Opinión

La liga de Laso

Pablo Laso protagonizó uno de sus momentos más mágicos en el Madrid el viernes.

Pablo Laso protagonizó uno de sus momentos más mágicos en el Madrid el viernes. EFE

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A casi un mes de la conquista del cetro continental, el Real Madrid jugará su séptima final consecutiva de la Liga Endesa. Todas con Pablo Laso en el banquillo. Su llegada en junio 2011 dotó al equipo blanco de un estilo reconocible y lo reinsertó de nuevo en la senda de la victoria. Los trofeos logrados ya no tendrían la etiqueta de lo esporádico y sorprendente. No obstante los éxitos, el vitoriano no logra deshacerse de buena parte de los haters que le acompañan desde su vuelta al Real Madrid. El odiador deportivo es un tipo curioso, pues es refractario a cualquier tipo de evidencia y hace de su vida rencor porque tienen como espejo la perfección.

Un repaso a las diecisiete temporadas que se cuentan desde el doblete liguero de 1992-1994 con Sabonis al aparato, hasta la 2011-12 con Laso ya como entrenador, nos muestra el verdadero cariz de lo acontecido. En este lapso, el Madrid fue seis veces semifinalista; cinco, no pasó de cuartos, y una vez ni siquiera accedió a los "play-off": décimo en liga regular 2002-03, aquella de las 17 victorias y 17 derrotas. Sólo accedió a cinco finales y se hizo con tres títulos. Tanto se desacostumbró el Madrid en este periodo a la victoria que dos de estos triunfos tienen apellido: "la liga de Djordjevic" (1999-00) y "la liga del triple de Herreros" (2004-05). Aunque también la última, la ganada en 2007, merece una denominación especial: "la liga de Joan Plaza". Pues tuvo mérito el catalán en su primer año de debut como entrenador principal. Eliminó en semifinales al Baskonia, líder en la liga regular, y le arrebató el campeonato al Barcelona en la final. Había llegado al banquillo blanco después del despido de Bozidar Maljkovic, del que fue asistente dos años, y de no conseguir el club un técnico de prestigio en el verano de 2006.

Laso ha conquistado la mitad de las seis ligas que ha disputado. Y el desenlace de cada una de ellas ha estado en consonancia con el estado de ánimo del equipo durante el curso. En su primera temporada (2011-12), tras ganar la Copa del Rey, diecinueve años después de la última vez, el equipo no pudo reponerse a la pérdida de Rudy Fernández y Serge Ibaka, que regresan a la NBA al cancelarse el "lock out", y sucumbe en la final de la ACB ante el Barcelona. Pero los mimbres estaban bien trenzados. Juego rápido, espectacular y efectivo, y los llenos son la tónica habitual en el Palacio de los Deportes. A la temporada siguiente, es el Barça el que cae. Con Rudy definitivamente en la plantilla, el equipo supo reponerse al mal papel en Copa y al subcampeonato en Europa. La 2013-14 estaba llamada a marcar una época en el madridismo. Y en la historia del baloncesto español. Pero fue el Real Madrid el que le hizo la trece-catorce a la afición. Aquellos 27 partidos consecutivos sin perder y las victorias en la Supercopa y en la Copa del Rey con el mejor juego que se ha visto en mucho tiempo en el continente, auguraban un año de ensueño. Sin embargo, la derrota contra el Olympiacos en el partido que decidía la Euroliga sumió al equipo en la depresión y volvió a ser vencido en la final de la máxima competición nacional por el Barcelona. 

No parecía que el 2015 fuera a ser el año que al cabo fue. Tras la decepción, la confianza en Laso estuvo a punto de resquebrajarse, pero fue ratificado en el cargo y los cambios introducidos en la plantilla y en el equipo técnico, llevaron al Real Madrid, sin la excelencia en el juego alcanzada en la temporada anterior, a ganarlo absolutamente todo. Al año siguiente se revalida el título de la liga ACB, cosa que no sucedía desde el primer lustro de los años 90. En la temporada pasada, el mal papel en la "final four" europea vuelve a condicionar el desenlace liguero y el Valencia Basket gana por sorpresa el título. 

Nos acercamos al fin de un curso marcado por las lesiones. Laso ha sabido administrar con paciencia y sabiduría el banquillo y el fichaje en noviembre de Walter Tabares se ha revelado como fundamental. La consecución de la Décima deshizo de un manotazo las urgencias y el Madrid ha resuelto sus partidos de play-off con solvencia. Ahora espera el Kirolbet Baskonia, que hará todo lo posible para que la Liga Endesa 2017-18 no entre a formar parte de "las ligas de Laso". La derrota es el peor hater.