Opinión

Si hay que ir se va...

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su intervención hoy en el Congreso

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su intervención hoy en el Congreso Efe

La sociedad actual se dice digital ya que vivimos pendientes de las pantallas, a diferentes escalas, de dispositivos electrónicos. Por ejemplo, leyendo este periódico en base a la filosofía no hace falta papel. El medio da igual, lo importante es la finalidad: leer.

El saber ocupa lugar dentro de nuestro ser. La lectura de diferentes textos nos proporciona conocimiento y, quizá, sabiduría. España tiene uno de los máximos exponentes en literatura: don Miguel de Cervantes. Los ciudadanos de este hermoso país decimos haber leído una o dos veces El Quijote en nuestra vida. Sin embargo, dada la naciente afición a las series de televisión, muchos basarán esa afirmación al haber visionado alguna de las películas sobre ese excelente libro, incluida alguna serie de animación.

Un amigo ha decidido opositar a funcionario del estado. Uno de los textos básicos -por ahora- es la Constitución Española de 1978. Esta semana me ha comentado:

– Es un texto excelente y muy bien elaborado.

– ¡Impresionante! ¿A que sí? En España tenemos una legislación de las mejores de todo este mundo…. El día que se cumpla va a ser la repera.

El personal versado en letras debería tomar una calculadora, por si se ve en dificultades a la hora de hallar el resultado de operaciones matemáticas. Los artículos 175 al 179 establecen las normas de la presentación de una moción de censura, respecto de la responsabilidad política del Gobierno de España. El Congreso de los Diputados cuenta con 350 criaturas en sus escaños. De ellos, la décima parte, son necesarios para firmar el documento presentado en el Registro para promover dicha acción motivada y dirigida a la Mesa del Congreso. También deberá contener el nombre del candidato a presidir el gobierno, no siendo necesario que sea diputado, ni que encabece dicha iniciativa, aunque sí aceptar dicha propuesta.

Una vez sea conocida dicha acción, el resto de los grupos pueden presentar mociones similares, contando con idénticos requisitos: número de firmas, candidato, aceptación… Es decir, precisan de 35 firmas de las criaturas del Congreso de los Diputados.

Uno de los firmantes deberá defender su propuesta en el pleno convocado al efecto; tras él, el candidato podrá intervenir -me juego un pincho de tortilla y una caña a que lo hará- para presentar su programa de gobierno. Es decir, dos criaturas tienen el derecho a darnos la tabarra con los mismos argumentos durante la sesión. ¿Creías que era tan simple? No, qué va, ambos no tienen limitación de tiempo en sus intervenciones.

Un representante de cada grupo podrá intervenir por un tiempo de treinta minutos. Además, el Gobierno tiene la potestad de intervenir en cualquier momento para interpelar al candidato. Finalizado el debate -preparen la calculadora- se necesitará mayoría absoluta para ganar la moción de censura y, con ello, la confianza de la cámara. Es decir, precisan de 176 votos afirmativos de un total de 350 criaturas.

Los días previos han consultado los posibles apoyos parlamentarios del resto de grupos. Compromís, aliado valenciano, EH BILDU -se niegan a condenar terrorismo y a ETA-, ERC -independentistas catalanes-, sumarán un total de 90 votos favorables a la moción presentada por Podemos. Es decir, tiene una pinta de meterse el galletón de la historia de la democracia.

Las filas del partido mayoritario de la zona izquierda del hemiciclo está pasando por un calvario tremendo. Transcurrieron del no es no, al laissez faire, laissez passer y ahora ha de hacer trabajo de minería social para recuperar la fe perdida. Esos chicos jóvenes, a quienes algunos quieren parecerse en frescura, ideario y comunicación, pueden fagocitar el resto de sillones hasta llegar a las escaleras laterales de dicho espacio ideológico. ¿Recuerdan izquierda hundida?

Las 350 criaturas, al menos durante un día, estarán parlamentando sobre el capricho de algo sin pasado, presente, ni futuro. Ejercen un derecho constitucional, no cabe duda. Al igual de la vida normal en España, se precisa ejercer las obligaciones con brío diario. Hay una frase en la historia mundial.

– No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país (John F. Kennedy en su discurso de investidura el día 20 de enero de 1961).

En nuestro país alguna criatura culiparlamante del Congreso de los Diputados desea:

– Ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y... en el entierro.

El tiempo avanza, pese al interés de retroceder al pasado de algunos humanos… pero ir pá ná.