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La marca España en Netflix

Luis Tosar protagoniza 'Los favoritos de Midas'.

Luis Tosar protagoniza 'Los favoritos de Midas'. Netflix

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La ficción construye la realidad o ¿es la realidad quién supera la ficción en nuestros días. En la época de la tercera globalización se da un paso de gigante, en lo que se refiere al paso del lenguaje digital (o verbal) al lenguaje analógico (no verbal). Como nos enseña la Escuela de Comunicación de Palo Alto (California), la comunicación analógica nos acerca, "de relaciones sociales internas a la situación desde la que se comunica".

Partiendo de la tesis de que en la comunicación verbal directa, combinamos, de manera natural ambos lenguajes, ante nuestro interlocutor, parémonos un momento a analizar los mensajes que a través de las series producidas en España por Netflix en lenguaje analógico, y sólo en lenguaje analógico, nos trasmiten estas películas.
Hemos seleccionado para ello tres series producidas por Netflix: La Casa de Papel, El Desorden que dejas y Los favoritos de Midas. ¿De qué nos hablan y cuál es el principal mensaje que nos transmiten?

Empezando por La Casa de Papel, el mensaje que transmite nos dice que los sistemas democráticos son corruptos y que las instituciones son meros servidores o lacayos del sistema, y que el único valor digno de tal consideración es el lucro personal y el disfrute de la vida, y para lograrlo, todo está permitido, subvertir las reglas que rigen el sistema, utilizar la violencia, robar los bienes comunes y manipular la población para conseguir nuestros objetivos. Todo ello aterrizado en Madrid, que simboliza la ciudad donde se aglutinan todos los males.

Como no podía faltar en la factoría Netflix y su visión de lo políticamente correcto, hay que ser sensible a la diversidad de la población que hoy caracteriza a nuestra sociedad: españoles convencionales, pertenecientes a la minoría étnica gitana, españoles de origen extranjero, serbio en este caso, personas homosexuales, igualdad del papel del hombre y la mujer, etc. Con esta descripción, que en sí es muy positiva, se corre el riesgo de dar la imagen de que hayan sido elegidos, algunos de estos grupos, porque se identifiquen menos con las reglas que rigen el Estado de Derecho y ayudemos a crear o a reforzar otro estereotipo.

Si nos paramos a pensar el mensaje que nos trasmite Los favoritos de Midas es bastante simple, vivimos en una sociedad dual, los ricos y los pobres, y para ser aceptado en el mundo de los ricos está uno obligado a superar el ritual de paso, en este caso matar a una persona, no importa a quién, si legitima ser admitido por el grupo. Todo vale por mantener el poder y la pasta, y a quien lucha por la verdad se le hace desaparecer.

El contexto, una sociedad en plena tensión, donde la población está en un proceso de rebelión violenta utilizando para ello la manifestación y las tácticas de la guerrilla urbana, y donde los ricos defienden su poder con toda la violencia que pueden desplegar las fuerzas de la ley. De nuevo Madrid, continente de un contenido donde se vuelve a magnificar, con naturalidad, el ejercicio de la violencia.

Pasemos por último a El desorden que dejas. Enmarcada en Galicia nos describe, con técnica de película de suspense, la sustitución de una profesora de literatura en un instituto por fallecimiento (que luego resulta asesinato) y cómo esta sustituta se enfrenta a la clase de jóvenes adultos, que manifiestan su mala educación en el aula, y notable violencia verbal y física en la cinta.

La película dibuja un espacio rural controlado por un poder caciquil, cerrado al cambio, donde corre el alcohol y la droga, con jóvenes liderados por personas prostituidas y que se mueven en el filo de la navaja. Las dos protagonistas de la historia, dos mujeres, emparejadas, pero sin hijos, donde el pasado inmediato y el presente continuamente se entrecruzan, hijas de madres autoritarias, que salen adelante como pueden.

La dosis obligatoria de lo políticamente correcto, nos muestra el dilema de la droga, la muerte asistida, la homosexualidad, el apego por los animales parejo al desapego por la pareja y la prostitución masculina como dosis de peaje del realismo al que se asiste. La protagonista que al final logra salir viva de esta situación, aunque muy dañada, continúa a nivel individual buscando su destino.

Estas son las imágenes que proyectamos en el exterior de nuestro país, tanto en el ámbito rural como en el urbano, y que más allá de la ficción, desvelan la degradación de una sociedad, las conductas desviadas de unos jóvenes, y un sistema cobarde y corrompido; mal presagio, pues todas las series carecen de alguna persona valiente con valores que logren algún éxito, que luche por algo más que su propia supervivencia.

Se echa en falta alguien capaz de perseguir y de sacrificarse por algo que incida en la defensa de algún rasgo democrático de la sociedad, o en el ejercicio de la libertad responsable de las personas y que tenga un mínimo sentido comunitario, y no “consumitario”, egoísta y utilitario de la existencia.