Opinión

Investiduras en verso

Pedro Sánchez, ante la bancada socialista en pie tras ser proclamado presidente.

Pedro Sánchez, ante la bancada socialista en pie tras ser proclamado presidente. Efe

  1. Opinión
  2. Blog del suscriptor

El último coletazo de las Navidades nos han traído unos días apasionantes para los aficionados a Twitter, que hemos podido degustar de los más variopintos presentes en forma de memes, videos y mensajes de 160 caracteres, servidos por una cohorte de magos rendidos a la veneración de sus mesías.

Quisiera rescatar uno de ellos, ofrecida por el séquito del PSOE, al que finalmente he preferido dedicarle una reflexión, por incluir un término tan conflictivo como patria.
Retomo aquí la estela de los versos de Víctor Manuel que difundieron:

“Cuando hablen de la patria no olviden que es mejor, sentirla a nuestro lado que ser su salvador, por repetir su nombre no te armas de razón, aquí cabemos todos o no cabe ni Dios”.

Una lectura bastó para que fijara mi atención en la disyuntiva que la remataba, y es que, en este mundo de grises, las proposiciones categóricas, aunque bellas y emotivas, tienen acusada tendencia a enmascarar falsedades o llevar a engaños.

Mi pregunta era tan sencilla como inquietante, ¿cabemos todos en esta patria?

La definición de patria liga al individuo jurídica, histórica y afectivamente a una tierra, ordenada como nación, y en este concepto, el de nación, subyace la idea de que todo aquel que pertenece a ella comparte una serie de costumbres, que a la postre conforman una comunidad de valores. Ante este pequeño análisis yo pude encontrar mi respuesta, con una proposición de mínimos. Y es que, afectivamente, no comparto patria alguna con las personas que desprecian los derechos humanos universales, como, por ejemplo, pudieran ser los asesinos, sus cómplices y sus apologetas, más aún, si no demuestran abiertamente sentimientos de contrición.

Cada cual puede ampliar la lista de requisitos para su patria tanto como quiera, aumentarlos en exceso reduciría sus afectos, empequeñeciéndola hasta la irrelevancia; eliminarlos todos, por el contrario, la acabaría destruyendo.

Elija lo que elija, permítanme que yo lo simplifique, que vaya a lo más básico, alterando a mi conveniencia una de las frases de Cicerón y ofreciéndosela como mi conclusión a esta pequeña disertación:

“La patria no es solo cuestión de caber, porque, donde no hay bien, patria no puede haber”.

Y así, sea cual sea su patria, ¿en ella caben todos? O, dicho de otra manera, si de usted dependiera, ¿en base a qué valores la querría construir?