahora con la tecnología y la ciencia puede que disminuyamos el tiempo, pero echen unas décadas, si todos colaboramos. Insisto en remarcar las coletillas.

Otra cosa es que nos adaptemos como con la gripe y asumamos a nivel social su impacto. Y este tipo de lotería toca, aunque no la juguemos, como estamos viviendo estos días.

2021 acaba con el gobierno contento por una reforma, lo llaman, que tiene que pasar el duro trámite parlamentario. Anda buscando votos pues sus socios del PNV están con la mosca tras la oreja por sus arrumacos con Bildu.

La reforma es un maquíllate de Mecano, aunque cada uno la vea como quiera. Lo importante es que cuele para que nos lleguen las famosas ayudas europeas. Así el día de los inocentes a última hora se publicaban en el BOE la orden de bases del PERTE del coche eléctrico y conectado. Espero que la presidenta Chivite se haya acostumbrado a oír las segundas partes de las frases, y entienda lo que el Presidente de VW Navarra repite en todas sus intervenciones, que el futuro del coche eléctrico en Landaben depende del famoso PERTE.

Por cierto todo un acierto la cortina de humo del uso de la mascarilla, medida estrella de Pedro Sanchez ne la cumbre autonómica del Covid, el mismo día que Yolanda Diaz presentaba el acuerdo definitivo de “su“ reforma que no derogación. Ya saben las palabras se pueden retorcer e incluso significar lo contrario.

El otro escollo ha sido el de los presupuestos, ya los tenemos. Sin embargo, son papel mojado según dice la OCDE y hasta el Banco de España empieza a pedir correcciones en las previsiones. Algo habrá. La inflación supera el 5%, y las subidas salariales de la empresa privada no llegan al 1,8 mientras que la de funcionarios y políticos son 2%. Así el chiringuito no va a funcionar por mucho tiempo. Zapatero dejo un solar y Sánchez, doctor en Economía, a este paso, nos va a dejar un erial, pero eso será el año que viene o el siguiente o ...

 ¡Feliz 2022, y que lo surfeen bien!