La coherencia como hilo conductor de una sociedad que quiere llegar a ser respetada

Sanchez preside el primer Consejo de Ministros Chema Moya Agencia EFE

En sociedad la coherencia, la honestidad y la exigencia deberían ser

asignaturas “troncales”, en política, además, “obligatorias”.



Se habla mucho estos días del excelente trabajo de marketing que ha llevado a cabo el equipo de Pedro Sánchez. Con esos mimbres Pedro Sánchez ha alcanzado su sitio en los salones del reino y por ende el PSOE ha conquistado los “faros” del poder.



Los antiguos castigaban, primero, la “estulticia”, es decir, la ignorancia, la necedad o la estupidez de una persona y después, a los hombres de Estado, no les perdonaban la incoherencia, la falta de honestidad y la dejación en sus funciones.



Hoy, por desgracia, de antiguos sólo tenemos el carnet de identidad. Los “principios”, duros “principios”, que los clásicos impusieron al mundo greco-romano se han ido diluyendo, en muchos casos, como los “santos, al tiempo que vehementes, deseos” de San Agustín: "Señor dame castidad..., pero no ahora”.



La nueva civilización ha traído consigo el ardoroso deseo de la “posesión”, del placer

concreto e individual y aquel deseo no perecedero de un futuro asegurado... de ahí tantos y tantos dichos como “tonto el último”, “pecata minuta”...



Junio de 2018 o la depreciación del respeto, de la coherencia, de la honestidad, de la

exigencia personal y de partido... Junio de 2018, parto del poder ególatra, arropado

de igualitarismo engañoso... Junio de 2018, postureo hipócrita de lengua viperina...

Junio de 2018, desintegrador por 30 monedas de plata...



Junio de 2018... Día a día, y han pasado pocos, las que debían ser asignaturas troncales y además obligatorias se están convirtiendo en meros “libros blancos”, nunca abiertos, utilizados para llegar a la cima y allí quemarlos...



Hoy, hasta los no creyentes gritan: ¡Cuánta falsedad, cuánta mentira, cuánto

aprovechado!



Hoy, soy español, parte de una tierra agrietada y en barbecho para bien y prosperidad de unos pocos “modernistas”, situados en el lugar adecuado y a la hora precisa... Mañana, quizás, por incoherencia, por deshonestidad y por falta de exigencia de los políticos, pasaré a ser parte de una tierra quemada y dividida.