Opinión

Persecución

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No es de extrañar que, cuando las fechas electorales se acercan, los medios de comunicación, sumidos en presiones partidistas, fijen un objetivo. Un objetivo al que atacar, al que difamar. Un objetivo al que perseguir y que, casualmente, siempre tiene un color: el naranja. La formación liderada por Albert Rivera ha sufrido varias persecuciones mediáticas que siempre han ido ligadas al buen momento vivido por el partido político; por ejemplo, las semanas previas al resultado histórico cosechado en Andalucía el pasado dos de diciembre.

Ahora no iba a ser menos. Esta persecución mediática iba a cercar su objetivo en Madrid. A 500 kilómetros de la comunidad andaluza, era el momento de la persecución mediática a Begoña Villacís. La candidata a encabezar la lista de Ciudadanos para el Ayuntamiento de Madrid, ha sido protagonista en numerosas encuestas que la acercan a la alcaldía de la capital. Así, Villacís es, al igual que lo fue Juan Marín para Susana Díaz en la campaña andaluza, el perro de presa que acecha con desmontar la red clientelar que, en esta ocasión, ha montado Manuela Carmena en Madrid en tan solo tres años y medio. Este es el germen de la persecución: el miedo.

Y es que el gran problema de estas persecuciones es que Ciudadanos es un partido venido de la sociedad civil, sin mochilas. Las persecuciones no se sostienen y caen por su propio peso. Hacen reír a cualquier persona que lea la prensa y vea que las noticias no tienen ni pies ni cabeza. Los mismos que están sentados en el banquillo por lucrarse en la trama andaluza de Fitonovo, son los que quieren la dimisión de la futura Alcaldesa de Madrid por un error administrativo. Los mismos. Lecciones las justas.

Déjense de juego sucio porque eso solo pasa en el chavismo, en dictaduras como las que ustedes defienden. Acaten las reglas del juego de la democracia española y no intenten quitarse a adversarios del camino por un mero error administrativo. Rodéense de los mejores para aprender y conseguir hacer de Madrid la ciudad que merecen todos y cada uno de los madrileños.

Así que, señores de Izquierda Unida, hagan el favor de hacer otra persecución: la de los problemas de los madrileños. Recórranse las calles, los barrios, hablen con los vecinos, como ha hecho Villacís en esta legislatura.